Escuchar un "crack" en las rodillas al levantarse de una silla, hacer una sentadilla o subir escaleras suele encender una señal de alarma. Muchas personas lo relacionan de inmediato con artrosis, desgaste del cartílago o una lesión. Sin embargo, los especialistas coinciden en que ese ruido, por sí solo, no siempre indica que exista un problema.De hecho, es habitual que las articulaciones produzcan chasquidos durante el movimiento. En la mayoría de los casos, esos sonidos se deben al desplazamiento de tendones y ligamentos o a pequeñas burbujas de gas que se forman y liberan dentro del líquido sinovial, encargado de lubricar la articulación. Mientras no aparezcan dolor, inflamación o limitaciones para moverse, suelen considerarse un fenómeno normal.En ese contexto, el fisioterapeuta Adrián, que comparte consejos sobre salud musculoesquelética a través de su cuenta en TikTok, publicó un video en el que propone una forma sencilla de comprobar si una rodilla que cruje sigue funcionando con normalidad."¿Quieres saber si tus rodillas están sanas aunque siempre crujan?", plantea al comienzo de la grabación. Lejos de recomendar estudios o pruebas complejas, el especialista sugiere observar cómo responde la articulación durante un movimiento cotidiano que exige fuerza, estabilidad y movilidad. "Si puedes subir sobre la punta de tus pies, bajar en cuclillas y volver a subir sin dolor, ¡perfecto!", asegura.La propuesta apunta a poner el foco en un aspecto que los traumatólogos suelen considerar clave: la función de la rodilla. Es decir, más allá del ruido que pueda hacer, lo importante es determinar si permite realizar los movimientos habituales sin molestias ni pérdida de fuerza.Qué hacer si sientes dolor de rodilla, según el especialistaPero el panorama cambia cuando el crujido deja de ser solo un sonido y aparece el dolor. "Si además de crujirte también te duele, te recomiendo que pruebes esta descompresión de rodillas", señala Adrián.En el video muestra una maniobra sencilla destinada a disminuir la sensación de presión sobre la articulación. Para realizarla, indica colocarse sentado sobre una superficie elevada con la rodilla flexionada y el pie sin apoyar en el piso."Con la rodilla doblada a 90 grados, colócate en una superficie alta sin que tu pie toque el suelo", explica. Luego, aconseja estabilizar la pierna antes de comenzar el movimiento."Coloca tus manos por encima y presiona levemente para mantener tu pierna fija", dice. A partir de esa posición, propone realizar pequeños movimientos controlados del pie. "Ahora, estira ligeramente tu pierna y lleva tu pie hacia adentro durante 2 segundos; después lleva tu pie hacia afuera durante 2 segundos."Por último, recomienda repetir la secuencia varias veces antes de evaluar el resultado. "Realiza esto de 10 a 15 veces y mira cómo se siente tu rodilla", concluye.Aunque este tipo de ejercicios puede resultar útil para aliviar molestias leves, los especialistas advierten que no reemplaza una evaluación médica cuando el dolor es persistente. Si además del crujido aparecen inflamación, bloqueo de la articulación, sensación de inestabilidad o dificultad para caminar, lo indicado es consultar con un traumatólogo o un fisioterapeuta para identificar la causa.En definitiva, el ruido de una rodilla no siempre cuenta toda la historia. La verdadera señal de alarma no suele ser el crujido, sino el dolor y la pérdida de función. Por eso, antes de preocuparse por el sonido, conviene prestar atención a cómo responde la articulación durante los movimientos cotidianos y buscar asesoramiento profesional si aparecen síntomas que interfieran con la vida diaria.
Adrián, fisioterapeuta: "Tus rodillas pueden estar sanas aunque siempre crujan si puedes hacer esto"
El especialista explica cuál es la prueba que permite evaluar si la articulación funciona correctamente y qué hacer cuando el crujido viene acompañado de dolor.









