El envejecimiento de la columna vertebral suele asociarse, de forma errónea, a un dolor inevitable. Sin embargo, aunque el paso del tiempo provoca cambios en los discos intervertebrales, las articulaciones y los huesos, envejecer no implica necesariamente desarrollar una patología ni convivir con el dolor. Mantenerse activo, conservar una buena masa muscular y trabajar la flexibilidad son factores clave para preservar la salud de la espalda y reducir el riesgo de problemas a largo plazo.En conversación con La Vanguardia, Andreas Leidinger, neurocirujano especialista en cirugía de columna del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, explica cómo evoluciona la columna con la edad, cuáles son las patologías más frecuentes y qué hábitos pueden ayudarnos a llegar a la vejez con una mejor calidad de vida.Lee también¿Cómo envejece la columna vertebral y qué cambios deberían preocuparnos?La columna envejece igual que el resto del cuerpo. Los tejidos cambian con el paso del tiempo y ese proceso es completamente natural. El problema es que muchas personas interpretan esos cambios como si fueran una enfermedad, cuando en realidad suelen ser una consecuencia normal del envejecimiento. Siempre utilizo el ejemplo de un árbol centenario. Un árbol joven tiene un tronco liso y pocas ramas; uno de cien años presenta nudos, irregularidades y curvas, pero nadie piensa que esté enfermo por ello. Con la columna ocurre exactamente lo mismo. Muchas resonancias describen desgaste, artrosis o degeneración, pero eso no significa necesariamente que exista una causa de dolor.¿Es inevitable sufrir dolor de espalda con la edad?En absoluto. Es cierto que el riesgo aumenta con los años, pero eso no significa que el dolor forme parte del envejecimiento. Hay personas de 30 años con dolor lumbar crónico y otras de 90 que nunca han tenido molestias importantes. Durante mucho tiempo hemos normalizado la idea de que cumplir años implica convivir con dolor, y eso es un error. Hoy disponemos de tratamientos mucho más eficaces, aunque la mejor herramienta sigue siendo la prevención. Cuanto antes empecemos a cuidar la espalda mediante ejercicio y hábitos saludables, más probabilidades tendremos de conservar una buena calidad de vida cuando seamos mayores.El envejecimiento provoca un desgaste progresivo que puede estrechar los espacios por donde pasan los nerviosGetty Images¿Cuáles son las patologías de columna más frecuentes en las personas mayores?El envejecimiento provoca un desgaste progresivo que puede estrechar los espacios por donde pasan los nervios. Ese estrechamiento, conocido como estenosis, es uno de los problemas más habituales en edades avanzadas. Muchas personas creen que estos trastornos producen únicamente dolor lumbar, pero no siempre es así. Es frecuente que los síntomas aparezcan primero en las piernas: hormigueo, debilidad o dificultad para caminar porque las piernas dejan de responder con normalidad. En cambio, el dolor lumbar crónico suele tener un origen más complejo y, por eso, resulta mucho más importante prevenirlo desde edades tempranas.¿Qué hábitos ayudan a proteger la espalda y cuáles aceleran su deterioro?El principal factor protector es mantenerse físicamente activo. Tener una buena masa muscular y conservar la flexibilidad reduce el riesgo de desarrollar muchos problemas de columna. En cambio, el sedentarismo, el tabaquismo y el exceso de grasa corporal favorecen un envejecimiento menos saludable. Durante años se recomendó caminar como principal ejercicio, pero hoy sabemos que eso no es suficiente. El entrenamiento de fuerza resulta especialmente beneficioso porque fortalece la musculatura que estabiliza la columna y también ayuda a mantener la densidad mineral del hueso, reduciendo el riesgo de osteoporosis. No se trata de levantar grandes pesos, sino de conservar una musculatura fuerte y funcional a lo largo de toda la vida.No existe un único músculo capaz de prevenir el dolor de espalda por sí solo; lo importante es mantener un cuerpo equilibrado, fuerte y flexibleAndreas LeidingerNeurocirujano¿Hay algún músculo especialmente importante para prevenir el dolor de espalda?Aunque suele hablarse mucho del core, la realidad es que toda la musculatura participa en la salud de la columna. No existe un único músculo capaz de prevenir el dolor por sí solo. Lo importante es mantener un cuerpo equilibrado, fuerte y flexible. Nuestro organismo evolucionó para moverse constantemente, pero hoy pasamos demasiadas horas sentados. Esa falta de movimiento acaba debilitando el conjunto de la musculatura y obliga a la columna a soportar una carga para la que no está diseñada. Por eso, más que centrarse en una zona concreta, conviene trabajar el cuerpo de forma global y evitar el sedentarismo.¿Cuándo un dolor de espalda deja de ser un problema puntual y pasa a ser crónico?La mayoría de las personas sufrirá algún episodio de dolor lumbar a lo largo de su vida y, en muchos casos, desaparecerá en pocos días o semanas. El problema aparece cuando esas crisis se repiten con frecuencia y el dolor deja de desaparecer entre un episodio y otro. A partir de ese momento ya no hablamos únicamente de una lesión en la columna. El dolor crónico también implica cambios en la forma en que el cerebro procesa esa información y puede afectar al descanso, al estado de ánimo o a la calidad de vida. Por eso su tratamiento debe ser multidisciplinar y combinar ejercicio, fisioterapia, cambios de hábitos, apoyo psicológico cuando sea necesario y medicación adaptada a cada paciente.Más que obsesionarse con mantener una postura perfecta, lo importante es evitar permanecer demasiado tiempo inmóvilGetty Images¿Cómo distinguir un dolor que puede manejarse en casa de otro que exige consultar con un especialista?Cuando el dolor empieza a limitar la vida cotidiana o se mantiene durante varias semanas, merece la pena buscar valoración médica. Eso no significa acudir directamente al neurocirujano. De hecho, la mayoría de los pacientes mejora con medidas conservadoras guiadas por el médico de familia, el rehabilitador o el fisioterapeuta. No existe un tratamiento universal que funcione para todo el mundo. Cada paciente debe encontrar la combinación de ejercicio, medicación y hábitos que mejor se adapte a su situación. El objetivo no es únicamente aliviar el dolor, sino aprender a manejarlo y evitar que vuelva a aparecer.¿Cuándo está indicada una operación de columna en personas mayores? ¿La edad puede ser un impedimento?Hoy sabemos que la edad, por sí sola, no debe impedir una cirugía. Lo importante es valorar el estado general del paciente, los síntomas que presenta y el beneficio que puede obtener con la intervención. Hace años era frecuente descartar la operación en pacientes de 80 o 90 años, pero actualmente ese planteamiento ha cambiado. Si el procedimiento puede realizarse con seguridad y mejorar de forma significativa la calidad de vida, la edad deja de ser el factor determinante.Mantener un peso saludable, no fumar y practicar actividad física de forma regular son las bases para proteger la columna a largo plazoAndreas LeidingerNeurocirujanoLas técnicas mínimamente invasivas han revolucionado la cirugía de columna. ¿Qué ventajas ofrecen?El cambio ha sido enorme. Hace apenas unos años muchas intervenciones requerían incisiones amplias, varios días de ingreso y una recuperación prolongada. En una persona mayor eso podía traducirse en pérdida de masa muscular, menor autonomía y un deterioro funcional muy difícil de recuperar. Hoy muchas cirugías pueden realizarse mediante técnicas endoscópicas o mínimamente invasivas, con incisiones de apenas unos milímetros. En numerosos casos el paciente recibe el alta en menos de 24 horas y recupera la movilidad mucho antes. Eso permite intervenir antes de que la pérdida de capacidad física sea irreversible y mantener una buena calidad de vida durante más tiempo.Si una persona de 40 o 50 años quiere llegar a la vejez con una espalda sana, ¿qué debería empezar a hacer desde hoy?La prevención comienza décadas antes de que aparezcan los primeros síntomas. Mantener un peso saludable, no fumar y practicar actividad física de forma regular son las bases para proteger la columna a largo plazo. Sin embargo, dos aspectos marcan especialmente la diferencia: el entrenamiento de fuerza y el trabajo de la flexibilidad. No buscamos desarrollar una musculatura excesivamente grande, sino músculos fuertes, resistentes y funcionales, capaces de estabilizar la columna y facilitar el movimiento. La flexibilidad también suele infravalorarse y es fundamental para conservar una buena movilidad con el paso de los años. Fuerza y flexibilidad deben ir siempre de la mano.¿Qué pequeños hábitos del día a día ayudan a cuidar la espalda?Más que obsesionarse con mantener una postura perfecta, lo importante es evitar permanecer demasiado tiempo inmóvil. Quienes trabajan muchas horas sentados deberían levantarse cada cierto tiempo, caminar unos minutos, estirar y comprobar si están acumulando tensión en el cuello, los hombros o la espalda. Ese pequeño “chequeo postural” ayuda a romper largos periodos de sedestación y reduce la sobrecarga muscular. De hecho, muchas personas que desarrollan dolor lumbar de forma precoz son trabajadores de oficina o conductores que pasan horas sin moverse. La columna está diseñada para el movimiento, no para permanecer inmóvil durante toda la jornada.Periodista en el equipo de Audiencias de La Vanguardia. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Graduada en Periodismo y Comunicación Corporativa por la Universidad Ramon Llull.