Paola Ramos (Miami, 39 años) tiene muchas preguntas y pocas respuestas. Lejos de incomodarse por ese hecho, es algo que le entusiasma. La periodista y escritora es quizá una de las pocas personas que encuentran motivación en la incertidumbre que se ha apoderado de los Estados Unidos de Donald Trump. Es en el caos y la angustia provocada por el inquilino de la Casa Blanca donde Ramos quiere ahondar. Estar entre las comunidades afectadas por las redadas y deportaciones masivas del presidente, que son también las suyas —las latinas, las hispanas—, para entender el alma quebrada del país y saber si se puede enmendar.Esta última posibilidad parece particularmente lejana cuando Ramos recibe a EL PAÍS en su apartamento de Williamsburg, Nueva York. Han pasado solo 72 horas desde que un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE son sus temidas siglas en inglés) matara a tiros a un joven colombiano en el Estado de Maine. Su nombre era Johan Sebastián Durán Guerrero. Días antes, el mexicano Lorenzo Salgado Araujo murió de la misma manera en Texas. Ambos se suman a una cifra histórica de muertes causadas por la ofensiva migratoria de Trump. Una realidad que, según Ramos, plantea la pregunta: “¿Somos un país de inmigrantes o no?”. “Puede ser que no”, se responde ella misma. “Siempre hemos tenido esa batalla de ‘Who are we?’ y creo que no lo sabemos”, dice, permitiendo que se asome naturalmente una frase en inglés, el idioma que durante su carrera le ha permitido contar la realidad latina e hispana a todo un país. Ramos, hija del periodista Jorge Ramos, con quien lanzó un podcast el año pasado precisamente en inglés, participará este miércoles en el panel ‘Nuestro periodismo bajo ataque’, que EL PAÍS organiza en el marco del evento anual de NAHJ. La ganadora de un Emmy y antigua estratega política para el Partido Demócrata se suma al periódico en un momento crítico para el periodismo en español en Estados Unidos.Pregunta. Solo en las últimas dos semanas, tres migrantes murieron en encuentros con el ICE. ¿Ha llevado Trump su política de inmigración a un extremo sin vuelta atrás?Respuesta. Trump está haciendo exactamente lo que quiere hacer. Lo que me temo es que solamente estamos viendo el principio. Para ellos, esta campaña antiinmigrante no tiene mucho que ver con la política. No creo que estén mirando las encuestas. Estratégicamente, no les importa lo que vaya a pasar en noviembre, porque para ellos esta lucha es una batalla ideológica, no política. Es realmente cuestionarse cómo puede esta Casa Blanca acabar con el progreso natural demográfico de este país. Entienden que en 2050 las minorías serán la mayoría. Esa imagen es la batalla existencial. Entonces, cueste lo que cueste, lo van a seguir haciendo. Este es el punto definitivo de la historia de unos Estados Unidos que tienen que preguntarse qué tipo de país es, y tenemos muy poco tiempo para contestar esa pregunta. P. Si es solo el principio, ¿se puede frenar? ¿Nos podemos recuperar como país? R. La carga moral no la tiene Trump. La carga moral está en el pueblo estadounidense. Es un pueblo que en 2018 lloraba cuando escuchaba los gritos de esos niños que estaban siendo separados en la frontera y que dos veces decidió votar a Trump. La inmigración se ha convertido no en un problema latino, sino en una crisis americana. Después de que esa persona que vive en Maine o en Minnesota, que durante décadas ha podido tener cierta distancia de la frontera y cierta distancia emocional de estas historias inmigrantes, lo esté viviendo en carne propia, ¿ahora qué? Cómo contestemos a esa pregunta define lo que es la siguiente etapa histórica de Estados Unidos. P. ¿No piensa que el pueblo estadounidense ya empezó a responder esa pregunta si eligieron a Trump dos veces?R. El pueblo americano, incluido el latino, no es inmune a estos sentimientos antiinmigrantes. Entender al votante latino es entender que nosotros mismos cargamos con una historia muy compleja y que también podemos ver algo poderoso en esa visión de Trump. Sin embargo, la diferencia entre un 2016 o un 2018 es que ahora, casi todos los Estados de este país, ya sean demócratas o republicanos, si estás en una ciudad rural o urbana, todo el mundo está expuesto a las redadas. Ya la inmigración no es un tema teórico. Tal vez eso es lo que lleve a un cambio de opinión, para que de repente la gente realmente humanice algo que es muy difícil humanizar. P. En este ciclo incesante de noticias, en el que las tragedias como la de Maine se suceden, ¿cuál es la importancia del trabajo de los medios de comunicación? R. Es volver a la misión original del periodismo: contar la verdad en un país y en un ambiente donde al nivel más alto están intentando distorsionar la verdad. Están normalizando las fake news y la desinformación. En estos momentos, como periodistas, como latinos, como hispanos, hay un cargo no solamente profesional pero también moral, de guiar al lector y a la audiencia a que entiendan lo que está en riesgo en este país. P. Y ayudar a humanizar algo que muy a menudo se queda en solo titulares, en cifras…R. Los medios también hemos ayudado a alimentar esta situación. Si tú no llamas a Johan Sebastián Durán Guerrero por su nombre y no dices que es un padre, que tiene una hija de tres años y una esposa, y solamente lo llamas un inmigrante, no estamos haciendo nuestro trabajo. No solamente tenemos el deber de humanizar, pero también de intentar romper con un lenguaje que ya ha formado parte de Estados Unidos, donde hay muchos medios que no tienen ni el vocabulario de respetar a estas personas y de verlas como humanas. Además, hay algo difícil a lo que nos enfrentamos: que la gente tiene mucho miedo de hablar, mucha desconfianza en los medios. ¿Cómo aseguramos que sigan confiando en nosotros? No podemos hacer nuestro trabajo sin ellos. Hay que cuidar esa confianza.P. Nos acercamos a unas elecciones en noviembre que, como lo fueron las de 2018, serán fundamentales para el futuro de la democracia estadounidense. ¿Qué lecciones cree que el Partido Demócrata debería tener presentes tras los resultados de 2024? R. Lo interesante de las elecciones de medio término que estamos a punto de ver es que no es un referéndum en contra de Trump. Van a ser un referéndum en contra del Partido Demócrata. Trump es un producto de una gran desilusión de muchos votantes demócratas, como la gente joven, los latinos, los afroamericanos. Ellos han sentido una gran desilusión por un partido que piensan que no los ha defendido. Para mí, eso va a ser lo interesante: entender qué dice el votante en contra del Partido Demócrata, un partido que aún hoy en día no tiene una identidad colectiva y no tiene un mensaje unido. Moralmente, sigue intentando definirse. El Partido Demócrata tiene que ser muy claro en qué significa defender los derechos humanos, qué significa defender a los inmigrantes.P. ¿Cree que los latinos se arrepienten de sus decisiones en noviembre 2024?R. Siempre repito los números porque me parece bastante espectacular que alguien como Trump, prometiendo deportaciones masivas, ganó casi el 50% de los votantes latinos. Y no solamente eso, sino que ganó un porcentaje muy alto de ciudadanos naturalizados. Muchos de ellos le creyeron cuando dijo que solamente iba a ir a por los criminales. Ahora se están dando cuenta de que Trump está hablando de ellos mismos, de que el ser latino para el mundo trumpista también significa poder ser una amenaza para esa visión blanca que tienen. He conocido a bastantes votantes latinos, incluso aquí en el Bronx, en Miami y en el Río Grande Valley, que se arrepienten, pero de una manera muy sutil, que no necesariamente se manifiesta en un voto para los demócratas. Lo que creo que estamos viviendo, por lo menos el latino, es realmente una crisis de identidad. ¿Quién me quiere? ¿Dónde me siento bien? P. Preguntas a las que los demócratas no están ofreciendo respuestas suficientes.R. No, porque el demócrata de ahora está respondiendo al trumpismo. Lo interesante de las conversaciones que se están teniendo entre los votantes demócratas es que, de repente, unas ideas que antes eran consideradas radicales, como querer abolir al ICE, se están normalizando. Ahora, por ejemplo, según las encuestas de YouGov, aproximadamente un 50% de los americanos apoyan esa medida. Hace seis meses eso era una idea radical. Más del 55% de los americanos tienen una desconfianza profunda en cuanto al ICE como institución. Estas preguntas son las que yo creo que van a definir a un Partido Demócrata que le tiene mucho miedo a esas preguntas. P. Entre la lluvia de noticias, ¿qué es lo que más le apasiona trabajar en este momento?R. Me encanta entender la complejidad, las contradicciones que nos definen como comunidad. Me quiero meter en los márgenes de las historias que vemos todos los días y entender un momento en el que la gente está intentando responder preguntas muy simples. ¿Qué significa ser latino y qué significa la solidaridad? Es un momento en el que no tenemos muchas respuestas como periodistas, y eso es lo mejor.
Paola Ramos: “La inmigración se ha convertido no en un problema latino, sino en una crisis americana”
La reportera participa este miércoles en el panel ‘Nuestro periodismo bajo ataque’, que EL PAÍS organiza en el marco del evento anual de la conferencia de NAHJ







