María Luisa Arredondo (Ciudad de México, 1956) habla siempre desde la experiencia. Lleva más de 30 años escuchando a inmigrantes en Los Ángeles, California, y ha reunido un archivo de historias que pocas personas conocen con tanta profundidad. En 1994, recién llegada a esta metrópoli y como reportera de la fuente de inmigración del diario La Opinión, su pluma registró el avance implacable de una controvertida iniciativa, la Proposición 187, que estuvo a punto de despojar a miles de niños indocumentados de derechos tan elementales como la educación y la atención médica. Tres décadas después, sostiene que el panorama es aún más sombrío. Ve en Donald Trump a un presidente decidido a expulsar al mayor número posible de personas sin papeles y a convertir su vida cotidiana en un laberinto de obstáculos para empujarlos a marcharse por su propio pie. Del Gobierno mexicano, lamenta, no hay una respuesta capaz de contener esa ofensiva. Le parece que desde Palacio Nacional la condena es débil.Arredondo, considerada una de las periodistas hispanas más influyentes en Estados Unidos, no se ha resignado a contemplar ese escenario. Su forma de intervenir ha sido escribir La vida después del cruce (2024), su último libro, en el que reúne las historias de 14 mexicanas que, como ella, conquistaron a fuerza de sacrificios un lugar en un país que hace tiempo dejó de ser extraño para convertirse en su hogar permanente. Desde hace más de un año, la periodista recorre foros y presentaciones con una obra honesta y necesaria, que debería leer todo aquel que aspire a comprender el rostro femenino de la inmigración.Pregunta. Muchas veces la historia de la migración se cuenta desde la perspectiva masculina. ¿Qué aportaciones de las mujeres han permanecido invisibles?Respuesta. Las aportaciones de las mujeres históricamente han sido invisibles para la mayoría porque fueron los hombres mexicanos quienes empezaron a llegar a EE UU a trabajar en los campos, la construcción, los ferrocarriles. Pero en la década de los setenta, cuando empezó a incrementarse la vigilancia en la frontera con México, empieza una migración muy fuerte de mujeres que siguieron a sus maridos. Se dio un crecimiento exponencial, al grado que hoy, según el Consejo Nacional de Población, en 2020 había 5,5 millones, lo que las convierte en el grupo de mujeres migrantes más numeroso en este país. Y han empezado a incursionar en todas las áreas de la vida. Primero, muchas llegaron a trabajar en los campos, al igual que sus parejas, a trabajar en casas, cuidando niños y ancianos; hoy están prácticamente en todas las áreas: política, ciencia, artes, medicina, medios de comunicación y, sobre todo, en los negocios. Las mujeres mexicanas están entre las que más negocios emprenden y han contribuido mucho a que la población latina sea considerada una de las más productivas económicamente. P. ¿Qué le llevó a escribir un libro plasmando estas historias?R. Vi que no había suficiente información sobre las contribuciones de las mujeres. Además, ellas sufren una doble discriminación: por ser inmigrantes y por su género. Esto se ve desde que salen de sus lugares de origen, donde muchas veces son víctimas de violencia en sus propios hogares o por parte del crimen organizado. Luego, en el trayecto, cuando cruzan la frontera, son más vulnerables. Y cuando llegan aquí, después de este viacrucis, tienen menos acceso al crédito, a servicios y reciben salarios más bajos que los hombres. A pesar de ello salen adelante, lo cual me parece admirable y digno de destacar. P. Ha ejercido el periodismo durante muchos años en Los Ángeles. En estos años, ¿cómo ha evolucionado el rol de las mujeres migrantes en distintos ámbitos? R. Veo cada vez más mujeres en los medios de comunicación, que incluso llegaron pequeñas y están en canales y medios impresos en inglés, y desde luego, también en español. En los medios muchas mujeres destacan, como reporteras y presentadoras de noticias. Me da gusto verlas. Pero hace falta que estén en puestos directivos y ejecutivos, detrás de esos grandes medios de comunicación. Esos cargos están ocupados en su mayoría por hombres. P. En su larga carrera profesional, ¿qué historia cambió su manera de entender la experiencia migrante?R. Fueron muchas. Llegué en 1992 y desde entonces he visto mucho de lo que han sufrido los inmigrantes. En el periódico La Opinión me tocó cubrir la Proposición 187, que pretendía quitarles a los indocumentados todos los servicios públicos. Generó mucha controversia en California. Decían: “Los inmigrantes causan muchísimos males”, “son culpables de crímenes”. El abanderado era el gobernador Pete Wilson. Eso me hizo ver muy de cerca la lucha de la comunidad inmigrante, cómo se desató este clima hostil, estereotipos negativos y cómo permeó todo eso entre los votantes que no eran latinos; incluso lo aceptaron muchos latinos que ya tenían papeles. Pero el resultado fue positivo porque muchos mexicanos que tenían la residencia permanente se hicieron ciudadanos.P. ¿Cuál es la diferencia entre lo que pasaba en la época del exgobernador Pete Wilson y lo que se está viviendo ahora?R. Ahora el ataque es mucho más fuerte porque Trump está poniendo todos los recursos del Gobierno federal para llevar a cabo redadas, para perseguir a los inmigrantes. Cada vez es mayor la meta que se pone para que sean más los detenidos. La sensación es que los migrantes no están a salvo en ningún territorio de Estados Unidos. El ambiente que vemos a diario es de continuo hostigamiento. P. En la segunda era de Trump, ¿qué papel tiene hoy el periodismo para combatir los estereotipos sobre la comunidad mexicana en este país y para exponer los abusos del Gobierno?R. Tiene un papel fundamental porque si no es por los periodistas, ¿quién le va a dar voz a esas personas que no tienen voz? Los periodistas contamos esas historias que están escondidas, que son invisibles para la mayoría de la población. Si no lo contamos, nadie se entera. Damos visibilidad a estas luchas, las aportaciones de esta comunidad y desmentimos muchas de las mentiras que se tejen. P. Ante este endurecimiento de las políticas migratorias, ¿qué le han dicho los migrantes? ¿Cómo han cambiado sus vidas?R. La mayoría de la gente que no tiene documentos está muy preocupada, angustiada; sale a trabajar y a buscar a sus hijos a la escuela con miedo. Es una vida muy difícil porque saben que en cualquier momento el ICE los puede detener. Incluso muchos hablan de planes para regresar a México. Prefieren tener un ingreso económico menor a tener que estar lidiando día a día con esta situación de incertidumbre. P. ¿Cree que el Gobierno mexicano ha respondido con suficiente firmeza para defender a sus connacionales?R. Le ha faltado mucho. Los recursos de los consulados han quedado rebasados ante la gran demanda de apoyo que hay. Haría falta que el Gobierno de México tuviera un papel más firme en este sentido. (Andrés Manuel) López Obrador, cuando era candidato a la presidencia, escribió un libro muy fuerte en contra de Trump. Pero cuando Trump llegó al poder, López Obrador vino a Washington a apoyarlo y dijo que era “amigo de México”. No podíamos creer que dijera eso cuando estábamos sintiendo el ataque frontal en contra de nuestra comunidad. Ahora, la presidenta (Claudia) Sheinbaum está rebasada ante tantos ataques y señalamientos que hay por parte de la Administración Trump en contra de su Gobierno. P. ¿En qué sentido?R. La presión para que entregue no solo a los narcotraficantes, sino a los acusados de ser cómplices y que están en altos puestos políticos, como es el caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Esto la está poniendo en una situación muy complicada porque se trata de personajes de su mismo partido (Morena). Por otro lado, muchos mexicanos han muerto en encuentros con agentes del ICE y estando bajo custodia, y hasta que sucede el caso de Lorenzo Araujo, ya decidió ella entablar acción judicial contra las autoridades migratorias de Estados Unidos. Pero es una respuesta tardía porque antes de Araujo hubo 17 mexicanos muertos. Más allá de que enviaban notas diplomáticas para pedir una explicación, no se presentó una acción legal firme hasta que falleció Lorenzo Araujo.P. ¿Qué consecuencias cree que tenga el plan de Trump de minimizar la migración lo más posible? R. Ya está afectando. Vemos que muchos dueños de negocios se están quejando de que no tienen suficiente mano de obra en los campos, en la construcción, en las fábricas que se dedican a empacar alimentos, en muchas industrias donde los inmigrantes juegan un papel fundamental. Esto se va a traducir en que muchos productos van a costar más. También se habla de cómo los inmigrantes, aunque sean indocumentados, aportan con su trabajo al Seguro Social, aunque nunca van a recibir un beneficio. Y ahora esos fondos se están agotando porque menos gente está viniendo a trabajar. Este país, les guste o no, está hecho por migrantes. Y si es la primera potencia del mundo es por el trabajo de los migrantes, tanto con documentos como sin ellos.
María Luisa Arredondo, periodista: “La presidenta Sheinbaum está rebasada ante tantos ataques de Trump”
La autora reflexiona sobre el aporte de las inmigrantes mexicanas que, pese a un entorno que con frecuencia les juega en contra, siguen abriéndose camino en EE UU








