Un informe de IDESA revela que "la destrucción del empleo formal no se refleja en aumento del desempleo porque la gente se incorpora a la informalidad" y que "en el corto plazo esto se traduce en caída en los ingresos y en el mediano plazo en menos y peores jubilaciones".
"La economía crece motorizada por el campo, la energía y la minería. Sin embargo, la economía urbana está estancada. La consecuencia social más grave de esta dinámica es la pérdida de empleos asalariados registrados en las ciudades", indica el estudio.
Destrucción de empleos registrados
" Entre noviembre del 2023 y abril del 2026 se observa que en las actividades dinámicas el empleo registrado creció en 11 mil puestos de trabajo formales pero en la economía urbana cayó en 267 mil. El saldo es la destrucción de unos 255 mil empleos asalariados registrados en empresas privadas", precisa el informe.
Además detalla que "la caída en el empleo formal no se refleja en la tasa de desempleo porque la gente se inserta en ocupaciones informales".












