Era alto, con barba de hombre sabio y ojeras de adicto al trabajo. Hab�a cre�do en Dios hasta empezar a creer en la revoluci�n. Se llamaba Felix Dzerzhinski, y luch� contra la represi�n zarista hasta que Vladimir Lenin le encarg� llevar la represi�n bolchevique a una escala industrial. Muri� un 20 de julio hace 100 a�os, despu�s de dar un discurso de dos horas atacando a sus enemigos.Mosc� siempre ha preferido a los santos laicos, hombres crueles que pusieron el estado por encima de todo. Nunca cotizan al alza todos a la vez: cuando el l�der sovi�tico Nikita Jrushchov denunci� la crueldad del estalinismo, la estatua de Dzerzhinski ocup� ese vac�o sentimental vigilando todo lo que pasaba en la plaza Lubianka, donde todav�a hoy se encuentra la sede de los servicios de inteligencia rusos. Pero en verano de 1991, cuando la URSS empez� a desmoronarse, una multitud moscovita derrib� su figura y la pate� con rabia hist�rica. Pero Dzerzhinski, apodado F�lix de Hierro, est� de vuelta. Su nombre vuelve a la principal academia del FSB, el servicio de seguridad interior y contrainteligencia de Rusia. Y otra estatua se levanta de nuevo en la sede del SVR, encargado del espionaje exterior. Incluso vuelve a cobrar fuerza la iniciativa de los comunistas de devolverle a su plaza.Su esp�ritu nunca dej� de inspirar a los esp�as que rodean a Putin en el poder, una camada de chekistas que ha ganado protagonismo con los rigores de la invasion de ucrania. La forma de gobernar que simbolizaba ocupa de nuevo el centro del sistema: el enemigo exterior siempre tiene c�mplices dentro, la seguridad justifica poderes extraordinarios y quienes vigilan al Estado deben disponer de m�s informaci�n y menos l�mites que quienes simplemente lo administran.Es conocido que Putin comienza su jornada de trabajo leyendo tres cuadernos: uno del FSB sobre la situaci�n dentro del pa�s, otro del SVR sobre el exterior y un tercero del FSO sobre lo que ocurre en la �lite. El analista brit�nico Mark Galeotti, especialista en los servicios de inteligencia rusos, cuenta que varios diplom�ticos rusos le han confesado su frustraci�n porque, cuando Exteriores consigue presentar sus argumentos, el presidente ya tiene la opini�n �m�s o menos formada� por esos informes. Y si los diplom�ticos discrepan de los esp�as, Putin �generalmente asume que los esp�as tienen raz�n�.EL SANTO DE LA CHEKADzerzhinski no era ruso. Naci� en 1877 en una familia de nobleza polaca cat�lica, en una finca de la regi�n de Vilna situada hoy en Bielorrusia. Creci� en el borde occidental del Imperio ruso, entre Varsovia, Vilna, Kaunas, Berl�n y Cracovia. Antes de perseguir revolucionarios hab�a pasado casi once a�os huyendo de la polic�a del zar (la temida Ojrana) entrando y saliendo de c�rceles, trabajos forzados y destierros siberianos.De adolescente fue profundamente religioso y lleg� a pensar en ser sacerdote. Perdi� la fe, pero conserv� su estructura mental: mucho sacrificio, perenne culpa, brillante pureza y entrega absoluta. Con una mirada severa, vest�a con una austeridad casi monacal. En su peque�o despacho de Lubianka hab�a dos tel�fonos, retratos de Lenin y Rosa Luxemburgo y, detr�s de un biombo, una cama met�lica donde dorm�a muchas noches. All� trabajaba, recib�a visitas y esperaba el regreso de los agentes enviados a detener sospechosos.En esa guarida construy� una vigilancia nueva sobre las ruinas de una represi�n vieja. �La Ojrana zarista fue pionera en Europa, fue la primera que se dedic� a perseguir a la disidencia pol�tica incluso fuera de las fronteras. Pero luego la Cheka adem�s se convierte en un poder del Estado, econ�mico y militar�, explica Jos� Mar�a Faraldo, historiador de la Universidad Complutense y autor del libro Las redes del terror: �Quer�an construir una sociedad nueva. Yo lo llamo represi�n pedag�gica�. El enemigo dej� de ser solamente quien hab�a cometido un delito. Pod�a serlo quien pertenec�a a una clase sospechosa, difund�a una idea peligrosa o parec�a capaz de actuar alg�n d�a contra el r�gimen. La Cheka no se limitaba a proteger el nuevo poder: deb�a fabricar una sociedad nueva mediante el miedo. El terror era tambi�n una lecci�n.Cuando el adolescente Putin so�aba con ser agente secreto, despreciaba la suntuosidad y frivolidad de James Bond. Para entonces, los sovi�ticos hab�an construido h�roes morales. Y el primero fue Dzerzhinski, que ayud� a crear una casta: quer�a agentes austeros, disciplinados, incorruptibles y convencidos de que conoc�an mejor que los dem�s los intereses del Estado. La propaganda separ� la limpieza personal del jefe de la violencia de la instituci�n. �Es la idea de la justicia como algo duro pero justo�, dice Faraldo. �Esa imagen se la construyeron en los a�os veinte y treinta. Sigui� existiendo en Alemania Oriental y a ella ha querido volver Putin�, que precisamente vivi� su momento m�s alto como esp�a cuando fue destinado en Dresde, en la Alemania socialista, en los a�os ochenta.Julie Fedor, autora de Russia and the Cult of State Security, resume esa identificaci�n: �Es imposible separar la figura de Dzerzhinski del t�rmino chekista�. La palabra sobrevivi� a todas las siglas —GPU, OGPU, NKVD, KGB y FSB— y convirti� organismos distintos en eslabones de una misma misi�n.Putin creci� dentro de esa mitolog�a. Ten�a 15 a�os cuando vio 'El escudo y la espada', la serie de 1968 sobre un agente sovi�tico infiltrado en la Alemania nazi. El esp�a no era un James Bond comunista: era paciente, gris, pol�glota y capaz de desaparecer dentro del enemigo. Putin qued� fascinado. Le�a historias de espionaje y acudi� a una oficina del KGB para preguntar c�mo pod�a ingresar. Fue, en ese sentido, un producto de Yuri Andropov. El dirigente que presidi� el KGB entre 1967 y 1982 no solo persigui� a los disidentes: impuls� una cultura que presentaba al agente como la �lite moral de la Uni�n Sovi�tica. Putin se incorpor� al KGB en 1975 y en 1984 fue enviado al Instituto Bandera Roja Yuri Andropov, la escuela de la inteligencia exterior, antes de marcharse destinado a Dresde. Los propios veteranos de los servicios se han definido como �nietos de Dzerzhinski� e �hijos de Andropov�, recuerda Andrey Soldatov, autor ruso especializado en servicios secretos. Una de las primeras decisiones simb�licas de Putin, cuando todav�a ascend�a hacia el Kremlin, fue devolver en diciembre de 1999 a la fachada de Lubianka la placa dedicada a Andropov, retirada durante el derrumbe sovi�tico.Otro ensayista ruso, Yuri Felshtinsky, autor de Del terror rojo al Estado mafioso, recuerda que �una de las razones por las que Boris Yeltsin fall� a la hora de lograr una sociedad democr�tica fue que el Partido Comunista se disolvi� pero el KGB no�.EL REGRESO DE F�LIX DE HIERROLa estatua de Dzerzhinski nunca fue destruida. Termin� en el parque Muzeon, junto a otros restos sovi�ticos. El pedestal qued� vac�o, pero la tradici�n sobrevivi�. Durante a�os, veteranos, comunistas y funcionarios regionales promovieron placas, bustos y monumentos. Dzerzhinski fue regresando desde la periferia antes de que el Kremlin se decidiera a rehabilitarlo abiertamente.El salto lleg� tras la invasi�n de Ucrania. En septiembre de 2023, Serguei Naryshkin inaugur� una copia reducida de la estatua de Lubianka dentro del complejo del SVR, en Yasenevo, al suroeste de Mosc�. El SVR es el heredero de la inteligencia exterior del KGB y se encarga de reclutar agentes, obtener secretos y realizar operaciones fuera de Rusia. Naryshkin recuper� ante el monumento la vieja f�rmula del chekista: �Cabeza fr�a, coraz�n ardiente y manos limpias�. En abril de 2026, Putin devolvi� el nombre de Dzerzhinski a la Academia del FSB, principal centro de formaci�n del servicio de seguridad interior. La antigua Escuela Superior del KGB ya lo hab�a llevado entre 1962 y 1993. El decreto destac� la �contribuci�n sobresaliente� del fundador de la Cheka a la seguridad del Estado.Su rostro se multiplica. En 2025 se restituy� un monumento en el centro de Vladivostok, cerca del lugar donde hab�a sido retirado en 1991. En 2026 apareci� otro busto en un campamento infantil de los Urales. La recuperaci�n no se limita a los cuarteles: entra en escuelas, movimientos juveniles y ciudades ucranianas ocupadas. No busca solo honrar a un funcionario muerto, sino ense�ar qu� clase de servidor merece ser imitado. �Devolver su nombre a la Academia significa continuar con la tradici�n para evitar un vac�o�, sostiene Faraldo. �Se extraen los aspectos m�s represivos de la URSS para construir la columna vertebral reaccionaria�.Putin recupera de Dzerzhinski la superioridad moral del hombre de seguridad, el Estado rodeado de enemigos y la represi�n presentada como limpieza. �El terror revolucionario quer�a transformar la sociedad�, a�ade Faraldo. �Lo que hay ahora es lo contrario: intenta controlar y mantener la sociedad como est�, desde una �ptica conservadora�. Los esp�as han tomado el mando para salvar a PutinLA NUEVA NOBLEZA EN GUERRACon Putin los esp�as recuperaron la autoestima. A sus jefes los llamaron �la nueva nobleza�, una clase formada alrededor del FSB bajo Putin. No era solo una met�fora sobre antiguos agentes instalados en ministerios, bancos y empresas p�blicas. Describ�a una corporaci�n con acceso privilegiado al presidente, capacidad para investigar a sus rivales y una autonom�a que el KGB sovi�tico nunca tuvo frente al Partido Comunista. Putin invirti� la jerarqu�a de los a�os noventa: los esp�as dejaron de trabajar para los oligarcas y los oligarcas comenzaron a depender de los esp�as.Los cuadros provenientes de los servicios habr�an pasado, seg�n Felshtinsky, del 3% al final de la URSS al 70%-80% durante el putinismo. Gennady Gudkov, ex agente del KGB y opositor ha avisado no obstante de que �los servicios secretos son ahora una banda; se han degradado, igual que el sistema pol�tico�. Con la intoxicaci�n del disidente Alexei Navalny, �por primera vez pillamos al Estado en un asesinato pol�tico�.Brillan en la guerra, pero la invasi�n de 2022 empez�, sin embargo, con un fracaso. El FSB exager� la fragilidad del Estado ucraniano, la disposici�n de sus �lites a colaborar y la facilidad para derribar el Gobierno de Kiev. La inteligencia militar tampoco anticip� la resistencia ucraniana ni la rapidez y amplitud de la respuesta occidental. En otro sistema, el error habr�a reducido el poder de los servicios. En Rusia lo ampli�. La guerra cre� una demanda creciente de todo lo que ellos saben ofrecer: vigilancia interior, b�squeda de traidores, control de fronteras, administraci�n de territorios ocupados, evasi�n de sanciones y operaciones clandestinas en Europa.El FSB ha sido el principal beneficiario dentro del pa�s. Sus departamentos econ�micos se implicaron en las rutas para esquivar sanciones; las unidades de �protecci�n del orden constitucional� ampliaron la vigilancia de universidades, empresas y funcionarios; y sus agentes organizaron en las zonas ocupadas interrogatorios, filtraciones y redes de colaboradores. El servicio que se equivoc� sobre Ucrania se volvi� imprescindible para controlar las consecuencias de su equivocaci�n. El SVR y el GRU reforzaron el frente exterior. Las expulsiones de diplom�ticos rusos redujeron las redes que operaban desde embajadas europeas, pero Mosc� recurri� m�s a agentes sin cobertura oficial, empresas pantalla, operaciones inform�ticas y colaboradores contratados para sabotajes. Los cortes en internet que sufre el pa�s son una viaja aspiraci�n del FSB, que con el acoso de los drones ucranianos ha encontrado el impulso perfecto.En 2021 Elena Vavilova, ex agente ilegal del KGB explic� la gesta chekista: �Es necesaria una guerra secreta para evitar una guerra de verdad�. Al a�o siguiente la gran invasi�n lleg�, y la guerra secreta ha prendido m�s fuerte que nunca.
Los esp�as de la Cheka toman el mando para salvar a Putin: "Los servicios secretos son ahora una banda, se han degradado"
Era alto, con barba de hombre sabio y ojeras de adicto al trabajo. Hab�a cre�do en Dios hasta empezar a creer en la revoluci�n. Se llamaba Felix Dzerzhinski, y luch� contra la...






