Kiev simuló la muerte de un ultraderechista ruso, que combate en sus filas contra el Kremlin, para desenmascarar a varios agentes de Moscú infiltrados en Ucrania. Incluso llegó a cobrar una recompensa

Denis Kapustin, ultraderechista ruso opositor a Vladímir Putin, falleció el 27 de diciembre en la provincia ucrania de Zaporiyia a los 41 años. La muerte de Kapustin, comandante de un grupo de rusos opositores al Kremlin que combaten contra las tropas invasoras en Ucrania, fue a causa de un ataque de un dron en el frente. Así lo anunció su batallón, el Cuerpo de Voluntarios Rusos (DRK), y así lo confirmó el ejército ucranio. Pero Kapustin resucitó el 1 de enero: su fallecimiento fue un montaje de los servicios de inteligencia ucranios (GUR) para desenmascarar un operativo de los servicios secretos del enemigo.

“Enhorabuena, Denis Kapustin, por tu regreso a la vida”. Así lo recibió el 1 de enero el jefe del GUR, Kirilo Budánov, en una videoconferencia que se hizo pública como prueba de que está con vida. “Siempre es un placer saludarte, el dinero que emplearon para tu asesinato servirá para apoyar nuestra lucha”, añadió Budánov.

La Unidad Especial Timur requirió tan solo de un mes de preparativos, según relata un comunicado del GUR, para convencer a los servicios de inteligencia rusos de que estaban contactando con colaboradores dentro de Ucrania. El grupo Timur no precisa cómo lo consiguieron. Los Servicios de Seguridad de Ucrania (el SSU, responsable junto al GUR de operaciones de inteligencia) exponen periódicamente casos de cómo el enemigo contrata a ucranios para realizar sabotajes o transmitir información sobre la localización de unidades militares: el procedimiento más habitual es a través de canales de Telegram en los que contactan personas prorrusas o con problemas económicos. Una vez realizado el trabajo, se les paga en la mayoría de los casos con criptomonedas.