Instante en el que fue derribado el muro en el recital de julio de 1990. Fue en Berlín. Roger Waters llevó "The Wall" al símbolo indiscutido de la Guerra FríaEl escupitajo que Roger Waters le pegó a un espectador en Montreal en julio de 1977 no fue solo un exabrupto. Fue el momento en que un músico entendió que algo se había roto para siempre entre él y el rock masivo, y que esa ruptura necesitaba una forma artística. Trece años después, esa misma ruptura se convertiría en un espectáculo de gran escala montado sobre el suelo donde había estado el Muro de Berlín.El 6 de julio de 1977, en el cierre de la gira de Animals en Montreal, un hombre no paraba de gritar entre canción y canción. Waters lo llamó al escenario y, cuando lo tuvo cerca, lo escupió. “Fue una actitud fascista”, admitió él mismo tiempo después. Pero de esa vergüenza nació The Wall: un disco doble sobre la alienación, el totalitarismo, la soledad y la guerra, atravesado por la historia personal de un músico cuyo padre murió en combate durante la Segunda Guerra Mundial antes de que él cumpliera un año.PUBLICIDADEl show de Roger Waters del 21 de julio de 1990 reunió a 350.000 personas en Berlín, tuvo transmisión mundial y sumó a la banda del Ejército Rojo entre sus momentos más recordadosCuando Waters le presentó el proyecto al resto de la banda Pink Floyd, ninguno estaba entusiasmado. Tampoco tenían una contrapropuesta. Waters había trabajado; ellos no. Así que votaron por The Wall. Desde el primer momento, Waters se encargó de dejar en claro que era obra suya: lo hizo constar en el programa de los recitales originales y en el afiche de la película que dirigió Alan Parker en 1982, con Bob Geldof en el papel principal.El disco apareció en noviembre de 1979 y vendió 19 millones de copias antes del concierto de Berlín. Another Brick in the Wall llegó al número uno y se quedó ahí durante un mes, quedó entre Crazy Little Thing Called Love de Queen y Call Me de Blondie. Hasta la fecha, The Wall conserva el récord como el álbum doble más vendido de la historia.PUBLICIDADHace 36 años Roger Waters llevó "The Wall" a la Europa convulsionada por los cambios sufridos ante el resquebrajamiento del bloque que estaba bajo la órbita de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)La gira original del disco fue un desastre. Los miembros de la banda llegaban a los estadios en autos que estacionaban de modo que ninguno se cruzara con otro. Los camarines estaban ubicados a la mayor distancia posible entre sí. Solo se juntaban sobre el escenario. Rick Wright, al que Waters había echado del grupo antes de la gira, fue recontratado a sueldo para los shows. El resto terminó en pérdida.Ese clima de ruptura aceleró la salida de Waters. En 1985 dejó Pink Floyd, y la banda continuó sin él. A Momentary Lapse of Reason y el doble en vivo Delicate Sound of Thunder llegaron a lo más alto de las listas. David Gilmour y Nick Mason seguían llenando estadios. Waters, en cambio, parecía atascado. Sus trabajos solistas no habían tenido la recepción esperada y la batalla pública de egos con sus ex compañeros lo dejaba, a los ojos de la industria, en el lado perdedor.PUBLICIDADLa instalación de "The Wall" en Berlín en 1990. Un muro de telgopor que caería al final de concierto que tuvo a Roger Waters como impulsorEn 1989, durante una entrevista, un periodista le preguntó si volvería a montar The Wall en vivo. Waters respondió: “lo haría si caía el Muro de Berlín”. Cuatro meses después, el 9 de noviembre de 1989, el Muro cayó.La fundación británica Memorial Fund for Disaster Relief, creada por el ex aviador de la Royal Air Force Leonard Chesire para asistir a ex combatientes de distintas partes del mundo, le propuso organizar un concierto benéfico. La primera idea fue el Gran Cañón del Colorado, pero la logística y la cantidad de asistentes previstos amenazaban con un colapso ecológico en la zona. Otros lugares fueron descartados hasta que la decisión recayó sobre Berlín.PUBLICIDADLa puesta de The Wall en Berlín levantó una estructura de 168 metros, vendió 220.000 entradas anticipadas y recreó la caída del muro al final del showEl sitio elegido fue la Potsdamer Platz, en el corazón de lo que había sido la franja del Muro, entre la Puerta de Brandeburgo y los restos de la tierra de nadie. Ese espacio tenía una historia propia que iba mucho más allá del concierto: había sido el centro cosmopolita y cultural de Berlín en los años 20, fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y después quedó convertido en zona restringida, partido en dos por el Muro durante casi tres décadas. Adolf Hitler se suicidó en el búnker debajo de esa misma plaza.Antes de poder usarlo, hubo que rastrear el terreno metro a metro. Se temía que todavía hubiera minas enterradas bajo la superficie.La mega tribuna tardó cuatro semanas en levantarse y demandó el trabajo de unas 600 personas. Medía 168 metros de largo y 41 metros de profundidad. El muro escénico en sí tenía 25 metros de altura. Se trajeron grúas para maniobrar figuras gigantes de marionetas, helicópteros y se vendieron por adelantado 220.000 entradas.PUBLICIDADRoger Waters excluyó a David Gilmour y Nick Mason del concierto de Berlín y cubrió sus lugares en la banda Pink Floyd con músicos invitadosEl concepto era el mismo del disco: el muro se iba construyendo ladrillo a ladrillo durante el show, con bloques de telgopor que representaban traumas y recuerdos. Al final, con la frase “Tear down the wall” (Derriben el muro), la estructura entera caía. En Berlín, ese gesto tenía una carga que ningún otro escenario del mundo podría haberle dado.Waters también tomó una decisión que decía mucho sobre su estado de ánimo: no invitó a Gilmour ni a Mason a participar de aquel recordado show. Había comenzado el proceso de otra manera. Les informó por carta su idea y les preguntó si estaban dispuestos a sumarse, lo que necesitaba por una cuestión legal. Obtuvo el visto bueno. Pero nunca más se contactó con ellos. Las partes de la banda las cubrirían músicos invitados con apenas unos días de ensayo, lo que, según su lógica, demostraría que sus ex compañeros siempre habían sido intercambiables.PUBLICIDADRoger Waters convirtió el episodio de Montreal de 1977 en el origen de The Wall, un disco sobre la alienación, el totalitarismo, la soledad y la guerra. En la foto en el concierto de Berlín del 21 de julio de 1990 (Grosby)La lista original de invitados sonaba a sueño: Peter Gabriel, Bruce Springsteen, Joe Cocker y Rod Stewart. Gabriel y Springsteen se excusaron por agenda, aunque es posible que el historial de Waters como colaborador difícil también haya pesado: Eric Clapton lo había acompañado en The Pros and Cons of Hitch-Hiking y no la había pasado bien. Cocker y Stewart confirmaron, pero un cambio en la fecha los dejó afuera del concierto.La primera en aceptar la invitación fue Cindy Lauper. La crítica la destrozó: eran tiempos en que su estrella de los 80 había bajado y faltaban décadas para que se la volviera a valorar. Vista a la distancia, su actuación no desentonó con el conjunto.PUBLICIDADLa gira original de The Wall profundizó la ruptura en Pink Floyd y aceleró la salida de Roger Waters de la banda en 1985. En la foto, el público que colmó Berlín en julio de 1990