Se cumplen 60 años de la última actuación en vivo de los Beatles (sin contar el show improvisado en la terraza de Apple, en 1969, en el que no se vendieron tickets) . Fue el 29 de agosto de 1966, en el estadio Candlestick, en San Francisco frente a 30.000 espectadores, y del que se retiraron por su seguridad en un camión blindado de caudales.La gira por los Estados Unidos y Canadá con fans por todos lados, amenazas de muerte y un sonido espantoso en los shows en los que no se podían oír a ellos mismos fue lo que provocó que los Fab Four decidiesen no volver a los escenarios y continuar su carrera haciendo sólo discos de estudio.Esta tercera y última gira de los Beatles por los Estados Unidos estuvo además ensombrecida por varias declaraciones que causaron desde repudio hasta malestar en el público. En marzo de 1966 apareció la afirmación de John Lennon acerca de que eran más famosos que Jesús y que probablemente el cristianismo desapareciese antes que el rock and roll.En relación con la política, Lennon y George Harrison se mostraron en contra de la Guerra de Vietnam y la participación norteamericana en el conflicto (por esa época, 1966, el 80% de los estadounidenses estaba a favor de la guerra con Vietnam) y después para empeorar un poco más la situación, Paul McCartney dijo que los norteamericanos vivían muy pendientes del dinero.En fin, con este cóctel la banda arribó a Chicago el 11 de agosto de 1966 para hacer 17 conciertos en los Estados Unidos y 2, en Toronto, Canadá; un tour que había quedado arreglado desde el año anterior, cuando arrasaron con la venta de tickets y generaron en cada una de sus presentaciones entradas agotadas.En 1966 no fue así. Poco después de su llegada, antes de los dos conciertos que iban a dar en aquella ciudad, se armó una conferencia de prensa en la que Lennon aclaró que sus afirmaciones sobre el cristianismo no tenían mala intención y que fue un error usar la palabra popularidad para comparar a los Beatles con Jesús, además dijo que sus declaraciones hacían hincapié en la caída en la cantidad de feligreses en el cristianismo. Sus aclaraciones apaciguaron los ánimos en los Estados Unidos.Un tour agotadorUna gira exigente de 19 conciertos, en 14 ciudades en 17 días, con doble funciones en Chicago, Detroit, Memphis, Seattle y Toronto (Canadá). Además de estas ciudades tocaron en Cleveland, Washington DC, Filadelfia, Boston, Cincinnati, Saint Louis, Nueva York, Los Ángeles y el cierre en San Francisco.Los shows eran de poco más de media hora (¡sí, media hora!) y el repertorio de once canciones siempre fue el mismo. Abrían el set con Rock and Roll Music, de Chuck Berry, cantado por Lennon y cerraban con Long Tall Sally, de Little Richard, cantada por McCartney.Era un show casi de tono promocional y no pudieron hacer ninguna de las composiciones de su último álbum Revólver (lanzado en agosto de 1966) debido a la complejidad de los climas que tiene este disco.De todos modos, antes que los Beatles actuaron en esta gira cuatro teloneros, The Ronettes, The Cyrkle, Bobby Hebb y The Remains que de alguna manera “mataban el tiempo” hasta la llegada de los músicos de Liverpool.Las declaraciones de Lennon atrajeron cantidad de críticas y no pocas amenazas de muerte. Tanto los fundamentalistas cristianos como los que apoyaban la guerra de Vietnam se sintieron atacados por los dichos del músico.Para mayores complicaciones, Lennon durante la conferencia de prensa, previa al show de Toronto, dijo que apoyaba a los desertores norteamericanos que escapaban a Canadá. El manager Brian Epstein sabía que tanto John como George no iban a seguir guardando silencio sobre la guerra de Vietnam.De todos los conciertos quizás el que más preocupaba a los organizadores eran los dos conciertos de Memphis, por su histórico “Cinturón bíblico” y por la actividad casi permanente por aquellos años del Ku Klux Klan. Mientras que el Consejo Municipal votó a favor de cancelar los dos shows, el K.K.K se hizo presente en la entrada del estadio con sus cruces encendidas y en una de ellas, la tapa de un disco de la banda clavada y unas 8000 personas hicieron una marcha anti-Beatles por la ciudad. En el show de la noche un petardo explotó cerca del escenario y causó un verdadero revuelo.El jefe de prensa de la banda, Tony Barrow, contó que cuando estalló ese petardo, que sonó como un tiro, "todos, incluido los tres Beatles, miramos a Lennon; en ese momento no nos habría sorprendido ver caer a John". Así estaban las cosas.A las amenazas de muerte que recibían los músicos habría que agregar a los fans, siempre dispuestos a arriesgar su integridad física por acercarse a alguno de los músicos. Algo así pasó en el concierto en Cleveland, tercera parada de la gira, cuando en medio del tema Day Tripper unas 2000 personas rompieron las vallas de seguridad y llegaron al escenario. Un caos absoluto con las fuerzas de seguridad peleando cara a cara con los asistentes y los Beatles refugiados en los camarines. Media hora después pudieron salir a terminar el show.En Los Ángeles, la banda debió esperar dos horas en los camarines para abandonar el Dodger Stadium porque unos 7000 fanáticos obstruyeron las salidas; tras dos intentos fallidos de engañar a la multitud, el tercero funcionó y pudieron regresar al hotel.Germina la idea de dejar los conciertosEn medio de la gira se comenzó a barajar la idea de dejar los conciertos en vivo y dedicarse a grabar en estudio. Harrison, principalmente, pero también Ringo y John estaban convencidos de esta situación y el único que se oponía era Paul, que sostenía que seguía siendo divertido tocar en vivo.“En cada ciudad que vamos hay un disturbio racial, algún tipo de atasco, controles policiales y gente amenazándonos con hacer esto o lo otro. Vivimos confinados a una pequeña habitación, un avión o un coche. Nos teníamos los unos a los otros para diluir el estrés y el sentido del humor era muy importante, pero no nos estábamos divirtiendo", dijo Harrison poco después de la gira.Quizás la última situación que terminó por convencer a los Beatles de que ya no podían seguir actuando en vivo fue cuando los metieron después del show en San Francisco en un camión celular, del tipo de transporte de caudales y a los tumbos los dejaron en el aeropuerto.“Finalmente, los chicos (John, George y Ringo) ya habían estado murmurando sobre la gira y que ya no iba más; mientras dábamos tumbos en la parte trasera de ese vehículo me convencí que era el momento de dejar de tocar en vivo”, dijo Paul.“Siempre habíamos intentado que fuera divertido para nosotros mismos. Creo que hay que hacerlo en todo lo que uno hace y se nos daba bastante bien”, explicó McCartney a Ultimate Classic Rock. “Pero ahora, los Estados Unidos empezaban a resultar monótonos por las condiciones de las giras y porque ya habíamos ido tres veces en poco tiempo”.Hay que sumar que no podían escucharse. Ringo tenía que guiarse por los movimientos de cadera de John, Paul y George. “No sabía con exactitud lo que estaban tocando debido a la pobre amplificación y el griterío de la gente. En 1966 la gira se había vuelto bastante aburrida”, recordó Ringo en el documental Beatles Anthology.“Para mí se acercaba el final. Nadie nos escuchaba en los conciertos. Al principio no me importaba, pero estábamos tocando fatal”, añadió el baterista.La última vez que los Beatles tocaron oficialmente en vivo, fue durante 42 minutos, el 30 de enero de 1969 en la terraza de la sede de Apple. La pasaron bien y el único motivo fue el rodaje de la película Let It Be, dirigida por Michael Lindsay-Hoog.Sobre la gira, en agosto de 1966, Lennon declaró bastante después: “Pensé que ese era el final de verdad, que no habría más giras. Eso significaba que habría un vacío en el futuro; fue ahí cuando empecé a plantearme seriamente mi vida sin los Beatles ¿cómo sería? Y fue entonces cuando surgió la idea de que tenía que salir de alguna manera de la banda sin que ellos me tuviesen que echar”.