Eugenia Zicavo destaca en su libro ‘Primeras páginas’ la importancia de los inicios literarios para enganchar a los lectores ansiosos ante la competencia audiovisual.Jorge Luis Borges lo decía sin dudar: “Si un libro les aburre, déjenlo; no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo”. Muchos libros tienen una sola oportunidad para no quedar en el estante y está dada por sus primeras páginas. ¿La estrategia es pegar fuerte desde el comienzo?“Los lectores se volvieron más ansiosos, la literatura compite con las artes audiovisuales y las narraciones buscan atrapar desde las primeras líneas”, dice la periodista Eugenia Zicavo en el prólogo de Primeras páginas, el libro que acaba de publicar a través de Editorial Factotum y donde ella selecciona los que son, a su criterio, los cien mejores comienzos de la literatura universal.PUBLICIDAD“La página se abre ante un lector deseoso de experimentar emociones profundas”, dice Zicavo. “¿Qué hacer para retenerlo? ¿Cómo lograr que el coqueteo inicial se convierta en un vínculo imposible de cerrar?”Entre los comienzos destacados se incluyen obras como 'El adversario', 'El amante de Lady Chatterley' y 'Cien años de soledad', que invitan a la curiosidad lectora.Entre los libros que eligió están El adversario, de Emmanuelle Carrere, El amante de Lady Chatterley, de D.H Lawrence y El proceso, de Franz Kafka. También Cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica, Operación masacre, de Rodolfo Walsh, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez y 1984, de George Orwell. ¿No dan ganas de empezar a ver qué dice cada uno?PUBLICIDADZicavo es una reconocida periodista cultural. Condujo Bibliómanos (TV Pública) y Libroteca (Canal de la Ciudad), además de su podcast de lectura Señaladores en Spotify.—¿Cómo cambia la idea de un buen comienzo con el tiempo? ¿Qué es un buen comienzo hoy?—En las novelas del siglo XVIII o XIX los inicios solían ser más morosos, con páginas enteras dedicadas a la descripción de un paisaje, un árbol genealógico o las características físicas de un personaje. Hoy esos principios son casi inhallables. Creo que más allá de la trama o el estilo, un buen comienzo tiene que transmitir una mirada original, por eso titulé al prólogo del libro “La expectativa de un mundo”, porque ante todo tiene que despertar curiosidad.PUBLICIDAD—¿Elegiste buenos comienzos para el momento de publicación o para nosotros hoy?—Pensé en los lectores de hoy porque no tengo cómo evaluar la recepción al momento de su publicación, incluso si los libros fueron bestsellers en su tiempo. En internet circulan muchos listados de “los mejores comienzos de la literatura” pero suelen ser las primeras frases de una novela, no sus primeras páginas, que es lo que busqué en esta compilación. Por ejemplo Moby Dick de Herman Melville, que está en casi todas las listas con su célebre “Llamadme Ismael”, arranca con párrafos muy potentes pero ya en la segunda página el protagonista tiene que encontrar un lugar donde dormir y tiene diálogos que nadie recuerda, porque son más bien olvidables, y por eso no lo incluí en el libro, a pesar de que sea una obra maestra de la literatura.La entrevistada revela que sus comienzos favoritos incluyen 'Madre noche' de Kurt Vonnegut por su ironía y capacidad de sintetizar el espíritu del libro en pocas frases.—¿Tienen algo en común estos comienzos? —Los comienzos que elegí son de alto impacto. Ya sea por la potencia de la trama o por la originalidad del estilo, no te dejan indiferente. Creo que una parte fundamental del trabajo que hice para el libro fue decidir dónde poner el punto final, hasta qué momento reproducir los textos, dentro de un límite máximo de mil palabras. En algunos casos ocupan cinco páginas, en otras apenas una. Me di el lujo de editar a mis autoras y autores favoritos buscando que los lectores puedan llevarse tanto un universo narrativo como un último párrafo con un buen remate, que generase la suficiente intriga como para que vayan a leer el libro completo.PUBLICIDAD—¿Hay literaturas más propensas a crear buenos comienzos?—Encontré muy buenos comienzos en novelas “de género” como el policial, la ciencia ficción o el terror. Hay arranques con tramas inolvidables con asesinatos, suicidios, niños perdidos, guerras, casas embrujadas o mundos distópicos. En otros conmueve la originalidad de una poética, un tono, un estilo. En el libro hay cierta sobre representación de autoras y autores argentinos, porque quise serle fiel a mi propia formación como lectora en la selección final, pero también porque tienen un talento particular para las primeras páginas (algo que no había advertido antes de pensar este libro) y que también encontré en la literatura francesa, británica o norteamericana.PUBLICIDADEugenia Zicavo, una vida alrededor de los libros.—¿Un gran comienzo puede llevar a la decepción luego? ¿Se te ocurre un ejemplo?—Sí, hay muy buenos comienzos de libros que considero mediocres, o francamente malos. Por ejemplo el de La hermana de Sándor Márai, que empieza con el recuerdo de una Nochebuena en plena Segunda Guerra Mundial y tiene una frase que me resultaba muy tentadora para poner el punto final: “En el destino de una sola persona la fatalidad puede condensarse con la misma intensidad que en el de pueblos enteros”. Pero no la incluí porque, a pesar de su comienzo, me resultó una novela soporífera, de lo más flojo que leí del autor húngaro. Sé que tuvo mucho éxito entre los médicos, porque es sobre un pianista que en el pico de su carrera queda postrado en un hospital, pero además de que sus reflexiones sobre la enfermedad son bastante trilladas, es muy reiterativa, tiene frases calcadas, tanto que parece que no hubiera tenido un editor o un amigo que le leyera el manuscrito. Es un libro que, si bien tiene un arranque prometedor, no está en absoluto a la altura de El último encuentro, para mí la mejor de sus novelas, cuyo comienzo sí está en Primeras páginas.PUBLICIDAD—¿Cuál es tu preferido de estos cien?—Es muy difícil elegir pero me voy a quedar con las primeras páginas de Madre noche de Kurt Vonnegut, por su sentido del humor y su capacidad de resumir en pocas frases el espíritu de la novela. Su narrador es un antihéroe atípico que, a través de la ironía, hace una crítica lapidaria a la guerra, a la moral de su tiempo y a eso que Hannah Arendt llamó “la banalidad del mal”. Todo el tiempo nos recuerda el absurdo del mundo, la gran cuota de azar que en realidad opera detrás de lo que nos esforzamos por explicar. Arranca así: “Esta es la única novela mía cuya moraleja conozco. No creo que sea una moraleja espectacular, es sólo que sé cuál es: somos lo que fingimos ser, así que debemos tener cuidado con lo que fingimos ser”.PUBLICIDAD—¿Y qué sería un mal comienzo? ¿Y un buen final?—No sé si existen primeras páginas malas, no creo que toda novela tenga que tener el tipo de comienzo que busqué para el libro. Los hay con menos impacto y sin embargo es lo que le conviene a esa narración para hacernos entrar en lo que propone esa prosa. De hecho quedaron afuera un montón de libros buenísimos que puse a prueba para ver cómo empezaban. Respecto a los finales, en el programa de radio “Marcar como leído”, que hice durante tres temporadas en Futurock, tenía una sección en la que leía los últimos párrafos de novelas, siempre cuidando que no hubiera spoilers en relación a la trama. Y, curiosamente, nunca el final de un libro dice “lo mató el mayordomo”. Uno de los que me acuerdo es el de Agostino, de Alberto Moravia: “«Como un hombre», no pudo dejar de pensar antes de dormirse. Pero no era un hombre; y habría de transcurrir mucho tiempo de infelicidad antes de que lo fuese”. Pero hay un montón, tanto que estoy tentada de recopilarlos en otro libro. Veremos qué sale.PUBLICIDAD
Golpear desde la primera página: Eugenia Zicavo elige los mejores comienzos de la literatura
La periodista acaba de publicar un libro donde reproduce los arranques más eficaces. Por qué dejó afuera algunos muy conocidos y qué es tener impacto hoy








