OpiniónDe La Espriella busca traducir la firmeza del Estado en resultados efectivos de seguridad, dentro del marco de la Constitución y la ley.20.07.2026 23:01 Actualizado: 20.07.2026 23:01 Toda la razón le asiste al presidente electo, Abelardo De La Espriella, en su decisión de no adelantar diálogos ni negociaciones con criminales. Ha sido categórico al afirmar que no concibe un Estado arrodillado frente a quienes han convertido el terror en instrumento de poder. Bajo esa posición inequívoca, lo dicho por su designado ministro de Justicia, Iván Cancino –quien afirmó: “habrá diálogo con grupos ilegales, sin grandes concesiones ni beneficios extraordinarios”–, no pasa de ser un lapsus.La decisión de De La Espriella obedece a experiencias acumuladas, desde el Caguán de Andrés Pastrana hasta la ‘paz total’ de Gustavo Petro, pues la fórmula de negociar con organizaciones ilegales ha fracasado una y otra vez. Los resultados, con matices propios de cada gobierno, distan de la anhelada paz.Pastrana entregó una extensa zona desmilitarizada que terminó convertida en santuario de las Farc. Uribe, en medio de su política de Seguridad Democrática, buscó diálogos con las Farc y el Eln que nunca prosperaron, aunque consiguió desmovilizaciones masivas de paramilitares y guerrilleros. Santos firmó un acuerdo con un sector de las Farc, pero sus principales cabecillas continuaron delinquiendo y crearon a las “disidencias”, mientras crecían el Eln y el ‘clan del Golfo’.Durante el gobierno Duque no hubo diálogos. Tras el atentado terrorista del Eln contra la Escuela General Santander, en 2019, cerró cualquier posibilidad de negociación y privilegió una política de presión militar, captura y neutralización de cabecillas. Más allá de las críticas de sus opositores, durante su mandato fueron capturados o dados de baja más de 30 capos de los principales grupos criminales; y centenares de desmovilizados.De La Espriella busca traducir la firmeza del Estado en resultados efectivos de seguridad, dentro del marco de la Constitución y la ley. Está convencido de que la paz no nace de las concesiones al crimenCon Petro vino lo peor. Mientras instaló una docena de mesas de diálogo, los grupos criminales aprovecharon para fortalecer sus estructuras. Según informes oficiales y de la Fundación Ideas para la Paz, en 2025 los grupos ilegales superaban los 27.000 integrantes, un 47 % más que al inicio del cuatrienio. Paralelamente crecieron los cultivos ilícitos, se expandió el control territorial de esas organizaciones y se multiplicaron todas las formas de violencia. A ello se sumó la designación de más de 80 cabecillas como “gestores de paz”, quienes continuaron delinquiendo bajo ese manto. Las imágenes del “tarimazo” con criminales en Medellín y de las fiestas en las cárceles terminaron por simbolizar una política que, en nombre de la paz, renunció al ejercicio de la autoridad.Por lo anterior, De La Espriella anunció un viraje radical: desmontar las mesas de diálogo, reemplazar la figura del alto comisionado de Paz por la de sometimiento a la justicia, cambiar el remoquete de “gestor de paz” por “objetivo militar” y solicitar la reactivación de órdenes de captura. Es decir, quienes venían gozando de la tolerancia del Estado pasarán a enfrentar la ley y a la Fuerza Pública.La designación de un general retirado como ministro de Defensa y el eventual reintegro de otros oficiales, el fortalecimiento de la Fuerza Pública en personal, presupuesto y capacidades operacionales, la derogatoria de normas que limitan su accionar y la reactivación de operaciones ofensivas, incluidos los bombardeos, hacen parte de una estrategia orientada a restablecer el principio de autoridad, recuperar el control territorial y golpear las economías ilícitas.De La Espriella busca traducir la firmeza del Estado en resultados efectivos de seguridad, dentro del marco de la Constitución y la ley. Está convencido de que la paz no nace de las concesiones al crimen, sino de la capacidad del Estado para garantizar la seguridad, proteger a los ciudadanos y conducir a los criminales del libertinaje al sometimiento. Estamos de acuerdo.@ernestomaciastERNESTO MACÍAS TOVAR Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Del libertinaje al sometimiento
De La Espriella busca traducir la firmeza del Estado en resultados efectivos de seguridad, dentro del marco de la Constitución y la ley.







