Actualizado Martes,

julio

00:00Con el encargo formal a Andy Burnham para formar Gobierno, Carlos III suma ya a su cuarto primer ministro en lo que lleva de reinado, menos de cuatro a�os a�n. Liz Truss, la premier de los 45 d�as, fue nombrada por Isabel II dos d�as antes de su muerte. Y al nuevo rey apenas le dio tiempo de despachar con ella asuntos de Estado relacionados con los funerales, aunque s� se percibi� la falta de sinton�a por gestos como que Truss se atreviera a impedir al monarca acudir a la Cumbre del Clima. Con Rishi Sunak, Carlos III se asent� en el trono. Y ni fu ni fa entre ellos, se ayudaron mutuamente y poco m�s. En cambio, el rey y Keir Starmer formar�an un t�ndem ciertamente provechoso.�Fluir�n las cosas entre Buckingham y Downing Street en la era Burnham?Por lo pronto, la llegada del flamante nuevo l�der laborista a Palacio ayer se produjo rodeada del morbo que despertaban las cr�ticas con las que el pol�tico se despach� a principios de a�o, cuando a�n era alcalde del Gran M�nchester y nada le permit�a pensar que en poco tiempo protagonizar�a el golpe de gracia a lo Bruto a Starmer. Burnham se erigi� en azote contra la Monarqu�a a cuenta del Ducado de Lancaster, el entramado de empresas y enormes extensiones de tierras -nada menos que 18.433 hect�reas en el noroeste de Inglaterra-, valorado en unos 730 millones de euros y con exagerados privilegios fiscales, que reporta al soberano brit�nico sus principales ingresos privados -esto es as� desde el siglo XIV, cuando el Ducado fue creado por Juan de Gante para garantizar la solvencia e independencia econ�mica del monarca, igual que el Heredero cuenta con los rendimientos del Ducado de Cornualles-. Burnham recurri� al populismo facil�n y agit� lo del medievalismo y las tradiciones arcaicas de la Corona cuando los noticieros informaron, como cada a�o, de que Carlos III arrancaba 2026 embols�ndose de los "bienes vacantes", los activos y bienes de las personas fallecidas en el mencionado Ducado durante los 12 meses anteriores sin dejar testamento, conforme a la tradici�n que data de la Edad Media. El primer edil del Gran M�nchester aprovech� para reclamar que esos fondos pasaran a la Secretar�a del Tesoro y se destinaran a fines sociales.Y, poco antes, el alcalde hab�a hecho dura campa�a igualmente contra el Ducado por no asumir la responsabilidad financiera y de limpieza en un terreno contaminado de su propiedad cerca de Wigan. "No podemos tener un pa�s donde a la gente de aqu� se la trate como a ciudadanos de segunda clase", vocifer� instalado en el mismo populismo que usan formaciones como Reform UK de Farage para engordar la saca de votos, pero en el caso del ya nuevo premier con banderas izquierdistas.Aunque seguramente ni el rey ni su ya primer ministro abordaron la cuesti�n en la audiencia de investidura formal en la c�lebre Sala de 1844 de Buckingham. Flema no les falta. Y, adem�s, ambos son viejos conocidos que ten�an muchos otros temas que recordar para cumplimentar los minutos de cortes�a.Dos viejos conocidosLa relaci�n entre ambos, m�s all� de alg�n encuentro fortuito con la familia real, arranc� en mayo de 2006 cuando Burnham fue promovido por Blair a secretario de Estado -ministro- de Salud, cartera en la que repiti� en 2009 con Gordon Brown. Carlos era entonces el eterno Heredero, con fama entre la �lite pol�tica de pr�ncipe metomentodo. Y, fiel a su estilo, el primog�nito de Isabel II le escribi� de inmediato una carta para felicitarle por su nuevo cargo y de paso sugerirle los beneficios que consideraba pod�an tener para el sistema nacional de salud incluir programas de medicina complementaria, tan del gusto del Heredero, como acupuntura, homeopat�a, aromaterapia, etc�tera. "Me encantar�a reunirme con usted en Clarence House cuando le sea conveniente para hablar de �ste y otros temas. Tengo el honor de seguir siendo, se�or, el m�s humilde y obediente servidor de Su Alteza Real", parece que le respondi� Burnham.La muerte de Isabel II, el 8 de septiembre de 2022, le cogi� al pol�tico al frente de la Alcald�a del Gran M�nchester. "En un mundo en constante cambio y muy vol�til, ella brind� constancia y coherencia al pueblo brit�nico (...), defini� el car�cter nacional", destac� en homenaje a la soberana. Tampoco le faltaron palabras de aliento para celebrar la llegada de su sucesor al trono, de quien destac� "los fuertes lazos de amistad forjados con �l durante a�os", destacando el orgullo que le produc�a haber trabajado en estrecha colaboraci�n con el pr�ncipe de Gales a trav�s del Prince's Trust, la entidad creada por Carlos para ayudar sobre todo a personas j�venes a trav�s de proyectos en diferentes zonas del pa�s, muy en especial en ese noroeste de Inglaterra industrial y tan azotado por las reconversiones del que justamente procede el nuevo premier.Vamos, que aunque llega Burnham a Downing Street con la aureola de ser exponente del ala m�s zurda del actual laborista, un izquierdismo blando en todo caso, por m�s que de pronto sus ex�getas no se pongan de acuerdo en si ha hecho en tiempo r�cord el viaje hasta el posibilismo centrista, tampoco es ning�n antimon�rquico ni est� en la corriente que en su d�a represent� Corbyn. Lo �nico cierto es que el mandatario es un absoluto enigma.Y en los aleda�os de la instituci�n se conf�a en que entre Burnham y Carlos III se repita lo que en su d�a fue la relaci�n entre Isabel II y el dos veces primer ministro laborista Harold Wilson, quien tambi�n lleg� al poder subido a la ola de un izquierdismo que poco a poco se vio obligado a limar. Aquel gobernante pragm�tico que trataba casi como a una igual a la soberana forj� con ella una relaci�n sorprendentemente estrecha, que se evidenciaba en gestos como lo largas que eran las audiencias semanales. Se dice que para Isabel II Wilson fue casi un pigmali�n en cuestiones obreristas y en abrirle los ojos respecto a la revoluci�n social que estaba transformando el pa�s.Burnham y Carlos III comparten intereses, como la preocupaci�n que ambos han mostrado hasta la fecha por el desarrollo de esa Inglaterra que empieza m�s all� del Gran Londres. Seguramente el monarca ser� un importante bast�n para el premier en asuntos en los que no est� nada ducho como la pol�tica exterior, pero importantes sectores del laborismo tambi�n conf�an en que el nuevo Gobierno obligue a Buckingham a seguir profundizando las reformas y modernizaci�n de la Corona. Qui�n sabe si en una pr�xima audiencia saldr� a relucir la regulaci�n del Ducado de Lancaster. Por lo pronto, Carlos III se ha adelantado a la llegada del nuevo premier con un golpe de efecto nada desde�able, como ha sido convertirse en el primer monarca brit�nico en desvelar lo que ha pagado como rey en impuestos sobre la renta y ganancias de capital -35 millones de euros hasta ahora-. Una nueva era se abre paso, veremos hasta d�nde llega.