Los fanáticos argentinos se quedarán con las ganas de vitorear a Lionel Messi, que este domingo cerró su prolífica historia en los mundiales al disputar la final contra España. El plantel, que ayer cayó 1-0 ante la Roja, arribará al país sin su figura central y recorrerá apenas unos pocos kilómetros: desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza hasta el predio que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tiene en la misma localidad, en las afueras de Buenos Aires. Si bien Javier Milei había anticipado que decretaría un feriado para habilitar una fiesta popular, el plan fue suspendido por decisión de los jugadores. El recibimiento se limitará a un acto protocolar, similar al que se ofrece a los jefes de Estado cuando llegan en visita oficial.“Tras la final, algunos futbolistas del plantel partirán directamente desde los Estados Unidos hacia distintos destinos para reincorporarse a sus clubes o iniciar su período de descanso”, informó la AFA en un comunicado oficial. Este es el caso de Messi y también de Rodrigo De Paul, que volaron desde Nueva York a Miami para integrarse a su equipo de la liga estadounidense, Inter Miami. El resto de la delegación, compuesta por jugadores, cuerpo técnico y miembros del staff, tiene previsto aterrizar esta tarde en el país sudamericano, alrededor de las cinco de la tarde (hora local).“El dolor es muy grande y va a costar que cierre esta herida”, escribió Messi en sus redes sociales horas antes de que llegaran al país sus compañeros. “Hoy cuesta valorar lo que hicimos, pero este grupo llegó a dos finales consecutivas de la Copa del Mundo”, matizó, sin dar detalles respecto de sus planes hacia adelante. “Una vez más logramos unirnos como país y estar todos juntos, compartiendo el inmenso orgullo de ser argentinos”. Ezeiza amaneció este lunes con una fuerte presencia de fuerzas de seguridad. El Gobierno nacional, en coordinación con las autoridades de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires, desplegó un operativo en los accesos al aeropuerto para ordenar el tránsito y resguardar el ómnibus que trasladará al equipo que dirige Lionel Scaloni hasta el predio de la AFA.“Dada la inquietud sobre los festejos por el logro alcanzado por la selección argentina, comunico a la población que, en función de lo que decidan los jugadores y el cuerpo técnico respecto del día para celebrar, este será declarado feriado nacional”, escribió Milei en X el domingo por la noche, una vez terminada la final que consagró campeón a España. Pocas horas después, ese plan ya había naufragado. “Es por pedido de los jugadores y el cuerpo técnico. Hubo contactos informales con ellos, y luego también con gente de la AFA. No había ánimo para festejar y varios jugadores no vienen en este vuelo a Ezeiza”, explicaron fuentes gubernamentales a Clarín.La selección argentina tendrá un recibimiento de honor, protocolar y sin el protagonismo de los fanáticos, verdadero combustible anímico del equipo. Una comitiva del Ministerio de Seguridad y una escolta oficial del Regimiento de Granaderos a Caballo flanquearán el descenso del vuelo de la selección. Tanto las autoridades de Aerolíneas Argentinas, a cargo del vuelo de regreso, como las fuerzas de seguridad activarán un dispositivo similar al que se dispone para las comitivas de mandatarios que visitan el país y resguardarán el traslado hacia el predio de la AFA, que se realizará sin desvíos.Milei no participará del recibimiento, al igual que ninguno de los integrantes de su Gabinete. “Está garantizado que no habrá ninguna figura política ni persona vinculada a la política que empañe o intente apropiarse de un logro que es de este grupo extraordinario de jugadores”, había dicho antes del último partido, cuando puso a disposición la Casa Rosada para que, fuera cual fuera el resultado, los jugadores saludaran desde el balcón que da a la Plaza de Mayo.En el Mundial anterior, cuando la Albiceleste se consagró campeona, los jugadores decidieron no ir a la Casa Rosada y, al regresar de Doha, recorrieron las calles a bordo de un ómnibus descapotable. Ese 20 de diciembre de 2022, una multitud imposible de calcular, aunque estimada en cinco millones de personas, salió a las calles de Buenos Aires y su periferia para intentar verlos pasar. Messi y el resto de los jugadores bebían y saludaban bajo un sol furioso, mientras la gente enloquecía al verlos avanzar por los pocos kilómetros de la autopista Riccheri que pudieron recorrer. Fue un festejo desbordado, la concentración más grande que recuerde el país, que debió suspenderse abruptamente antes de que el ómnibus lograra ingresar a la ciudad de Buenos Aires para garantizar la seguridad de hinchas y jugadores.Los millones de argentinos que esperaban entonces en la Plaza de Mayo, el Obelisco y el recorrido previsto del ómnibus ya no pudieron ver a Messi, pero la alegría de esa jornada histórica no se vio opacada. Como tampoco lo estará este lunes la gratitud hacia el capitán de la selección argentina, aunque falte su presencia.
Sin Messi, Argentina recibe a la selección con un festejo acotado y protocolar
El Gobierno de Javier Milei da marcha atrás con el feriado que había anticipado y el capitán regresa directamente desde Nueva York a Miami










