El pueblo extremeño de Pedro Porro se ha convertido en uno de los lugares ligados a la histórica conquista del Mundial por parte de España. Allí, lejos de la presión de la Premier League y de los grandes estadios internacionales, el lateral encuentra su refugio personal junto a familiares y amigos. Es también el punto de partida de una trayectoria que comenzó en el fútbol local y terminó llevando al defensa hasta la selección española, con la que tuvo un papel decisivo en el camino hacia la final que acabó coronando al equipo nacional como campeón del mundo. Ese lugar es Don Benito, en la provincia de Badajoz, una ciudad situada en las Vegas Altas del Guadiana y estrechamente vinculada a Pedro Porro desde su nacimiento, el 13 de septiembre de 1999. El futbolista dio sus primeros pasos deportivos en el Gimnástico Don Benito antes de iniciar una carrera que le condujo al Girona, el Sporting de Portugal y el Tottenham. Pese a vivir en Londres durante la temporada, mantiene intacta su relación con la localidad: “Cuando tengo días libres me vengo a Don Benito porque estoy con mi familia y mis amigos”, explicó en una entrevista en Hoy Don Benito. Por ello, la Ciudad Deportiva municipal lleva actualmente su nombre. Qué ver en Don Benito, el pueblo natal de Pedro Porro Don Benito cuenta con cerca de 37.000 habitantes y una historia marcada por el aprovechamiento agrícola de las fértiles tierras del Guadiana. Su principal punto de encuentro es la Plaza de España, rodeada de terrazas, el Ayuntamiento y la iglesia de Santiago Apóstol. Este templo, levantado entre los siglos XVI y XVII, destaca por sus grandes dimensiones, su fachada con columnas corintias y un retablo mayor acompañado por 17 pinturas del artista local Juan Aparicio Quintana. También merece una visita la iglesia de San Sebastián, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XIV, y el convento de las Carmelitas Descalzas, donde se conserva la imagen del Cristo utilizada en la película Marcelino, pan y vino. La oferta cultural se completa con el Museo Etnográfico, instalado en la antigua residencia de los Condes de Campos de Orellana, que reúne más de 3.000 piezas sobre la vida tradicional de la comarca. Cerca de la estación se encuentra el Museo del Automóvil, con más de 200 vehículos clásicos, tractores y piezas mecánicas. Para disfrutar al aire libre, la Finca Municipal Doña Blanca ofrece senderos, praderas, una laguna y restos de un antiguo molino junto al río Ortiga. Además, en el parque de El Palmeral sorprende una réplica del Partenón construida con materiales reciclados. Son algunos de los rincones a los que regresa Pedro Porro para desconectar, recuperar fuerzas y reencontrarse con las raíces que nunca ha dejado atrás. El pueblo extremeño de Pedro Porro se ha convertido en uno de los lugares ligados a la histórica conquista del Mundial por parte de España. Allí, lejos de la presión de la Premier League y de los grandes estadios internacionales, el lateral encuentra su refugio personal junto a familiares y amigos. Es también el punto de partida de una trayectoria que comenzó en el fútbol local y terminó llevando al defensa hasta la selección española, con la que tuvo un papel decisivo en el camino hacia la final que acabó coronando al equipo nacional como campeón del mundo.
Así es el pueblo extremeño de Pedro Porro: el refugio personal del jugador que nos llevó a la final que nos ha hecho campeones del mundo
La localidad natal del futbolista conserva los lugares, paisajes y recuerdos a los que regresa siempre que puede para desconectar. Un destino marcado por la estrecha relación que mantiene con uno de sus vecinos más ilustres













