La gastronomía de Corea del Sur se ha convertido en una de las más populares del mundo en los últimos años. Su equilibrio entre tradición, técnicas ancestrales e ingredientes fermentados ha traspasado fronteras gracias al auge de la cultura coreana y al interés de la gastronomía internacional. El bibimbap, la gogigui, el tteokbokki, el kimbap, el japchae y el kimchi son algunos de los platos más conocidos.

Este último, el kimchi, se ha consolidado como uno de los símbolos de la gastronomía por excelencia del país. Este fermentado es una técnica de conservación coreana con más de dos mil años de historia, surgida por la necesidad de superar sus gélidos inviernos. Hoy en día hay registradas doscientas variantes de esta preparación, siendo la más conocida la versión clásica elaborada con col de China. Sin embargo, cuando llegan las altas temperaturas, en las cocinas coreanas se experimenta con una versión más fresca y de fermentación más corta, que sigue manteniendo un ligero sabor picante. El protagonista de esta versión es el pepino, ingrediente estrella de esta temporada y que no tiene nada que envidiar a la col.

El proceso de fermentación es una práctica milenaria diseñada para prolongar la vida útil de los alimentos frescos. Aunque cada cultura ha desarrollado métodos diferentes adaptados a su entorno, todas comparten el mismo objetivo de conservación y enriquecimiento de los sabores.