Y la escena se volvió a repetir. Un primer ministro británico se va de Downing Street antes de tiempo. Otro entra con promesas de cambio. El podio sale, el podio entra. El gato se da una vuelta.

Andy Burnham se convirtió este lunes en la séptima persona en ocupar el puesto al frente del Gobierno británico desde 2016. El nuevo líder laborista promete que su plan para regenerar el país es a 10 años, casi las mismas palabras que utilizó hace unas semanas el dimitido Keir Starmer.

“Sé que la gente está harta de la política... Seré sincero con vosotros, no lo hemos hecho bien. Tenemos que hacerlo mejor. Lo haremos”, dijo Burnham en su primer discurso como primer ministro mientras sonaba el himno de la UE en la calle, en recordatorio del Brexit. Un grupo se manifestaba también contra sus planes para acelerar las perforaciones petrolíferas en el mar del Norte.

En sus primeras palabras como primer ministro, prometió “acabar” con la pobreza extrema que lleva a las personas a dormir en la calle, igual que hizo al llegar a la alcaldía de Mánchester, en 2017. Burnham consiguió reducir el número de personas sin techo en sus primeros años en el cargo, pero la cifra ahora está casi al mismo nivel que cuando llegó.