Andy Burnham se convertirá este lunes en el séptimo primer ministro del Reino Unido en una década ante un público cada vez más impaciente. El laborista sustituye a su colega de partido, Keir Starmer, que en dos años en el poder no ha logrado cambiar un país quejoso por el estado de los servicios públicos, la desigualdad regional y la gestión de la inmigración.

El exalcalde de Mánchester es más popular que Starmer por su habilidad política y su don de gentes, pero ha dado pocos detalles sobre sus planes, que, por ahora, no parecen sustancialmente diferentes de los de Starmer. La clave puede ser que los explicará mejor.