Un mes y medio después de la debacle electoral en las elecciones locales, el Partido Laborista cambió este viernes de líder, y así el Reino Unido tendrá su séptimo primer ministro en una década. Andy Burnham entrará en Downing Street el lunes después de unas primarias exprés y sin rivales para relevar a Keir Starmer.

El partido proclamó la victoria del diputado y hasta mayo alcalde de Mánchester con el apoyo de 379 diputados laboristas, es decir el 95% del grupo parlamentario. Starmer renunció a presentarse a las primarias y ningún otro aspirante se atrevió a lanzarse contra el laborista ahora más popular en las encuestas.

Starmer presentará su dimisión oficial ante el rey Carlos III el lunes por la mañana y Burnham asumirá justo después el cargo de primer ministro. Este viernes ya había un camión de mudanza delante de Downing Street. Starmer hizo su último viaje oficial este jueves, a Kiev.

Burnham promete ahora un Gobierno “inequívocamente laborista” y más centrado en asuntos domésticos. Su primer mensaje como líder del partido es contra la liberalización de Margaret Thatcher en los años 80 y la centralización del Estado. “Las décadas del neoliberalismo que empezó en los años 80 no han sido beneficiosas para los lugares que han construido nuestro partido”, dijo este viernes en su discurso ante los diputados laboristas y sindicalistas que lo acababan de elegir.