Y la escena se vuelve a repetir. Un primer ministro británico se va de Downing Street antes de tiempo. Otro entra con promesas de cambio. El podio entra, el podio sale. El gato se da una vuelta.
Andy Burnham se convierte este lunes en la séptima persona en ocupar el puesto al frente del Gobierno desde 2016. El nuevo líder laborista promete que su plan para regenerar el país es a 10 años, casi las mismas palabras que utilizó hace unas semanas el dimitido Keir Starmer.
Dos años después de su victoria histórica en las elecciones generales después de 14 años de gobiernos conservadores, Starmer se despide de sus conciudadanos en medio de la decepción y el descontento. Después de su dimisión formal ante el rey Carlos III, da paso a su colega y antiguo aliado. Burnham se dará este mediodía el mismo paseo a Palacio y entró en Downing Street. El podio, el técnico de sonido y Larry, el gato, son los habituales.
Sin triunfalismo
En un esfuerzo de sobriedad, Burnham insiste en que no es momento para triunfalismos y en que es consciente de las dificultades del país, tocado por las crisis más que otros países en Europa, con ciudades destartaladas, desigual y más aislado después del Brexit. Según el mensaje transmitido a la prensa por su equipo, el exalcalde de Mánchester es “plenamente consciente” de que es la séptima persona al frente del país en una década y también de que la paciencia de los ciudadanos con sus políticos es cada vez más escasa.











