En el Distrito Metropolitano de Quito viven al menos 72.020 personas con discapacidad, según registros oficiales del CONADIS. Sin embargo, recorrer la ciudad sigue siendo un desafío diario. Veredas deterioradas, adoquines levantados, guías podotáctiles rotas o sin señalización y un comercio que invade los espacios peatonales convierten el norte, el hipercentro, el centro histórico y el sur en una carrera de obstáculos. Lo que debería garantizar el derecho a una movilidad segura e inclusiva termina limitando la autonomía no solo de las personas con discapacidad, sino también de adultos mayores, padres con coches de bebé y miles de peatones que transitan a diario por la capital.PublicidadUn recorrido por los obstáculos de la capitalUn equipo este diario recorrió cuatro sectores de Quito con alta afluencia de personas, entre ellas, con alguna discapacidad visual o de movilidad y gente de la tercera edad. En la avenida República del Salvador, Shirys, Portugal, 6 de Diciembre y Naciones Unidas, sector denominado como el hipercentro de Quito, así como la Plaza de la Independencia y San Francisco en el Centro Histórico, Cotocollao, en el norte y parte de Solanda en el sur, el panorama es el mismo.Paola Burbano, presidenta del Comité Promejoras de la avenida República del Salvador, aseguró que la movilidad en el sector es un problema que no tiene fin. “En el mundo vemos que la movilidad sostenible está creciendo porque tenemos que ocupar lo menos posible los vehículos, pero si las veredas no están en buen estado. Vemos que los adoquines están flojos, dañados y significan un peligro constante para nuestros adultos mayores, personas con discapacidad y niños. Tenemos personas que se trasladan en sillas de ruedas y también confluyen personas no videntes”, mencionó Burbano.PublicidadPublicidadLas entradas a edificios y restaurantes son las más afectadas. Curiosamente, son zonas importantes para el tráfico del peatón y al ser un sector combinado entre residencias y comercio, existe un mayor riesgo de accidentes. Según Paola, la solución del problema es una corresponsabilidad ciudadana entre el Municipio y el frentista o dueño del predio; sin embargo, ninguna de las dos partes se hace responsable.En primer día reservan 7.400 turnos para Feria de Empleo de Quito: este jueves se habilitan nuevos cuposFalta de respuestas de las autoridades y plagas“Yo veo muchas trabas. Hemos hecho caminatas con los administradores zonales donde han anotado en una hojita todo lo que tienen que hacer, pero no se dan ni las hojas de ruta ni las obras. He hablado con la zonal y dicen que han hecho los oficios a Epmmop, ellos no responden y la Agencia Metropolitana de Control (AMC) me dicen que vuelva a realizar el oficio, pero les digo que se den una vuelta y escuchen el clamor ciudadano”, añadió.Ella visibilizó un problema latente que ha afectado al barrio en su totalidad: la plaga de roedores. “Parte de los hundimientos de los adoquines, justo los que están en la salida de los restaurantes, vemos que ahí hay túneles de roedores hasta arriba, entonces el otro día hicimos componer una acera, se alzaron los adoquines y estaban los roedores. Yo avisé a la zonal y veo que han pasado varias semanas, pero no pasa nada”, apuntó Burbano.La presidenta del vecindario acotó que desde el Municipio de Quito solo se ha dispuesto el lanzamiento de raticidas e insecticidas para eliminar las plagas, pero la limpieza de las alcantarillas aún está en deuda, pese a que el cabildo indicó que lo hacen de forma continua y diaria, durante las 24 horas del día.El peligro diario para los peatonesMás allá de los daños estructurales en las aceras, el exceso de comercio informal en las vías sigue siendo un problema latente. La Marín en el Centro Histórico, Cotocollao en el norte y Solanda en el sur aquejan ambos dilemas que no se han podido solventar.PublicidadJulieta Borgue, mujer de la tercera edad y moradora de la República del Salvador, mencionó que este tipo de cuestiones sociales, junto al abandono de veredas y sitios seguros para caminar, le han provocado caídas fuertes y un intenso temor al salir de su casa. “Obviamente me gusta caminar, pero diariamente me encuentro con obstáculos que no permiten caminar de una forma prolija y tranquila. De hecho ya me caí en un lugar cercano a las Naciones Unidas, me tuvieron que coser puntos porque me abrí la frente. Es un peligro realmente”, contó la adulta mayor.Desde el Municipio de Quito contaron que se ha realizado un plan de rehabilitación de aceras que ha contemplado la construcción de rampas, colocación de pisos podotáctiles para personas con discapacidad visual, retiro de obstáculos de las aceras, cruces peatonales seguros y mejoramiento de señalización y geometría de las veredas.Esto se sabe sobre ataque en el Mercado Mayorista de Quito: sujeto mató a un hombre y murió tras caer a una quebradaNo obstante, el trabajo preventivo y de mantenimiento es el que no existe para los vecinos y la comunidad en su totalidad. “No puedo salir en silla de ruedas, porque yo veo que todas las aceras están en mal estado y es siempre peligroso. Ya me caí en un hueco por el Centro Histórico, donde las veredas están igual. Las llantas de la silla de ruedas se quedan enganchadas y es totalmente difícil desplazarse", comentó Edith Altamirano, mujer con alta discapacidad en sus extremidades inferiores y artrosis.Los retos en el transporte públicoFinalmente, el transporte público también es un reto. En el Trolebús y la Ecovía, las autoridades han adecuado las estaciones con pisos podotáctiles, rampas, pantallas con audio e información en lengua de señas, pero al momento de abordar las unidades, muchas no tienen rampas y dejan un orificio considerable entre la puerta de salida de la estación y la entrada al bus, obligando a las personas a estirar su pie para ingresar.Pese a esto, la administración de Pabel Muñoz ha detallado que desde el 2024 se viene trabajando en un Plan Metropolitano de Desarrollo que estará vigente hasta el 2033, donde se comprometen a mantener veredas y caminerías accesibles, priorizar desplazamientos peatonales y ejecutar obras integrales que mejoren la caminabilidad. (I)