Se le ha ido la olla, joder. Tenemos que avisar a Ricard.Paco, el Gordo, acababa de saber que una operación no había salido como esperaban y debía dar explicaciones al líder supremo de los Casuals, Ricardo Mateo. Uno de los hombres de la banda había convertido un narcoasalto en un homicidio.El 9 de marzo del 2023, Víctor N., conocido como Thor, recibió el encargo de asaltar a dos narcotraficantes. Era un hombre corpulento que llevaba un hacha tatuada en el cuello. El objetivo era quedarse una partida de cocaína que unos traficantes debían entregar aquella noche. También era una demostración de fuerza. Con los Casuals no se juega. El punto de encuentro era un prostíbulo del número 64 de la Riera de Sant Miquel, una pequeña callejuela del barrio de Gràcia. Detrás de la fachada de un aparente local comercial se explotaba sexualmente a mujeres captadas en Colombia. Algunas habían sido obligadas a tragarse paquetes de droga para introducirlos en España.La responsable del negocio era Martina, que tiempo atrás había recurrido a los Casuals después de que unos falsos compradores le robaran una partida de cocaína. Después de este episodio pensó que necesitaba que un grupo la protegiera. Tenía que ser una banda que infundiera terror. Y fue así como entró en contacto con los Casuals. Los antiguos Boixos Nois se ofrecieron a custodiar el prostíbulo a cambio de quedarse con la mitad de los beneficios.Aquella madrugada, un tal Luis y otro narcotraficante peruano entraron en el local. Querían vender cuatro kilos de cocaína, pero finalmente no llevaron la mercancía. Pensaban que cerrarían un negocio. En realidad, les esperaban seis miembros de los Casuals.Thor les exigió la droga. Los peruanos insistieron que no la llevaban. El hombre del hacha en el cuello cogió a Luis por el brazo y lo arrastró hasta una habitación. Los golpes resonaron desde el otro lado de la puerta. También lo hicieron los gritos de dolor y de auxilio. Uno de los trabajadores del prostíbulo, rodeado por el resto de Casuals, subió el volumen de la música para que no se oyera nada desde la calle. Luis fue apuñalado hasta la muerte. Su compañero fue introducido en un coche y retenido durante horas hasta que finalmente lo soltaron. Este hombre se convertiría en el principal testigo del homicidio.Los gritos, a pesar de la música, despertaron a algunos vecinos que llamaron al 112. Una patrulla de los Mossos se presentó al prostíbulo, pero cuando llegaron, todo parecía tranquilo. No oyeron ninguna petición de ayuda. Solo música. Se marcharon sin saber que, a pocos metros de la puerta, había un cadáver.“De ir a hacer una faenilla a cargarse a un tío”, se lamentaba uno de los líderes de los CasualsLo que los Casuals ignoraban era que los Mossos hacía meses que vigilaban aquel prostíbulo. Una de las mujeres explotadas había conseguido escapar y denunciar a la red. Desde el balcón de un piso situado delante del local, los investigadores observaban discretamente todos los movimientos.La noche siguiente, uno de los agentes detectó una escena que no le cuadró. Una furgoneta de alquiler se detuvo delante del prostíbulo. Cuatro hombres salieron cargando una cama de matrimonio con canapé. Lo introdujeron en el vehículo y se marcharon.Los Mossos avisaron inmediatamente a una patrulla para que los interceptara. La furgoneta fue detenida en la Vía Augusta. Cuando los agentes levantaron la tapa del canapé, encontraron algo envuelto en una lona blanca y sellada con esparadrapo. Era el cuerpo de Luis. Los investigadores ya hacía tiempo que escuchaban las conversaciones telefónicas de los principales miembros de los Casuals. Las grabaciones acabaron de reconstruir qué había pasado aquella noche. Paco, el Gordo, uno de los dirigentes de la organización, había sido quien había ideado el narcoasalto. Cuando supo que Thor había matado a uno de los traficantes, estalló.— Si yo te digo entra aquí y llévate una bolsa de patatas y tu vas y matas al pavo de ahí dentro, ¿yo que culpa tengo??En otra conversación, asumía que el desastre era irreversible. “La policía lo tiene todo. Tiene el muerto, el cuchillo, la ropa del muerto, las huellas, la furgoneta donde se llevan al muerto, las huellas... Es que parece de película. De ir a hacer una faenilla de un timo a acabar cargándose a un tío. Es rocambolesco.”Redactor de tribunales. Autor del libro 'Solo tú me tendrás' sobre el crimen de la Guardia Urbana. Ha trabajado en la Cadena SER y en RAC1. Licenciado en Periodismo (UPF) y Ciencias Políticas (UAB)
El cadáver del canapé
Los Mossos d'Esquadra hacía tiempo que vigilaban un burdel clandestino del barrio de Gràcia cuando en el 2023 detectaron una furgoneta cargada con una cama sospechosa






