María Alonso I Granada, (EFE).- Un abuelo que de niño confundió una bomba con un balón y acabó con heridas de metralla, la historia del bisabuelo fusilado o la del familiar que cruzó la frontera son algunos de los recuerdos que han salido del silencio gracias a un proyecto de memoria democrática del instituto de Iznalloz (Granada).
La iniciativa, que ha llevado al centro a ser el primero de España en tener tres Stolpersteine -los pequeños adoquines en recuerdo las víctimas del nazismo- acerca a los alumnos la Guerra Civil y el franquismo desde el entorno más cercano, el de su familia y su pueblo, en una comarca que sufrió una intensa represión durante la guerra y la dictadura.
Entre quienes participan en el proyecto está Mateo Palma, uno de los estudiantes del IES Montes Orientales que han interrumpido por unas horas sus vacaciones para hablar con EFE.
Descubrir su propia historia
«Mi abuelo creyó que una bomba de un avión era una pelota de fútbol y se puso a jugar con ella. Le explotó en las piernas y le dejó completamente lleno de metralla. Esa historia me impactó particularmente porque te contextualiza cómo era la situación en ese tiempo», relata.







