Este Mundial ha sido el primero inteligente. Fuera de juego semiautomático con la ayuda de un balón sensorizado, gemelos digitales de los 1.248 jugadores, mapas de actividad en directo y resúmenes instantáneos en cualquier idioma. El balón del Mundial registra su movimiento quinientas veces por segundo. La magia del fútbol es también la magia de la tecnología.Debe de ser por eso que ha sido “el mayor acontecimiento humano, social y cultural que la humanidad haya presenciado jamás”, en palabras del zalamero Gianni Infantino. Según el presidente de la FIFA, el torneo ha cerrado con una ocupación del 99,7% en los estadios, cerca de 6,7 millones de espectadores y una audiencia global de casi 6.000 millones. Pese al escándalo de la gestión de la roja a Balogun, Infantino ha agradecido el apoyo a Trump: “este Mundial no habría sido un éxito tan increíble sin usted.El Mundial inteligente se ha picado a mano por anotadores en todo el mundoLo que no ha explicado, sin embargo, es que entre los 6.000 millones de espectadores había unos muy especialesen lugares como Manila, El Cairo, Chennai o Ternópil: los anotadores que han recogido los datos que han hecho “inteligente” el Mundial. En cada partido, estos espectadores anónimos se han pasado entre tres y cuatro horas picando a mano cada pase, cada entrada y cada despeje: hasta tres mil acciones por partido.A los 48 países que han participado en el Mundial hay que añadir, pues, los de los anotadores de Europa del Este, África y el sur de Asia. Solo en Ternópil, en plena guerra de Ucrania, trabajan más de cien anotadores. Al “éxito tan increíble” de este Mundial han contribuido los jugadores que hemos visto y los anotadores que no. Es la misma cadena que sostiene toda la IA generativa: para que un ingeniero de Silicon Valley pueda cobrar seis cifras, en Nairobi tiene que haber quien filtre el contenido tóxico de ChatGPT a menos de dos dólares la hora.Los datos de la I A Xavi Jurio / PropiasEs un modelo que funciona desde hace tiempo. Un anotador de Río de Janeiro explicaba que le pagan sesenta euros la sesión por picar partidos de liga local y que, además, cobra en euros. Muchos son jugadores de esas ligas que redondean el sueldo catalogando los partidos de los demás. “Está bastante claro que los datos que registro son para las apuestas”, admite. Las webs de apuestas necesitan datos en tiempo real para actualizar las cotizaciones mientras rueda el balón: el mercado de analítica deportiva ya mueve cerca de seis mil millones de dólares al año. Convertir juego en datos y datos en juego es un negocio redondo, también para la FIFA.En 1770, Wolfgang von Kempelen deslumbró a las cortes de Europa con el “Turco mecánico”, un autómata que jugaba al ajedrez y ganaba casi siempre; el truco era un jugador de carne y hueso escondido entre los engranajes. Dos siglos y medio después, el tablero es del tamaño de un estadio y el jugador escondido es un ejército de anotadores desperdigados por el mundo.