Los jueces y tribunales emitieron en el último lustro en España, entre 2021 y 2025, 478 sentencias condenatorias por incendios forestales, según recogen las memorias de la Fiscalía General del Estado. En 2021 fueron 109; en 2022, 99; en 2023, 90; en 2024, 94, y en 2025, según la Fiscalía de Medio Ambiente, 86. Los fiscales especializados consideran que estas cifras son escasas, debido sobre todo a la dificultad de obtener pruebas que permitan identificar a los responsables. Así lo recoge, por ejemplo, la memoria de la Fiscalía Superior de Andalucía del año 2023: "Persiste la dificultad de acreditar la persona responsable de los hechos delictivos". PublicidadLas diligencias de investigación que se abren cada año son muchas más que los escritos de acusación que finalmente concluyen los fiscales (los delitos concretos no tienen por qué estar relacionados: pueden venir de años anteriores). En 2024 fueron 664 las diligencias de investigación incoadas por delitos de incendios forestales y 114 las acusaciones; en el 2023, ascendieron a 550 las primeras y a 138 las segundas; en 2022, a 438 y a 167, y en 2021 fueron 588 y 155. El fiscal de Medio Ambiente, Javier Rufino, consideró en unas jornadas sobre incendios forestales el mes de mayo pasado que "no son nada fáciles las investigaciones penales por delitos ambientales", según recoge Efe. Existen dificultades para asegurar las pruebas en el medio natural que lleven a la determinación de "quién es el autor, no mero sospechoso", y vincularlo directamente con el incendio.Los datos oficiales revelan que la mayoría de los incendios forestales tienen un origen humano, no en todos los casos perseguible penalmente. Hay un porcentaje que ronda el 12% de los que no se conoce la causa y un 5% que tiene un origen natural, según las ONG conservacionistas. "El 95% de los 8.800 incendios forestales que se producen de media al año son provocados por la mano del ser humano, principalmente por el uso del fuego como herramienta de gestión en zonas rurales", recoge WWF en el trabajo Informe Incendios Forestales 2026: Incendios extremos, el reto de adaptar el territorio. "Las causas directas de muchos incendios —afirma Greenpeace en un documento titulado Incendios forestales: por qué se producen y cómo se evitan— son humanas: negligencias y accidentes (colillas, barbacoas, maquinaria agrícola y forestal, vertederos o tendidos eléctricos mal mantenidos) y también incendios intencionados, cuya motivación no siempre está clara. Asimismo, la pervivencia de una cultura del fuego en el medio rural, donde históricamente se ha utilizado para limpiar o regenerar pastos, aumenta la siniestralidad".La última memoria publicada por la Fiscalía General del Estado recoge: "Las negligencias y accidentes siguen estando detrás de la mayor parte de los incendios forestales, si se compara con los incendios de origen intencionado". Las negligencias, según la Fiscalía, "se asocian a actividades humanas que producen un incendio forestal sin que el implicado tenga intención de producirlo, aunque ha desarrollado una actividad que puede ser causante de un incendio o ha omitido las medidas de seguridad que impedían que se produjera (quema agrícola, fogata mal apagada, colillas de cigarro arrojadas en zona seca, vidrios y botellas, etc.)". Mientras que los accidentes "se entienden como actividades en las que el causante no ha podido prever que se iba a producir un incendio forestal [que], en caso de producirse, se debe a causas fortuitas (chispas de maquinaria, explosiones, accidentes viales, etc.)". PublicidadLa Fiscalía considera intencionadas "aquellas acciones cuyo fin es la generación de un incendio forestal". Las motivaciones más frecuentes de los incendios intencionados son las quemas agrícolas ilegales (38%) y la regeneración de pastos (30%), según WWF. Los pirómanos propiamente dichos y los actos vandálicos son muchos menos, en el entorno del 7%. También hay otras causas mucho menos frecuentes, como los fuegos vinculados a la caza, las venganzas, represalias, intentos de modificación de usos de suelos e incluso ritos sectarios.El Código Penal regula los incendios forestales en los artículos 351, 352, 353, 354 y 355. Se contemplan las siguientes penas: "Los que provocaren un incendio que comporte un peligro para la vida o integridad física de las personas serán castigados con la pena de prisión de diez a veinte años". Además, "los que incendiaren montes o masas forestales serán castigados con las penas de prisión de uno a cinco años y multa de doce a dieciocho meses". Esta pena será elevada a entre tres y seis años si el incendio causa graves daños materiales y altere la fauna y la flora o sea en un espacio natural protegido. Los conatos son castigados también: "El que prendiere fuego a montes o masas forestales sin que llegue a propagarse el incendio de los mismos será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año y multa de seis a doce meses". Para evitar desmanes relacionados con la calificación de los suelos, el Código establece también: "En todos los casos, los jueces o tribunales podrán acordar que la calificación del suelo en las zonas afectadas por un incendio forestal no pueda modificarse en un plazo de hasta treinta años. Igualmente podrán acordar que se limiten o supriman los usos que se vinieran llevando a cabo en las zonas afectadas por el incendio". PublicidadLas causas profundas y estructuralesLos incendios forestales son para Greenpeace "el resultado de una combinación de cinco factores fundamentales". Para la ONG son estos: "El abandono del medio natural y la actividad en el entorno natural; el cambio climático; la falta de inversión [sumada a las] políticas de recortes en el sector forestal; la configuración en las últimas décadas de una zona de alto riesgo, la interfaz urbano-forestal; y la pervivencia del uso del fuego y la alta intencionalidad en el origen de los incendios". WWF coincide: "Las causas principales de los incendios son estructurales: la escasa inversión en prevención, el arraigado uso del fuego en el entorno rural, el abandono del paisaje agroforestal, y la ausencia de gestión forestal y la nula planificación territorial".El éxodo rural, añade Greenapeace, "ha configurado un paisaje altamente vulnerable". "Este proceso se ha traducido en la lenta desaparición de las prácticas agrícolas y silvoganaderas en muchos territorios de la España interior. El abandono de muchas propiedades y montes ha transformado paisajes, antaño altamente intervenidos (cultivos, pastos, carbón vegetal y montes con presencia de ganado), en superficies que se han regenerado con matorral y arbolado pero sin gestión, que se muestran muy vulnerables al fuego".El cambio climático "no origina" los incendios, pero "los agrava y multiplica hasta convertirlos en episodios más frecuentes, intensos y difíciles de controlar", analiza la ONG conservacionista. "A las sequías, propias del clima mediterráneo, se suman el aumento de las temperaturas medias y la frecuencia e intensidad de las olas de calor que incrementan el riesgo de incendio forestal debido a la menor humedad del suelo y la vegetación y una situación prolongada de estrés hídrico en los montes. En caso de incendio, esto convierte la vegetación en un combustible altamente inflamable".Además, para Greenpeace, el "gran recorte en los presupuestos destinados al sector forestal ha debilitado la capacidad de prevención y respuesta". Aunque estas medidas "no explican el origen del fuego", sí aumentan "la virulencia y dificultan su extinción". "La proliferación de viviendas, urbanizaciones e infraestructuras en contacto con la superficie forestal, lo que en el argot se llama interfaz urbano-forestal, provoca que estas zonas estén sometidas a una vulnerabilidad extrema en caso de incendio". El fuego de Los Gallardos, en Almería, dejó 13 muertos en una zona donde se ubicaban más de mil viviendas diseminadas, aisladas unas de otras en el monte.
Los jueces dictaron solo 478 sentencias condenatorias en los últimos cinco años por causar incendios forestales
Los fiscales creen que son pocas y destacan que no es fácil obtener una condena, al ser necesarias pruebas que pueden desaparecer en el medio natural.









