España gobierna el mundo, una realidad que reflejaba su fútbol y que confirmó el Mundial. La segunda estrella ya vuela de regreso a la Península para quedar incrustada en el pecho de una selección admirable, que tiene un nuevo héroe. Desde Foios irrumpió Ferran Torres en la prórroga para disfrazarse de Iniesta y abrir las puertas de la eternidad de un zurdazo. Un gol que trasladó la apabullante superioridad de la selección española al marcador, borrada del mapa Argentina sin ningún tipo de recelo y finiquitada la etapa Messi entre lágrimas.Que el equipo de De la Fuente tuviera que esperar a la prórroga para alcanzar la gloria no significa nada, completada una final casi sin precedentes, en la que Argentina chutó una vez (minuto 122) y ni siquiera fue a puerta. Otra lección magistral de fútbol de un equipo que maneja los partidos a su gusto y cuya trayectoria ya es de leyenda. Pero es que quizás el título no sea lo mejor porque De la Fuente maneja una plantilla muy joven, con un futuro aún más prometedor que su brillante presente.La selección de De la Fuente confirmó su superioridad con una final majestuosa borrando a ArgentinaY eso que era sobre el papel un duelo entre dos selecciones con trazos parecidos, como así empezó dibujándose sobre el maltrecho verde del MetLife Stadium, con cinco minutos de retraso, eso sí, cortesía del fútbol moderno y su pirotecnia. Tanto España como Argentina intentaban robar arriba pero eran los primeros los que empezaban mandando en esa tarea, anticipando su supremacía. El equipo de De la Fuente no tardó en lanzar el primer aviso, que resultaría ser el más peligroso de una algo insulsa pero aún igualada primera mitad. El susto argentino se fraguó en la conexión entre Olmo y Lamine Yamal en la frontal, una combinación que brindó al de Rocafonda una gran ocasión para hacer historia pero al que su disparo ralentizó Lisandro y acabó atrapando el Dibu Martínez.Argentina tenía las cosas claras, a pesar de todo, y cortaba cualquier amago de peligro con faltas que no sobrepasaban ningún límite pero sí flirteaban con ser objeto de amarilla. Como la de MacAllister a Olmo en la línea de medios, que más que flirtear, cortejó con todas sus fuerzas a una tarjeta. La tolerancia de Vincic encendió al banquillo español pero el duelo estaba siendo limpio y no se acabó de encender la mecha. Lamine se las tenía también con Tagliafico, ante el que le salió un buen recorte pero que no supo cristalizar luego con un buen centro.Ferran Torres se disfrazó de Iniesta para bordar la segunda estrella de un equipo inmaculadoAl otro lado, Scaloni parecía haber ordenado buscar la espalda de los centrales con balones largos pero Unai Simón se mostraba muy atento y rápido, en especial en un par de carreras ante Messi, bastante desaparecido, noticia que el rival nunca sabe si calificar como buena o mala. Rodri se multiplicaba en las ayudas ejerciendo de capitán general, tremendo su desempeño. Camino del descanso, España certificó su superioridad con un par de disparos, uno de Oyarzábal que atrapó el Dibu y otro de Cucurella que salió desviado. Había ganado a los puntos la roja, pero en una final del Mundial eso no vale de nada.Le faltaba una chispa al encuentro, que no tardó en subir de temperatura tras el eterno show del descanso. A Argentina comenzaron a fallarle las fuerzas demasiado pronto, y eso que Scaloni intentó fortalecer el centro del campo con la entrada de Paredes al descanso. Pero sus jugadores iban dando pasos atrás, fruto del empuje español y de su agotamiento, así que tocaba tirar de todo tipo de artimañas. A los cinco minutos ya tenía lugar la primera tangana, la segunda parte se iba a hacer larga.El balón no salía del campo argentino y España acechaba al Dibu. De la Fuente iba refrescando a su equipo poco a poco mientras Scaloni se veía obligado a agotar los cambios a veinte minutos para el final dado el panorama que estaba viendo. Por aquel entonces, un cabezazo de Ferran Torres y un par de disparos de Pedri y Cubarsí habían provocado que el Dibu rompiera a sudar. Argentina seguía sin intentar un solo disparo en toda la final mientras su rival iba sumando y sumando, casi siempre a puerta.La superioridad de España era apabullante pero sin gol no hay gloria. Argentina se sabía inferior y se encomendaba a otro milagro de Messi, que apenas tocaba el balón. Superado el 90, Enzo Fernández se pasó de vueltas y se ganó la segunda amarilla por una inocente falta a Cubarsí. Se quedaban con diez los de Scaloni, a los que apenas se veía. Una falta de Lamine que desvió el Dibu bajó el telón y señaló el camino de la prórroga.Todo el peso que estaban soportando los argentinos hasta entonces les cayó encima como una losa gigante en esa media hora extra. Nico Williams era un incordio y se quedaba sin gol por un ligero fuera de juego. Merino se equivocaba con su cabezazo. Hasta que llegó el momento en el que el cielo abrió sus puertas. El momento en que Porro centró, Nico cedió atrás y España cambió la pierna derecha de Iniesta por la izquierda de Ferran Torres para alcanzar la eternidad. Sí, España es campeona del mundo.Ficha técnica1 - España: Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte (Eric García,m.99), Marc Cucurella; Fabián Ruiz (Pedri,m.62), Rodrigo Hernández (Martín Zubimendi, m.99), Dani Olmo (Mikel Merino,m.75); Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal (Ferran, m.62) y Alex Baena (Nico Williams, m.75).Seleccionador: Luis de la Fuente.0 - Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel (Nahuel Molina, m.58), Lisandro Martínez (Nicolás Otamendi, m.45), Cristian Romero (Facundo Medina, m.71), Nicolás Tagliafico; Enzo Fernández, Alexis McAllister, Rodrigo de Paul (Giuliano Simeone, m.71), Nico González (Leandro Paredes, m.46); Leo Messi y Julián Álvarez (Marcos Senesi, m.102).Seleccionador: Lionel Scaloni.Goles: 1-0: m.106: Ferran Torres.Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Expulsó a Enzo Fernández por doble amarilla (ms 82 y.93+). Amonestó a los argentinos Lisandro Martínez, Leandro Paredes, Alexis McAllister.Incidencias: Final de la Copa del Mundo disputada en el Estadio Metlife de East Rutherford ante 80.663 espectadores.Nací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.
Ferran Torres se disfraza de Iniesta y abre las puertas de la eternidad: España gana el Mundial
Un gol del valenciano en la prórroga refleja la superioridad apabullante ante Argentina










