España es campeona del mundo por segunda vez. Es la victoria de una forma de jugar que el equipo de Luis de la Fuente ha desplegado durante todo el torneo. Analizamos, fotograma a fotograma, las claves de su juego y el tanto que decidió la final.1. Superioridad en el centro del campoDurante toda la competición, Rodri, Pedri y Dani Olmo han combinado inteligencia táctica, capacidad para recuperar el balón y precisión para encontrar pases entre líneas. Esa superioridad en el centro del campo ha permitido a la selección controlar el ritmo de los partidos y acelerar en cuanto detecta un espacio.Una de las mejores muestras de ello llegó en los octavos de final ante Portugal. Tras una pérdida del conjunto luso, Rodri recupera el balón y lo juega con Aymeric Laporte.

El balón llega a Pedri, que recibe de espaldas, gira sobre sí mismo y levanta la cabeza. En un solo movimiento identifica el hueco entre las líneas portuguesas y encuentra a Dani Olmo con un pase que rompe la primera línea defensiva. España va en tromba al ataque.

Olmo controla orientado y detecta el desmarque de Mikel Oyarzabal. Su pase filtrado supera a los centrales portugueses y deja al delantero lanzado a un mano a mano con Diogo Costa. Aunque no acaba en gol, la ocasión resume una de las grandes virtudes de España: convertir el dominio del centro en peligro inmediato.