La FIFA comunic� el viernes pasado que el descanso de la final del Mundial no iba a durar lo que en su momento prometieron. Esos tres cuartos de hora con los que amenazaban con alargar la noche empezaban a causar revuelo. Puede que por eso, puede que por otra cosa totalmente distinta, el halftime de la final del Mundial ha acabado durando poco m�s de 15 minutos.Shakira, Madonna, BTS y Justin Bieber: la que en teor�a era la poderos�sima cuadrilla encargada de mantener la energ�a a ras de cielo se ha visto obligada a estrujar varias actuaciones impostadas, una detr�s de otra, con aspiraciones de grandeza y resultados no tan grandiosos, en escasos minutos. �Cuidado, que nos yankeizamos! �Eso no! Parec�an vociferar las masas durante los d�as previos a la gran final. Una posible aproximaci�n a la Super Bowl se entend�a como una desdicha que amenazaba con primar el espect�culo sobre el bien del partido. De magnanimidad, en lo que a espect�culo se refiere, ha habido m�s bien poco.Ha arrancado el show y ha aparecido Madonna. La Reina del Pop.Icono gay, icono feminista, icono de la liberaci�n sexual. Y durante escasos minutos -unos tres, puede que cuatro- la artista estadounidense se ha pavoneado sobre el c�sped con su m�tico Music, un himno discotequero; un himno dosmilero. La elecci�n tiene sentido: si hab�a que tender un puente entre generaciones, pocas canciones pod�an hacerlo mejor. Madonna, a sus 67 a�os, tambi�n parec�a dispuesta a personificar esa eterna juventud.Empapada de rosa, gafas de sol y melena al viento. Dispuesta estaba, s�. A intentarlo, al menos. Porque una cosa es cantar Music y otra muy distinta convencer a todo un estadio de que seguimos en el a�o 2000. A partir de ah�, aquel �Gran Halftime� que nos prometieron ha ido adquiriendo un tono apresurado. Una suerte de tetris mal montado. Chapucero, vamos.Entre el final de la actuaci�n de Madonna y el comienzo de BTS, el 'grito de guerra noruego' ha hecho un cameo de apenas unos segundos para marcharse casi tan r�pido como ha llegado. Y entonces BTS ha tomado el relevo. Los siete integrantes del grupo surcoreano, convertidos en un aut�ntico mastodonte musical y en la corta horquilla de tiempo de la que han gozado ante los 82.000 espectadores que han asistido a la final en el MetLife Stadium, han hecho lo que llevan haciendo desde que dieron sus primeros pasos en el mundo de la m�sica. Ofrecer un show. Qu� decir, son BTS, lo de dar espect�culo lo manejan m�s que nadie. Dynamite ha sido el tema con el que la boy band ha desplegado su arte, su coreograf�a y su labia.La direcci�n art�stica del espect�culo ha corrido a cargo de Chris Martin, l�der de Coldplay. Y bueno, est� bien. La idea, sobre el papel, ten�a sentido. Pero quiz� el problema no ha estado en las ideas, sino en el tiempo. O en la falta de �l. Porque cuando cada artista aparece, hace lo suyo y desaparece antes de que d� tiempo a que el estadio termine de entender qu� acaba de pasar, el resultado se parece menos a un gran espect�culo y m�s a una sucesi�n de cameos.Y qu� se puede decir de Justin Bieber. En medio de un espect�culo tan sumamente fugaz, un Bieber en ac�stico ha sentado muy, muy bien. Con Hallelujah, el canadiense ha lucido su virguer�a vocal con esa forma tan suya de hacerlo. Ese pasotismo que, por lo que sea, le queda tan bien.Y ha entrado Shakira con Dai Dai. Shakira ha hecho lo que Shakira lleva haciendo toda la vida: cantar, bailar, mover las caderas y desplegar una coreograf�a perfectamente reconocible. Ha cumplido. Qu� duda cabe. Pero, oye, despu�s de tantos d�as de quejas por si nos est�bamos yankeizando y por si la final del Mundial iba a acabar convertida en una Super Bowl, tampoco ha habido que preocuparse demasiado. Al final, de show grande, ha habido m�s bien poco.