Si el presidente ruso Vladimir Putin hiciera una evaluación objetiva del estado de su guerra con Ucrania, buscaría un alto el fuego. Pero, al parecer, no lo tiene claro, pues todo apunta a que optará por una escalada. Si decide tomar ese camino, empeorará la situación para todos, pero sobre todo para él mismo. Desde su reunión con el presidente estadounidense Donald Trump en Anchorage en agosto de 2025, Putin ha intentado persuadir a Estados Unidos para que obligue al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky a llegar a un acuerdo que dejaría a Rusia con el control de las zonas que ya ha robado –un poco menos del 20% del territorio ucraniano–, además de entregar la pequeña porción de la región de Donetsk que Ucrania aún conserva. Cabe recordar que, antes de la reunión de Anchorage, Trump contaba con el apoyo de Ucrania y de los europeos para lograr un alto el fuego inmediato. Sin embargo, tras hablar con Putin, abandonó repentinamente su empeño por conseguirlo y aceptó la exigencia de Putin sobre Donetsk. Los europeos, como era de esperar, se apresuraron a proteger a Zelensky de la presión que Putin y Trump intentarían ejercer sobre él, y las negociaciones políticas para poner fin a los combates se estancaron. Fue Trump, engañado una vez más por Putin, quien prolongó la guerra.
A Putin le gusta su peor opción en Ucrania
Si el presidente ruso Vladimir Putin hiciera una evaluación objetiva del estado de su guerra con Ucrania, buscaría un alto el fuego. Pero, al parecer, no lo tiene claro, pues todo apunta a que optará por una escalada. Si decide tomar ese camino, empeorará la situación para todos, pero sobre todo para él mismo. Desde su reunión con el presidente estadounidense Donald Trump en Anchorage en agosto de 2025, Putin ha intentado persuadir a Estados Unidos para que obligue al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky a llegar a un acuerdo que dejaría a Rusia con el control de las zonas que ya ha robado –un poco menos del 20% del territorio ucraniano–, además de entregar la pequeña porción de la región de Donetsk que Ucrania aún conserva. Cabe recordar que, antes de la reunión de Anchorage, Trump contaba con el apoyo de Ucrania y de los europeos para lograr un alto el fuego inmediato. Sin embargo, tras hablar con Putin, abandonó repentinamente su empeño por conseguirlo y aceptó la exigencia de Putin sobre Donetsk. Los europeos, como era de esperar, se apresuraron a proteger a Zelensky de la presión que Putin y Trump intentarían ejercer sobre él, y las negociaciones políticas para poner fin a los combates se estancaron. Fue Trump, engañado una vez más por Putin, quien prolongó la guerra.






