Los modelos grandes de lenguaje (LLM) permiten hacer informes sobre temas complejos, mantener conversaciones filosóficas con inusual soltura y altura intelectual, escribir trabajos científicos o dictar sentencias. Otro asunto es que convenga o no usarlos para según qué cosas.
Escribir requiere un doble esfuerzo. Primero hay que pensar lo que se quiere decir a través de las palabras y después hay que elegirlas cuidadosamente para pasar de la intención de comunicar a la acción, y hacerlo con corrección y claridad. Es muy tentador evitar ese esfuerzo de escribir y que lo hagan las máquinas con su usual verborrea. Si te enfrentas a la pereza de escribir, al bloqueo de la página en blanco o no tienes tiempo de documentarte, buscar referencias o incluso pensar, dale unas cuantas órdenes al cacharro y este escribirá por ti.









