Noticia Exclusivo suscriptores Fueron engañados con ofertas de mil dólares, pero terminaron encerrados en complejos ejecutando estafas 12 horas diarias. Piden un vuelo humanitario.Estafa laboral. Foto: Con imágenes de Canva18.07.2026 22:04 Actualizado: 18.07.2026 22:04

La informalidad y la falta de oportunidades laborales empujan cada año a cientos de colombianos a buscar un futuro fuera del país. Mientras algunos esperan la aprobación de una visa, otros tramitan con premura sus pasaportes tras aceptar ofertas de empleo, aparentemente atractivas, que prometen un nuevo comienzo para ellos y sus familias. Sin embargo, esas promesas se han convertido en el señuelo perfecto para convertirse en víctimas de redes de trata de personas con fines de explotación laboral y criminalidad forzada, una práctica que algunos investigadores ya describen como una forma de esclavitud moderna. LEA TAMBIÉN En noviembre de 2025, el caso reveló una modalidad de trata que apenas empezaba a rastrearse en Colombia: 20 connacionales fueron rescatados de una red de trata de personas en Camboya. Habían viajado convencidos de que trabajarían en un call center prestando servicio al cliente para empresas de tecnología. Meses después del rescate de aquellos colombianos, la historia vuelve a repetirse.El 60 % de las víctimas son captadas a través de internet, redes sociales y plataformas digitales. Foto:iStockHoy, 17 colombianos —siete mujeres y diez hombres— permanecen atrapados en Camboya, un país donde Colombia no tiene consulado y mantiene una limitada relación diplomática, a la espera de que el Estado colombiano les ayude a regresar, mientras enfrentan el temor de ser procesados por delitos como estafa, pese a haber sido víctimas de trata.La oferta incluía tiquetes aéreos, hospedaje, alimentación, un salario mensual por cerca de mil dólares más comisiones y una visa de trabajo. Pero el empleo nunca existió. Apenas llegaron al país del sudeste asiático, descubrieron que el verdadero trabajo consistía en participar en sofisticadas estafas digitales dirigidas a víctimas de países como México, Perú y Ecuador, según relatan los sobrevivientes. Así, lo que comenzó como una oportunidad laboral terminó convirtiéndose en una forma de explotación bajo el control de redes criminales transnacionales lideradas por ciudadanos chinos.De acuerdo con el más reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) publicado en 2024, y con la posibilidad de múltiples respuestas, el 50 % de estas ofertas de empleo fraudulentas se difunden a través de redes sociales, el 34 % por aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram, el 24 % mediante videojuegos y plataformas de juego en línea y el 14 % por aplicaciones de citas y encuentros. LEA TAMBIÉN La oferta incluía tiquetes aéreos, hospedaje, alimentación, un salario mensual por cerca de mil dólares más comisiones y una visa de trabajo. Pero el empleo nunca existió. Apenas llegaron al país del sudeste asiático, descubrieron que el verdadero trabajo consistía en participar en sofisticadas estafas digitales dirigidas a víctimas de países como México, Perú y EcuadorEl ‘modus operandi’ de las estafasLaura (*), lleva más de dos meses en un albergue en Camboya esperando regresar a Colombia. En febrero de 2026, escapó junto con otros 16 colombianos de un complejo custodiado por hombres armados camboyanos y vigilado por cámaras de seguridad, donde los obligaban a participar en estafas digitales.Su historia comenzó meses antes, cuando un conocido le ofreció un trabajo para una empresa en la atención al cliente. Solo debía pagar un millón de pesos para asegurar el "cupo" e iniciar los trámites del viaje.Las víctimas son obligabadas a participar en estafas digitales. Foto:iStockDe acuerdo con la mayor Ruby Stella Ruiz, del Grupo de Delitos Sexuales y la Familia de la Policía Nacional, quienes ayudan a captar nuevas víctimas suelen haber sido explotados previamente por las mismas redes. Como ya tienen deudas con los tratantes, por cada persona que reclutan estas se reducen, lo que, según la oficial, explicaría por qué a las víctimas les exigen pagos anticipados para viajar. De acuerdo con la Policía Nacional, las víctimas identificadas han sido captadas principalmente en Bogotá, Bucaramanga, Cúcuta, Villavicencio y municipios del Cesar, así como de la costa Pacífica y Atlántica.Así que Laura, convencida de haber encontrado una oportunidad para mejorar su situación económica, reunió el dinero, tramitó su pasaporte, se aplicó la vacuna contra la fiebre amarilla —requisito obligatorio para viajar— y esperó la fecha del vuelo, sin imaginar que cada uno de esos pasos la acercaba a una red de trata de personas.No le exigieron hablar un idioma distinto al español ni conocimientos previos en alguna área específica. Hoy, con el apoyo de las autoridades y de Valientes Colombia, busca regresar a Colombia. Además, asegura que quienes la reclutaron siguen captando víctimas en varios municipios del país: “No solo les ofrecen viajar por un millón de pesos a Camboya, por ocho millones les prometen que los llevarán a Polonia”, explica Laura. LEA TAMBIÉN Para Angelica Palacios, subdirectora de Gobierno, Gestión Territorial y Lucha Contra la Trata del Ministerio del Interior, Colombia se ha convertido en foco de este acto delictivo porque “los índices de informalidad laboral, el desempleo que sufren algunas ciudades del país y la falta de oportunidades, son altos, por eso la captación se hace más fácil”, explica.Laura salió de Colombia a finales de 2025 y, poco antes del viaje, conoció a otros colombianos que habían aceptado la misma oferta laboral. Su recorrido incluyó escalas en Ámsterdam, Países Bajos y Bangkok (Tailandia), hasta llegar a Siem Riep, Camboya, para después ser trasladados a las regiones del país donde van a operar.Calles de Camboya. Foto:AFPLa mujer también cuenta que semanas antes de viajar, le exigieron grabar un video prometiendo confidencialidad.En cuanto llegaron al destino, ella y sus compañeros fueron obligados a firmar un contrato que no alcanzaron a leer porque estaba en otro idioma, les retuvieron sus pasaportes y los celulares, y les informaron que debían participar de estafas digitales para pagar la deuda de su viaje.Durante los más de seis meses que pasaron encerrados, solo disponían de una hora al día para comer y llamar a sus familias. “Me atrevería a decir que en las ciudades donde esto pasa, toda la gente vive de la estafa. Todo está conectado, toda la gente trabaja para ellos y todo parece legal”, asegura Laura.En cuanto llegaron al destino, ella y sus compañeros fueron obligados a firmar un contrato que no alcanzaron a leer porque estaba en otro idioma, les retuvieron sus pasaportes y los celulares, y les informaron que debían participar de estafas digitales para pagar la deuda de su viajeLos centros de ciberestafas en CamboyaEn 2025, Amnistía Internacional (AI) identificó en su informe "Yo era propiedad de otra persona": esclavitud, trata de personas y tortura en los complejos de estafas de Camboya, al menos 53 centros de ciberestafas en ese país y documentó que algunas de las víctimas consiguieron salir con vida porque lograron escapar o porque sus familias pagaron importantes sumas de dinero por su liberación. Asimismo, la organización internacional reveló que varios de los edificios desde donde operan estas estructuras de crimen organizado, eran casinos y hoteles con zonas de apuestas digitales y que fueron ocupados después de que Camboya prohibió en 2019 los juegos de azar en línea.“Desde julio de 2025 empezamos a registrar los casos. Tenemos registradas entre 60 y 70 víctimas, pero sabemos que son más. Además, entre esos casos hay historias de personas que en este momento se encuentran desaparecidas; no sabemos nada de su paradero”, afirma la mayor Ruiz. Las cifras entregadas por el Ministerio del Interior entre 2008 y 2025 reportan 413 casos con fines de trabajo forzado entre los que se encuentran víctimas de criminalidad forzada. LEA TAMBIÉN Para el 8 de junio de 2026, AI lanzó un segundo informe (Falling through the cracks) que eleva la cifra a 86 complejos (33 nuevos) y denuncia que más del 70 % han eludido la ofensiva del gobierno camboyano, pese a que Nom Pen dice haber cerrado más de 250.Jazmín Santa, profesora de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) e integrante de Valientes Colombia, organización que desde hace seis años acompaña a víctimas y sobrevivientes de trata de personas, afirma que esta nueva modalidad obliga a las víctimas a cometer delitos mediante el uso de plataformas digitales e inteligencia artificial.Las víctimas son obligadas a cometer delitos mediante el uso de plataformas digitales e IA. Foto:CanvaDesde su experiencia, el avance de la tecnología ha facilitado la captación de personas para el reclutamiento de mercenarios, labores agrícolas o centros de llamadas dedicados a cometer fraudes. “Ya no solo usan internet, también recurren a la inteligencia artificial y al algoritmo para perfilar a sus víctimas para estafar a quienes van a captar”, detalla la mayor Ruiz.Así como Laura, Luis (*) salió de Colombia con destino a Tailandia, pero en cuanto llegó se enteró de que su destino final era Camboya. Una amiga fue su captadora. Ilusionado con ahorrar para regresar a su país y montar su propio negocio, aceptó viajar al sudeste asiático a trabajar en un call center. Ambas víctimas aseguran que estas redes operan desde edificios y “condominios” con oficinas que tienen capacidad para hasta 100 personas, y en los que también funcionan casinos, prostíbulos y restaurantes.Además, según cuentan, si no cumplían con “los topes de meta diarios”, recibían fuertes golpizas, los obligaban a permanecer de pie durante varias horas y sin comida, y los amenazaban de muerte.“A los hombres les dicen que los van a matar y van a vender sus órganos en el mercado negro y, en el caso de las mujeres, las venden a redes de explotación sexual”, señala la mayor Ruiz. Pero no todas las personas captadas por estas estructuras de crimen organizado vienen de Colombia, también viajan desde Ecuador, Perú, Venezuela, México y Paraguay, y las demás son de China y países de África.Laura y Luis cuentan que sus jornadas comenzaban a las ocho de la noche —ocho de la mañana en Colombia— y terminaban únicamente cuando los jefes de las salas de llamadas lo decidían. Su vida transcurría entre las habitaciones que compartían con otras personas y los sitios donde trabajaban más de 12 horas diarias ejecutando estafas que incluían falsas relaciones amorosas, supuestas oportunidades de inversión, venta de productos que nunca entregaban y la suplantación de funcionarios públicos o asesores comerciales de empresas de telefonía. También aplicaban estrategias para ganarse la confianza de las víctimas y despojarlas de su dinero mediante una modalidad conocida como "matanza del cerdo" (pig butchering). LEA TAMBIÉN A los hombres les dicen que los van a matar y van a vender sus órganos en el mercado negro y, en el caso de las mujeres, las venden a redes de explotación sexualmayor Ruby Stella RuizGrupo de Delitos Sexuales y la Familia de la Policía NacionalColombianos detenidos en condiciones de hacinamiento, piden repatriaciónDe acuerdo con datos de la Policía Nacional de Colombia, presentados el pasado julio durante el evento 'Todas las voces contra la trata de personas. Análisis político criminal con enfoque de género', estas estructuras cuentan con un líder financiero que cubre los gastos de la operación, coordina las redes criminales y controla los flujos de dinero.También tienen captadores, encargados de identificar a las víctimas y coordinadores, quienes se encargan de planificar los viajes.Sin embargo, Luis asegura que la estructura de estas redes es aún más compleja. Explica que el poder se distribuye entre jefes máximos, jefes de salas de llamadas, responsables por cada país o región —para América Latina había uno específico—, reclutadores, hackers, traductores y, finalmente, quienes realizan las llamadas. Los cargos de mayor jerarquía estaban en manos de ciudadanos chinos que hablaban algo de español.En Colombia crecen las redes de trata de personas con fines de explotación laboral y criminal. Foto:iStockHagar International, una ONG que combate la trata y el tráfico de personas en Camboya, confirmó que varios de los colombianos captados por estas redes durante las redadas que realizan las autoridades camboyanas en estos recintos fueron detenidos y llevados a prisión.Durante los cinco meses que Laura lleva atrapada en ese país y ha permanecido en un albergue, ella y sus compañeros viven en condiciones de hacinamiento.La comida es escasa y las condiciones de salubridad son precarias, por lo que insisten al consulado de Colombia en Tailandia que agilice su repatriación. LEA TAMBIÉN “Nosotros nos pusimos en contacto con ellos por la aplicación LibertApp, pero el proceso ha sido lento y la comunicación es poca”, asegura Luis. Solo hasta hace una semana recibieron sus pasaportes, pero aún deben pagar la multa por estar de manera irregular en Camboya. “Y es probable que a nosotros también nos toque pagar el pasaje de regreso”, agrega Luis.Según explica la mayor Ruiz, “dentro de las políticas migratorias del país está estipulado que por cada día que pasen de manera ilegal deben pagar 10 euros y hasta que no paguen no podrán abandonar el país”. Luis y Laura dicen que ya no soportan un día más en el albergue, su salud se ha empezado a deteriorar y, según denuncian, las autoridades aún no les han hablado de un vuelo humanitario. “Valientes nos está ayudando, pero solo pueden apoyarnos para volar desde Madrid a Colombia; el otro vuelo de Camboya a Madrid parece que nos va a tocar pagarlo a nosotros”, comenta Luis. Así que han recurrido a sus familias para reunir el dinero para pagar la multa y comprar el pasaje.En este contexto, Santa considera que las autoridades no deberían limitarse a esperar a que las víctimas pidan ayuda o denuncien, sino que, como lo establece el Protocolo de Palermo —principal tratado internacional de la ONU para prevenir y sancionar la trata de personas—, los Estados tienen la obligación de desarrollar mecanismos activos para identificarlas, protegerlas y garantizarles el acceso efectivo a la justicia y la restitución de sus derechos.Sin embargo, advierte que, tanto en Colombia como en Camboya, “la explotación con fines de criminalidad aún no está claramente reconocida dentro del delito de trata de personas, por lo que muchas víctimas corren el riesgo de ser judicializadas, en lugar de ser reconocidas como víctimas”.17 colombianos permanecen atrapados en Camboya a la espera de un vuelo de repatriación. Foto:iStockEn todo caso, un vuelo desde Camboya es costoso. Un tiquete aéreo de ida y regreso desde Colombia cuesta aproximadamente 7’300.000 pesos con Emirates, una de las aerolíneas más económicas para esta ruta. Otras opciones como Turkish Airlines, tienen un valor cercano a los 9 millones de pesos, mientras que los vuelos con menos escalas pueden oscilar entre 28 y 37 millones de pesos en aerolíneas como Air France y Qatar Airways.Según Valientes Colombia, algunas repatriaciones tardan meses por la falta de representación diplomática, los tiempos de los trámites consulares y las limitaciones presupuestales, mientras las víctimas permanecen expuestas a graves riesgos y al deterioro de su salud física y mental. Por eso, para agilizar estos procesos, la organización impulsó una alianza con Our Rescue, Latam Airlines y el Ministerio del Interior. LEA TAMBIÉN La explotación con fines de criminalidad aún no está claramente reconocida dentro del delito de trata de personas, por lo que muchas víctimas corren el riesgo de ser judicializadas, en lugar de ser reconocidas como víctimasJazmín SantaProfesora de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) e integrante de Valientes ColombiaColombia y el reto de prevenir la trata de personasSin embargo, para Valientes Colombia, el principal reto del Estado colombiano es la prevención, y no puede seguir siendo a través de campañas con mensajes que "Si eres víctima de trata de personas, denuncia", ya que han encontrado que la mayoría de las víctimas no sabe que lo son.La imagen de personas encadenadas o privadas físicamente de la libertad sigue predominando en internet y en las campañas tradicionales, pese a que hoy las redes de trata operan mediante engaños y herramientas digitales. “La efectividad de las campañas la medimos por el número de denuncias que recibimos o cuando logramos que una persona desista de viajar”, explica Palacios, subdirectora de la lucha contra la trata del Ministerio del Interior.En los últimos meses esta organización también ha documentado casos de personas asesinadas por intentar huir o que ya no pueden regresar a sus territorios porque quienes las captaron pertenecen a su entorno familiar, comunitario o criminal. Por esta razón, en muchos casos, escapar no significa recuperar la libertad, sino enfrentar nuevas formas de violencia.El interruptor de seguridad silencioso bloquearía a los usuarios de la empresa. Foto:iStock(*) Nombre cambiado por petición de la fuenteSi conoce algún caso de estafa en el exterior que quiera denunciar, escríbanos a: Internacional@eltiempo.com.coLíneas de ayuda en ColombiaPara quienes enfrentan una situación de trata de personas o sospechan que alguien cercano podría estar siendo víctima, en Colombia existen canales de orientación y atención.La Línea Nacional contra la Trata de Personas 01 8000 52 20 20 y la línea internacional +57 601 600 1035, brindan orientación y canalizan los reportes hacia las entidades competentes. Ambas funcionan las 24 horas del día, los siete días de la semana.También está disponible LibertApp, una aplicación gratuita y segura creada por Migración Colombia en 2020 para reportar emergencias desde el celular. En situaciones de riesgo inminente, puede comunicarse con la Línea 123 de la Policía Nacional o la Línea 122 de la Fiscalía General de la Nación. Si la víctima es un niño, niña o adolescente, la atención se brinda a través de la Línea 141 del ICBF. Además, el Ministerio del Trabajo recibe reportes de trabajo forzoso a través de la Línea 120 desde el celular o al 01 8000 52 20 20. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.