A treinta kilómetros de meta, ocho esforzados coronan el Ballon d’Alsace, un primera categoría de nueve kilómetros al 6,9%, y Tom Pidcock (Q36.5), un ilustre en ese grupo, ve ahí un filón.El británico es un tipo duro, ha sido una estrella del ciclocross y el mountain bike, también es el mejor en el grupo de ocho fugados, y tal y como van las cosas le está dando un buen meneo al Top-10 de la general: es virtualmente segundo y por detrás, el pelotón sestea.No se mueve el UAE de Pogacar, que se ha tomado el día libre, tampoco se moja el Visma de Vingegaard. Entre todos le han cedido ocho minutos largos a los escapados, la fuga va a llegar a la meta en Belfort y Pidcock tensa las cosas cuando se abre el descenso.Tom Pidcock, segundo, en un instante de ta etapa de este viernesGuillaume Horcajuelo / EFELos ocho ven un tesoro en la coyuntura, algunos son clasicómanos, gente como Wellens o Vauquelin, y todos prueban cosas y al final se marchan Harold Tejada, que es colombiano, y el suizo Mauro Schmid: abren un hueco de veinte segundos, se relevan y acaban condicionando a sus seis perseguidores, que se conforman con los restos mientras el pelotón sigue sesteando.En el juego del ratón y el gato, el juego de nervios del sprint entre dos, Schmid es más habilidoso que Tejada, y por eso se lleva la etapa, pero Pidcock entra una pedalada por detrás, a un suspiro de dos segundos, y a esas alturas, el pelotón ha empezado a espabilarse.Se ha asustado la gente del Lidl-Trek, la de Ayuso y Skjelmose, y también la de Red Bull, la de Evenepoel y Lipowitz, potencialmente damnificados por el arreón de Pidcock, y en los últimos cinco kilómetros, cuando los escapados ya han llegado a meta, saltan las alarmas atrás.Vingegaard y Evenepoel salvan los muebles, pero el resto observa cómo Pidcock, de un tirón, pasa de décimo a cuarto, se mete en la pelea por el Top-5 y dirige una pequeña revuelta que convulsiona a todos menos al intocable Pogacar: en vísperas del festival de hoy, con tres puertos de primera y 3.800 m de desnivel positivo, el esloveno se frota las manos.Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'
Y de repente, Pidcock crece en la ecuación: se coloca cuarto
Incrustado en una fuga de ocho, el británico aparece en escena, supera a Ayuso, Seixas y Lipowitz en la general y ronda el podio











