Poner la lavadora de madrugada o reservar el lavavajillas para el fin de semana puede tener sentido en algunos hogares, pero no es una regla universal. La factura eléctrica no baja solo por cambiar la hora de uso: depende del contrato, del precio aplicado en cada tramo, de la eficiencia del aparato y de si se utiliza lleno o a media carga.En España, los consumidores domésticos con peaje 2.0TD tienen tres periodos horarios en el término de energía de la parte regulada de la factura: punta, llano y valle, según explica el Ministerio para la Transición Ecológica. En el PVPC, Red Eléctrica detalla que, en la Península, Baleares y Canarias, el periodo valle va de 00.00 a 8.00 de lunes a viernes y ocupa todo el día los fines de semana y festivos nacionales; el llano se sitúa de 8.00 a 10.00, de 14.00 a 18.00 y de 22.00 a 24.00; y el punta, de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 22.00. En Ceuta y Melilla hay ligeras diferencias horarias.“Ahorrar electricidad no depende solo de tener una tarifa barata. También importa cuándo se usan los electrodomésticos que más consumen”, resume Gemma Reinón, de Català Reinón Abogados. La clave, añade, es comprobar primero si el contrato distingue realmente entre horas caras y baratas. En el mercado libre puede haber tarifas planas, precios fijos, promociones o tramos propios de cada comercializadora, por lo que conviene revisar la factura antes de organizar la colada en función del reloj.La lavadora: mejor en valle, pero solo si va llenaSi existe discriminación horaria, la lavadora suele encajar mejor en horas valle o durante el fin de semana. Pero Reinón introduce un matiz importante: “Poner una lavadora medio vacía solo porque es hora barata no suele ser buena estrategia”. El ahorro de desplazar el consumo puede diluirse si se multiplican los ciclos.Poner la lavadora en horas valle puede ayudar a ahorrar si la tarifa lo permite, pero el uso eficiente pasa sobre todo por llenar el tambor y elegir programas de baja temperatura. iStockEl IDAE recomienda usar lavadora, lavavajillas y secadora “a su máxima capacidad”, preferiblemente con programas económicos o de baja temperatura. También aconseja centrifugar la ropa porque el centrifugado consume menos energía que el secado en secadora.Por eso, la respuesta práctica no es simplemente “de madrugada”, sino “cuando pueda hacerse una carga completa y, si el contrato lo permite, en horas valle”. En palabras de Reinón, “el ahorro real llega cuando se usa con carga completa, programas eco y temperaturas bajas”. Lavar a baja temperatura suele reducir la energía necesaria para calentar el agua, aunque el impacto final dependerá del modelo de lavadora, del programa y del tipo de ropa.Lavavajillas: lleno, eco y sin aclarados largos bajo el grifoEl lavavajillas también puede desplazarse a horas valle si el ruido no molesta y el aparato permite programarlo con seguridad. “La regla es sencilla: lleno, eco y sin aclarar los platos bajo el grifo durante demasiado tiempo”, señala Jordi Català, abogado especializado en derecho civil, consumo, vivienda y cuestiones económicas cotidianas.Usar el lavavajillas lleno y con programa eco ayuda a contener el consumo; aclarar los platos bajo el grifo antes de meterlos puede restar eficiencia al ahorro. Matrosova AlenaAquí la verificación técnica ayuda a matizar una creencia frecuente. El IDAE recomienda evitar aclarar los platos antes de introducirlos en el lavavajillas y retirar solo los restos de comida. También sostiene que el lavavajillas consume menos agua que lavar a mano, siempre que se use correctamente.La recomendación, por tanto, no es ponerlo cada noche por costumbre, sino esperar a que esté lleno, elegir el programa eficiente cuando sea adecuado y desplazarlo a valle si el contrato premia ese horario. En hogares con tarifa sin diferencia horaria real, el margen de ahorro estará más en el uso eficiente que en la hora.El horno: evitar encenderlo “para poca cosa”El horno tiene menos flexibilidad que una lavadora: se usa cuando toca cocinar. Aun así, hay margen para no malgastar energía. “El horno consume mucho porque necesita alcanzar y mantener una temperatura elevada”, explica Català. Por eso, añade, “no siempre será práctico hornear de madrugada; lo importante es no encenderlo para poca cosa”.El IDAE sitúa el horno eléctrico como la opción de mayor gasto entre varias formas de cocinar y aconseja no utilizarlo para pequeñas cantidades, recalentar o descongelar. También recomienda aprovechar el calor residual y, en cocciones largas, apagarlo unos minutos antes del final para terminar con el calor acumulado.En una tarifa con horas punta, puede interesar evitar las franjas de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 22.00 si el menú lo permite. Pero el criterio más realista es agrupar usos: cocinar varias preparaciones seguidas, no precalentar si no es necesario y reservarlo para comidas en las que de verdad compense encenderlo.Secadora: útil, pero con impacto si se usa a diarioLa secadora es uno de los aparatos que más conviene vigilar, sobre todo en viviendas donde se utiliza con frecuencia. “Puede serlo, sobre todo si se usa a diario y con programas largos”, advierte Català al valorar su impacto en la factura. “La secadora consume bastante, especialmente los modelos antiguos”.El IDAE recomienda secar la ropa al sol o centrifugarla, ya que el centrifugado gasta menos energía que recurrir a la secadora. Si no queda otra opción, conviene limpiar filtros, no sobrecargar el tambor, centrifugar bien antes y elegir el programa adecuado. Si hay discriminación horaria, programarla en valle o en fin de semana puede ayudar, aunque el ahorro dependerá del precio contratado y del consumo concreto del aparato.La secadora puede ser una aliada cuando no es posible tender, pero su uso frecuente y los programas largos pueden elevar el consumo, especialmente en modelos antiguos. CedidaTambién entra en juego la seguridad y la convivencia. “No se trata de vivir pendiente del reloj: hay que combinar ahorro, comodidad, ruido y seguridad”, recuerda Català. En edificios con vecinos, desplazar todos los ciclos ruidosos a la noche puede no ser razonable, aunque el kWh sea más barato.No todo a la vez: la potencia contratada también cuentaUna de las falsas soluciones es concentrar todos los electrodomésticos en la misma franja barata. “Concentrar lavadora, lavavajillas, horno y secadora al mismo tiempo puede provocar picos de consumo o incluso cortes si la potencia contratada es ajustada”, advierte Reinón.La CNMC recuerda que la factura depende tanto del consumo como de la potencia contratada, y que si se conectan varios electrodomésticos a la vez sin potencia suficiente puede interrumpirse el suministro. El BOE, en la Circular 3/2020 de la CNMC, recoge que el peaje 2.0TD —habitual en suministros domésticos de hasta 15 kW— consta de dos términos de potencia contratada y tres términos de energía consumida.Por eso, repartir usos suele ser más sensato que encenderlo todo en valle: lavadora por la mañana del sábado, lavavajillas por la noche, horno cuando se vaya a aprovechar y secadora solo si no hay alternativa. “Ahorrar no consiste en encenderlo todo de madrugada, sino en repartir los usos”, resume Reinón.La regla prácticaLa mejor hora para estos electrodomésticos no es la misma para todos los hogares. Si el contrato aplica discriminación horaria, las horas valle —madrugada, fines de semana y festivos nacionales en el PVPC peninsular, balear y canario— suelen ser las más interesantes para consumos desplazables como lavadora, lavavajillas o secadora. El horno, en cambio, depende más del momento de cocinar y de si se aprovecha bien cada encendido.El margen real de ahorro exige mirar la factura, conocer el contrato y revisar los hábitos. “La mejor hora no sirve de nada si el aparato trabaja a media carga o con un programa innecesariamente largo”, concluye Reinón. La idea prudente es clara: desplazar consumos puede ayudar, pero la factura baja sobre todo cuando se evita desperdiciar energía.