Ante la imposibilidad de poder frenar la amnistía en España, la derecha y la extrema derecha española fueron a buscar ayuda en las instituciones de la Unión Europea. Desde el primer momento, incluso antes de que la ley se aprobara, tanto el Partido Popular como Ciudadanos y Vox trasladaron su gran cruzada a Bruselas contra la medida que permitió la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno con los votos de Junts y Esquerra Republicana. Huelga decir que, visto la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), todos estos esfuerzos fueron, finalmente, en vano.PublicidadIncluso antes de que se hablara de amnistía, estos tres partidos ya consiguieron que se debatiese sobre los indultos a líderes del procés y sobre el Estado de derecho en España. Cabe recordar que, sobre todo el PP, tienen una gran influencia dentro del Parlamento Europeo. La familia conservadora es la más numerosa y más influyente de la Eurocámara y en esta legislatura ya suman mayoría con la extrema derecha. También jugó un papel influyente en su momento el ya extinto Ciudadanos, que formaba parte del grupo europarlamentario de los liberales.Así, estos tres partidos consiguieron forzar un debate extraordinario sobre la amnistía en el Parlamento Europeo. No sé votó ninguna resolución vinculante y la discusión no tenía ningún recorrido, más allá del simbolismo político que puede tener que la cámara europea discuta sobre la amnistía. De hecho, parecía como si la Eurocámara se hubiera disfrazado de Congreso de los Diputados, ya que casi solo participaron eurodiputados españoles y los argumentos eran exactamente los mismos que se escuchaban en la cámara española. Ahora bien, la derecha española sí que consiguió lo que sonó por primera vez una toque de atención de la Comisión Europea contra la ley impulsada por el Gobierno de Sánchez.En este debate parlamentario, como es habitual, intervino el excomisario de Justicia, el liberal belga Didier Reynders, y fue un poco más allá en sus valoraciones sobre la amnistía de lo que suele ir la Comisión Europea, que siempre intenta mantener en estas cuestiones una extrema neutralidad. "Vigilaremos de muy cerca [el desarrollo de la ley de amnistía]", advirtió el dirigente comunitario ante todo el Parlamento Europeo.Ante este aviso, el ministro de Presidencia y de Justicia, Félix Bolaños, viajó hasta Bruselas para intentar rebajar la presión y evitar nuevas declaraciones en este sentido de Reynders. El dirigente español salió del encuentro con optimismo y negó que Bruselas estuviese "preocupada" por las negociaciones de una ley de amnistía en España. Sin embargo, al día siguiente, el portavoz de la Comisión Europea de Justícia, Christian Wigand le corrigió en rueda de prensa e insistió en que aún estaban "analizando" la medida y que esta seguía planteándoles "dudas". "La Comisión Europea no ha dicho que la ley no le suscite preocupación", afirmó el portavoz del departamento dirigido por Reynders.PublicidadEste aviso solo fue el preludio de la oposición que haría Bruselas contra la medida. Al cabo de pocos días, Reynders, que siempre se mantuvo muy cercano a Ciudadanos –compartían familia política– pidió por escrito a la Moncloa más información sobre la ley de amnistía, que ni siquiera se había pactado aún entre Sánchez y los partidos independentistas. Un movimiento que es muy poco habitual en la Comisión Europea y que el ya extinto partido naranja reivindicó como mérito suyo.La beligerancia de la ComisiónEl mismo Reynders prometió que la Comisión Europea publicaría un informe sobre la ley de amnistía cuando estuviera aprobada y tuviese toda la información que le había requerido a España. Sin embargo, se trataba también de un movimiento muy poco habitual en Bruselas y, finalmente, el Ejecutivo comunitario no emitió ningún tipo de evaluación, al menos de forma pública. Ahora bien, el posicionamiento que envió al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y la oposición contra la amnistía en la vista oral de la misma corte de Luxemburgo fue muy duro contra la ley.De hecho, la Moncloa también subió el tono contra la Comisión Europea por sus críticas a la amnistía y Bolaños acusó al PP de haber conseguido "colar sus argumentos" en el posicionamiento del Ejecutivo comunitario contra la amnistía. Cabe recordar que el abogado de la Comisión Europea, Carlos Urraca, tildó de "autoamnistía" la ley –como el mismo Partido Popular– y la cualificó de "contraria" a los valores de la Unión Europea porque consideraba que solo era una medida para que Sánchez pudiese continuar en el poder. Así, el ministro de Presidencia y Justicia recordó que el entonces jefe del departamento de Servicios Jurídicos de la Comisión Europea era Daniel Calleja, que había trabajado como jefe de gabinete de dos comisarios europeos del PP español.PublicidadSea como sea, los intentos de la derecha española para frenar el desarrollo de la amnistía en Europa han fracasado en lo más importante: en el TJUE. El tribunal de máxima instancia de la Unión Europea avaló completamente la ley e incluso reivindicó el espíritu de "reconciliación" entre España y Catalunya que considera que inspiró la negociación y la aprobación de la medida.
Así buscó la derecha en Bruselas el freno a la amnistía que no encontró en España y volvió a fracasar
PP, Ciudadanos y Vox movieron hilos para conseguir declaraciones y gestos políticos en contra de la ley en Bruselas











