Análisis Exclusivo suscriptores El joven de 26 años murió baleado por un agente que ni siquiera lo buscaba. Caso reabre el debate sobre límites de la ofensiva migratoria de Trump.17.07.2026 22:45 Actualizado: 17.07.2026 22:45
La muerte de Joan Sebastián Durán Guerrero, un joven colombiano que recibió varios disparos de un agente migratorio durante un operativo en Maine, reabrió esta semana una controversia que la administración de Donald Trump había tratado de contener durante meses: hasta dónde puede llegar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en su ofensiva para arrestar y deportar al mayor número posible de inmigrantes sin papeles.Eran poco después de las siete de la mañana del lunes cuando Durán, de 25 años, salió en su vehículo del edificio donde vivía con su esposa y su hija de tres años en Biddeford, una pequeña ciudad al sur de Portland. Como casi todos los días, iba rumbo al trabajo. Minutos después, su carro quedó atravesado en una intersección residencial con el parabrisas perforado por disparos luego de que un agente de ICE aseguró que intentó huir y “temiendo por la seguridad pública” decidió actuar. LEA TAMBIÉN Videos obtenidos por medios estadounidenses registraron gritos, al menos cinco detonaciones y el automóvil dando vueltas lentamente antes de detenerse. Cuando los agentes abrieron la puerta y sacaron al conductor, su cuerpo se desplomó sobre el pavimento.Un colombiano de 26 años murió durante un operativo de ICE. Foto:La secuencia exacta de lo ocurrido está siendo investigada por el FBI y las autoridades de Maine, pero todavía no está claro por qué los oficiales trataron de detener a Durán -que se desempeñaba como repartidor de la plataforma DoorDash y quien contaba con permiso de trabajo y seguro social- terminó muerto tras una persecución del ICE en Maine cuando no existía una amenaza inmediata que justificara abrir fuego.Con el paso de las horas surgió un dato que multiplicó las dudas. Los agentes no estaban buscando al colombiano.Según el senador independiente Angus King, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, le confirmó que ICE realizaba labores de vigilancia en la última dirección conocida de otro inmigrante, quien sí estaba sujeto a una orden final de deportación. Durán no era el objetivo del operativo.El colombiano había llegado por la frontera sur en septiembre de 2023 junto con su pareja y su hija, que entonces era apenas una bebé. Según sus familiares, salió de Bucaramanga con la esperanza de construir una vida más estable para la niña. Antes de emigrar, había prestado servicio militar y trabajado en una empresa de ventanas.En Maine, limpiaba una clínica veterinaria por las madrugadas y hacía entregas de comida por las tardes. Días antes de morir, había celebrado el tercer cumpleaños de su hija. “Te amo, mi hermosa princesa”, escribió en Facebook.Protesta en Los Ángeles por la muerte del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero. Foto:EFEEl Departamento de Seguridad Nacional afirma que no tenía estatus legal en Estados Unidos, aunque reconoce que había recibido una autorización de empleo en mayo de 2025. Los solicitantes de asilo pueden obtener permiso para trabajar mientras su caso avanza, pero ese documento no equivale a una residencia legal ni garantiza la aprobación de la solicitud.La muerte del colombiano ocurrió apenas seis días después de que un agente de ICE mató en Houston a Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años que también se encontraba al volante. LEA TAMBIÉN Salgado llevaba más de 35 años en Estados Unidos, no tenía antecedentes penales conocidos y, de acuerdo con el propio gobierno, tampoco era el objetivo inicial del operativo. El DHS aseguró que intentó utilizar el vehículo como arma, pero videos de la persecución han generado dudas sobre esa versión.A los dos tiroteos se sumó la muerte de un inmigrante de 28 años en Florida, atropellado por una tractomula mientras huía de un encuentro con agentes federales en una estación de gasolina.Los casos volvieron a poner a ICE en el centro de una tormenta que se venía formando desde comienzos de año. Tras el regreso de Trump al poder, tres ciudadanos estadounidenses murieron durante operativos migratorios, episodios que provocaron protestas, audiencias en el Congreso y reclamos para revisar los protocolos de uso de la fuerza.Protesta "ICE Out: Justicia para Lorenzo y Joan" en Nueva York (EE. UU.) Foto:EFERepresión sistemática de ICE en EE. UU.Aunque esos incidentes tuvieron una enorme visibilidad, no son los únicos. Desde la llegada de Trump, agentes involucrados en la ofensiva migratoria han disparado contra al menos 22 personas. Once han muerto, entre ellos, tres ciudadanos estadounidenses. En casi todos los casos, los disparos estuvieron relacionados con vehículos, persecuciones o intentos de fuga.La reacción pública a comienzos de año obligó a la administración a modificar parcialmente su estrategia. Las redadas masivas y altamente visibles que habían dominado los primeros meses fueron reemplazadas en muchos lugares por operaciones más discretas, basadas en vigilancia, seguimientos y detenciones selectivas.Pero el cambio fue de forma, no de fondo.Ninguno de los agentes involucrados en las muertes de Houston y Maine llevaba cámaras corporalesLa presión para aumentar los arrestos nunca disminuyó. Por el contrario, documentos entregados por ICE al Congreso muestran que hasta el 12 de julio la agencia había detenido a más de 200.000 personas en 2026, un incremento superior al 40 por ciento respecto al mismo periodo de 2025.Solo en junio fueron arrestados más de 39.500 inmigrantes, la cifra mensual más alta registrada por la agencia y por encima del récord anterior, de 37.800 en diciembre. En varias jornadas ICE superó los 2.000 arrestos diarios, la meta que internamente se había fijado la administración.Tras los episodios de Texas y Maine, Mullin ordenó suspender temporalmente la mayoría de las detenciones derivadas de persecuciones o paradas de vehículos mientras se revisaban los procedimientos. La medida duró menos de 48 horas.Joan Sebastián Durán Guerrero. Foto:Suministrada.Trump lo desautorizó públicamente al defender las paradas vehiculares como una herramienta esencial para las deportaciones. Poco después, la restricción fue retirada.El episodio reflejó una creciente tensión dentro del Gobierno. Algunos asesores republicanos temen que nuevos casos mortales provoquen una reacción negativa entre independientes e hispanos antes de las elecciones legislativas de noviembre.Pero los sectores más duros, encabezados por el subjefe de gabinete Stephen Miller, siguen exigiendo más detenciones y consideran cualquier moderación una señal de debilidad.La falta de cámaras corporales agravó la crisis. Ninguno de los agentes involucrados en las muertes de Houston y Maine llevaba uno de esos dispositivos, pese a que el DHS anunció en febrero un plan para ampliar su uso.Velatón en Bucaramanga por Joan Sebastian Foto:ARCHIVO PARTICULARSin esas imágenes resulta mucho más difícil establecer si los vehículos realmente amenazaron a los agentes o si existían alternativas al uso de la fuerza letal. Mullin reconoció que lamentaba que los oficiales no estuvieran equipados con cámaras, aunque atribuyó el retraso a problemas presupuestales.Asimismo, han surgido muchas dudas por la escasa preparación que se le está dando a los nuevos agentes de ICE en la carrera de la administración por aumentar el pie de fuerza. LEA TAMBIÉN ICE pierde respaldo políticoEl caso también comenzó a debilitar el respaldo político a ICE.La congresista republicana María Elvira Salazar, una de las principales voces hispanas de su partido, afirmó que “a ICE se le fue la mano” y pidió reglas más claras para los operativos.“Al inmigrante que tiene un récord criminal y es un delincuente, que lo echen, pero al que va a trabajar, a ese que no lo toquen”, dijo Salazar. La legisladora sostuvo que Durán tenía permiso de trabajo y que su muerte evidenciaba “una equivocación”.Esposa de Joan Sebastián Durán. Foto:Redes sociales.Durante una audiencia en el Congreso sobre las relaciones con Colombia, el demócrata Joaquín Castro también puso el caso sobre la mesa para cuestionar los métodos de ICE. En Maine, los senadores King y Susan Collins reclamaron explicaciones y una mayor participación de las autoridades estatales en la investigación. LEA TAMBIÉN Nada indica, sin embargo, que la Casa Blanca vaya a disminuir el ritmo de su campaña. Trump necesita demostrar a su base que está cumpliendo su promesa de deportaciones masivas, mientras ICE cuenta ahora con más recursos, personal y capacidad operativa que en cualquier otro momento de su historia.Pero cada detención que termina en tragedia vuelve más difícil sostener que la estrategia se concentra exclusivamente en “los peores de los peores”, como insiste el gobierno. Un debate que subió de temperatura tras la muerte de Durán y que probablemente seguirá creciendo a medida que se acerquen las elecciones legislativas de noviembre.SERGIO GÓMEZ MASERI - Corresponsal de EL TIEMPO - Washington - @sergom68 Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.












