Noticia Exclusivo suscriptores El fallecimiento de Joan Sebastián Durán Guerrero en Maine puso de nuevo la lupa en los crecientes casos de violencia protagonizados por agentes.ICE Foto: Archivo EL TIEMPO / Agencias AFP y EFEPERIODISTA INTERNACIONAL16.07.2026 11:17 Actualizado: 16.07.2026 11:17

"Me mataron a mi hijo. Migración le pegó un tiro". Ese fue el grito de Dora Guerrero al enterarse, desde Bucaramanga, de que su hijo Joan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años que había emigrado a Estados Unidos y tenía permiso de trabajo legal, había muerto durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en las calles Maine.Sin embargo, la lamentable muerte de Durán, ocurrida el 13 de julio cuando agentes del ICE intentaban detener el vehículo que conducía, no es un caso aislado. LEA TAMBIÉN Seis días antes, el mexicano Lorenzo Salgado Araujo había muerto tras recibir disparos de agentes durante otro operativo en Texas. Días después, otro ciudadano mexicano falleció atropellado mientras huía de un operativo migratorio en Florida.Estos episodios ocurren en un momento en el que el sistema migratorio atraviesa una expansión Foto:InternacionalEstos episodios ocurren en un momento en el que el sistema migratorio estadounidense atraviesa una expansión sin precedentes tras el regreso de Donald Trump a la presidencia. Mientras la Casa Blanca exige aumentar el número de arrestos y acelera las deportaciones con el objetivo de llegar al millón anual, organizaciones de derechos humanos, investigadores y abogados advierten que el incremento de las detenciones también está exponiendo las debilidades de un sistema sometido a una presión creciente, dando como resultado un repunte inédito de violencia.Aumento histórico de muertesDe hecho, un informe publicado por Human Rights Watch (HRW) concluye que el primer año del segundo mandato de Trump registró el mayor número de muertes bajo custodia del ICE desde la creación de la agencia en 2003: 39 personas entre enero de 2025 y enero de 2026, y al menos otras 13 murieron en los cinco meses siguientes. En total, 52 personas habían muerto bajo custodia hasta el 4 de junio de este año. LEA TAMBIÉN El informe aclara que el aumento de fallecimientos no puede explicarse únicamente por el crecimiento del número de detenidos. Aunque la población bajo custodia aumentó un 77 % en ese periodo, la tasa de mortalidad creció de forma desproporcionada y alcanzó niveles superiores incluso a los registrados durante la pandemia de covid-19.Memorial para el colombiano Joan Sebastián Guerrero en Maine, Estados Unidos Foto:AFPHacinamiento y arrestos masivosDetrás de esas cifras hay un sistema cada vez más exigido. HRW documentó que la población detenida superó las 71.000 personas, obligando al ICE a habilitar decenas de centros adicionales. Aun así, muchas instalaciones continuaron operando por encima de sus niveles históricos de ocupación, lo que, según el informe, agravó problemas ya documentados durante años, como deficiencias médicas, retrasos en la atención sanitaria y falta de personal.La organización advierte que no puede establecer una relación causal entre el hacinamiento y una muerte específica, pero sí sostiene que esas condiciones deterioran aún más un sistema que ya presentaba fallas estructurales.La meta numérica no cambia el estándar legal para el uso de la fuerza, pero sí puede aumentar la presión operativa sobre agentes que deben tomar decisiones en cuestión de segundosUn colombiano de 26 años murió durante un operativo de ICE Foto:Asimismo, el análisis también cuestiona la falta de transparencia del ICE y argumenta que encontró retrasos en la publicación de reportes oficiales sobre las muertes y escasa información clínica para determinar si varios de esos fallecimientos pudieron haberse evitado. En numerosos casos, los informes carecían de detalles suficientes para reconstruir la atención médica recibida por los detenidos.Aunque el informe se centra en las muertes bajo custodia y no en los incidentes recientes en los que personas murieron a manos de agentes migratorios durante operativos en las calles, especialistas consideran que ese contexto ayuda a entender la creciente tensión que rodea la política migratoria que abandera Trump.Y es que, desde su regreso a la Casa Blanca, al menos 11 personas han muerto a manos de agentes de ICE durante operativos, entre ellos el colombiano.Joan Sebastián Durán Guerrero. Foto:Suministrada.Las metas ambiciosas que ponen presión sobre el sistemaA comienzos de julio, The New York Times reveló que el ICE recibió instrucciones de considerar 2.000 arrestos diarios como su nueva meta operativa, el doble del ritmo registrado a principios de año. La medida forma parte de la estrategia de Trump para ejecutar la mayor campaña de deportaciones masivas en la historia del país."La meta numérica no cambia el estándar legal para el uso de la fuerza, pero sí puede aumentar la presión operativa sobre agentes que deben tomar decisiones en cuestión de segundos", explica la abogada de inmigración Ysabel Lonazco, de Lonazco Law, al diario El Comercio.En el caso de Joan Durán y Lorenzo Salgado existe otro elemento común que ha alimentado los cuestionamientos: las autoridades reconocieron posteriormente que ninguno de los dos era la persona que los agentes buscaban originalmente. LEA TAMBIÉN Además, en ambos casos el Departamento de Seguridad Nacional confirmó que los agentes involucrados no llevaban cámaras corporales. La ausencia de esos dispositivos impide verificar cómo ocurrieron los hechos y ha reavivado los llamados de legisladores y organizaciones civiles para ampliar el uso obligatorio de cámaras durante los operativos, una medida que el propio Departamento de Seguridad Nacional llegó a anunciar de manera temporal tras ambas muertes.Lonazco recuerda que la jurisprudencia de la Corte Suprema permite el uso de fuerza letal únicamente cuando exista una amenaza objetiva e inminente. "Que una persona intente huir no es, por sí solo, motivo suficiente para usar fuerza letal", sostiene.Protestan contra ICE tras un tiroteo en el que falleció el colombiano Joan Sebastián Guerrero Foto:AFPPara el bufete Jeelani Law Firm, el incremento de las muertes refleja una crisis más amplia dentro del sistema migratorio. En un análisis reciente, la firma sostiene que detrás de las cifras hay trabajadores, padres de familia y solicitantes de asilo afectados por un modelo que combina un crecimiento acelerado de las detenciones con hacinamiento, deficiencias médicas, problemas de salud mental y mecanismos de supervisión insuficientes.Pese a las críticas, nada indica que la estrategia vaya a cambiar. Trump reiteró públicamente su respaldo al ICE al afirmar que “están haciendo un buen trabajo” y defendió los controles de tránsito como una herramienta "esencial" para combatir el crimen, incluso después de que la agencia suspendió brevemente ese tipo de operativos tras las muertes en Texas y Maine.Que una persona intente huir no es, por sí solo, motivo suficiente para usar fuerza letalAl mismo tiempo, la respuesta empieza a trasladarse a los tribunales. Según un análisis de POLITICO, jueces federales han declarado ilegales más de 10.000 detenciones realizadas bajo la actual estrategia migratoria, cerca del 90 % de los casos revisados, en un choque cada vez mayor entre el Ejecutivo y el Poder Judicial.Mientras la Casa Blanca redobla su apuesta por las deportaciones masivas, organizaciones advierten que el verdadero desafío ya no es solo cuántas personas son detenidas, sino si el sistema cuenta con las garantías, la supervisión y los controles suficientes para evitar que más operativos y más centros de detención terminen cobrando nuevas vidas. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.