Austin (EE.UU.) (EFE).- Las muertes de dos migrantes latinoamericanos por disparos de agentes de ICE en menos de una semana han vuelto a poner el foco sobre el uso de la fuerza durante los operativos migratorios para detenciones en Estados Unidos, intensificados por orden de la Casa Blanca.
Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años, murió el 7 de julio en Houston (Texas), mientras que el colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero, de 26, falleció seis días después en Biddeford, Maine.
En ambos casos, los fallecidos iban al volante cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) intentaron detener sus vehículos.
Las circunstancias de las muertes por disparos de ICE
La respuesta de la agencia fue acusar a Durán de intentar huir y a Salgado de poner en peligro la vida de los agentes.














