La bandera con el lema “Las Malvinas son argentinas” en tinta negra sobre tela blanca que desplegaron los jugadores de la Selección tras vencer a Inglaterra dio la vuelta al mundo y volvió a poner en la agenda esta reivindicación histórica. El episodio colocó al Gobierno de Javier Milei en una posición incómoda. Tras haber avalado el veto a toda expresión política en los estadios en sintonía con la FIFA, Milei se vio forzado a declarar: “Las Malvinas son argentinas y las vamos a recuperar, pero en el plano diplomático con inteligencia en el accionar”.

Tratando de no criticar directamente a los jugadores finalistas de la Copa del Mundo, el presidente argentino dijo en una entrevista a El Observador que “la política no debe apropiarse de esta fiesta de los argentinos”. Su intento de despolitizar la reivindicación de la soberanía de las islas es parte de la estrategia del Ejecutivo para disimular la mención de un tema que no ha sido prioritario para su Gobierno desde que asumió en diciembre de 2023. Sin embargo, durante la entrevista, el mandatario repasó las supuestas gestiones que Cancillería hizo por las Malvinas –que, en rigor, no tuvieron el peso político de otros años–. “Nunca en la historia argentina se hicieron tantos avances diplomáticos”, dijo el admirador confeso de Margaret Thatcher, cuyo retrato tiene en su despacho.