Ramón ÁlvarezBarcelona 18/07/2026 00:05 Actualizado a 18/07/2026 00:41 “Estamos seguros de que la Copa del Mundo de 1978 será una etapa brillante en la historia de los campeonatos mundiales de fútbol, un símbolo de la fuerza del deporte como instrumento al servicio de la paz entre los pueblos”. Las declaraciones de João Havelange, a la sazón presidente de la FIFA, recogidas en el programa oficial del XI Campeonato Mundial de Fútbol que se publicó apenas dos meses antes de la inauguración de Argentina 78 dejaban bien a las claras que aquella competición iba mucho más allá del deporte.En medio de las críticas del exilio argentino y de numerosas entidades sociales que había llamado al boicot del Mundial ante las atrocidades de la Junta Militar, el máximo órgano rector del fútbol cerraba filas con la dictadura para proyectar al exterior una imagen de normalidad, hospitalidad y buen hacer. Así lo volvieron a poner de manifiesto en la ceremonia de inauguración que se celebró en el Monumental de Buenos Aires tanto el propio Havelange como el general Jorge Rafael Videla, cuyo discurso recogemos.Lee tambiénPoco parecía importar lo que estaba pasando a escasos kilómetros del estadio que acogió también cuatro partidos de Argentina, además de la gran final, que dio el título a los anfitriones ante los Países Bajos. En la cercana y siniestra Escuela de Mecánica de la Armada, los presos políticos recordaban que podían escuchar las celebraciones de sus compatriotas. En cuanto a las concentraciones de las Madres de la Plaza de Mayo y los atentados de los comandos montoneros, que buscaban en el Mundial un altavoz, quedaron silenciados por la algarabía futbolera.Tampoco importó que el escándalo saltase a la competición cuando Argentina se impuso a Perú –esta vez en Rosario– por un abultado 6-0 en el partido decisivo de la segunda fase de grupos que daba acceso a la final. En aquel sistema de competición no había eliminatorias directas y, de dos grupos de cuatro equipos, los mejores de cada se clasificaban directamente para la final. Argentina necesitaba ganar por cuatro o más goles por la ventaja que tenía en su grupo Brasil. Lo hizo sobradamente ante acusaciones, desde Brasil, de soborno.El propio Videla, presente en el duelo, bajó al vestuario al final del partido para conminar a la albiceleste de que ya sólo quedaba ganar la final, según relataron diversos de los presentes. “Muy bien, muchachos, hemos llegado a la final. El Mundial se cierra con nosotros. El objetivo era llegar a la final y ahora vamos por el título”, dijo el presidente de la Junta Militar, según explicó el ariete Leopoldo Luque, uno de los goleadores de aquel encuentro, a Infobae.Tras el uso propagandístico que el nazismo había realizado de los Juegos Olímpicos de Berlín 36, el aval de la FIFA a la Junta Militar argentina suponía un nuevo y peligroso hito en la utilización del deporte como arma política, ya que esta vez nacía del acuerdo expreso de una importante federación internacional y de un régimen más que en entredicho. A partir de ahí, en el fútbol y en otras grandes competiciones deportivas se han venido sucediendo hasta el presente destacados episodios de lo que se ha venido en denominar sportswashing.El discurso de Videla“Señoras, señores:”Hoy es un día de júbilo para nuestro país, la nación argentina.”Dos circunstancias concurren a ese efecto: la iniciación de un evento deportivo en escala internacional como lo es este Campeonato Mundial de Fútbol 78. Por otro lado, la amistosa visita de miles de mujeres y hombres procedentes de las más diversas regiones de la Tierra que nos honran hoy con su visita con la sola condición de su buena voluntad en un clima de afecto y de respeto recíproco.”Y es justamente la confrontación en el campo deportivo y la amistad en el campo de relaciones humanas que nos permiten afirmar que es posible, aún hoy en nuestros días, la convivencia en unidad y en la diversidad. Única forma para construir la paz.”Por ello pido a Dios, Nuestro Señor, que este evento sea realmente una contribución para afirmar la paz, esa paz que todos deseamos para todo el mundo y para todos los hombres del mundo. Esa paz dentro de cuyo marco el hombre pueda realizarse plenamente como persona con dignidad y en libertad.”En el marco de esta confrontación deportiva caracterizada por su caballerosidad, en el marco de la amistad entre los hombres y los pueblos, y bajo el signo de la paz declaro oficialmente inaugurado este onceavo Campeonato Mundial de Fútbol 78.”Muchas gracias.”Últimas entregasEsta pieza forma parte de una serie de contenidos que recupera discursos, manifiestos y otras documentos destacados para contextualizarlos desde una perspectiva histórica y con ánimo divulgativo.Redactor de la sección de Continuidad y colaborador del canal Historia y Vida. Ha trabajado en La Revista del Sábado, Deportes, Magazine y Última Hora y ha coordinado el suplemento económico Dinero. Autor de varias obras divulgativas
Sportswashing: cuando el fútbol blanquea dictaduras y regímenes autoritarios
El Mundial de Argentina 78 convirtió el deporte de mayor seguimiento internacional en el mejor aval de la Junta Militar que gobernaba el país con mano de hierro









