18/07/2026 a las 01:26h.
Durante más de dos décadas, Guiomar Santander pensó que su vida profesional tenía un único destino: la enseñanza. Maestra especialista en inglés, madre de cuatro hijos y una mujer acostumbrada a vivir sin freno, llenaba las aulas de juegos, bailes, celebraciones y proyectos. Fuera ... del colegio tampoco sabía estarse quieta. Practicaba kárate, montaba a caballo, nadaba, leía y disfrutaba de una rutina intensa que parecía no tener límites. «Podía comerme el mundo si me lo proponía», recuerda. Pero un día su cuerpo dejó de seguirle el ritmo. La fibromialgia irrumpió en su vida y lo cambió todo. Primero llegaron el dolor y el cansancio; después, la certeza de que no podría seguir ejerciendo una profesión que adoraba. «Mi cuerpo había decidido que ya era suficiente», resume al recordar aquel punto de inflexión.
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