Es un orgullo ver a millones de personas en todo el mundo vibrando con los goles de Espa�a.Mi abuela sab�a muchas cosas, pero no ten�a raz�n. Le parec�a un esfuerzo inasumible emocionarse con 22 t�os corriendo en calzones detr�s de un bal�n. "Ni que os dieran de comer", dec�a. Muri� rozando los 100 a�os sin saber lo que era un ca�o, una chilena, una rabona o la magia del gol. Se fue sin haber llegado a comprender que el f�tbol es sin duda un buen alimento para el alma cuando est� bien condimentado, a la altura de las alubias tolosanas con todos sus sacramentos para el cuerpo en un d�a muy fr�o de invierno. Como dir�a Valdano, la cosa m�s importante entre las menos importantes. Tal vez no sea esencial, pero el f�tbol es, como la lengua, lo mejor y lo peor de este mundo, seg�n c�mo se utilice. Es bueno si alimenta la autoestima de las sociedades, si cura heridas, si desborda la alegr�a, si propicia narrativas �picas y encumbra a h�roes inesperados que brindaron momentos inolvidables de felicidad y sirven de ejemplo. Pel�, Maradona, Cruyff, Ronaldo, el que luego fue gordo, Zidane, Cristiano, Messi o �Iniesta de mi vida! Algo tendr� el f�tbol para que lo bendigan. Para que haya quien soporte mejor una infidelidad que el descenso de su equipo, para desear abrazar a ese desconocido que comparte ese momento �nico de entusiasmo sin importar a qui�n vota o qu� religi�n profesa. Cuando el f�tbol nos une, divierte y hermana es una bendici�n. Act�a como un bulldozer derribando esos muros que artificialmente algunos levantaron. El f�tbol no es bueno sin embargo cuando pretende saldar en un campo las cuitas del pasado o del presente. Cuando se convierte en un circo para reverdecer los odios por Trafalgar, Stalingrado o Palestina. No es exageraci�n. Alguien en una televisi�n ha pensado esta semana que la final de este domingo entre Argentina y Espa�a era una continuaci�n del conflicto entre Israel y Palestina. El ide�logo deb�a compartir los mismos c�digos enfermizos que el presentador de un programa de variedades, en la televisi�n p�blica espa�ola, al que se le ocurri� identificar a la Austria de Alaba con Hitler, solo para que no olvidemos ni en el Mundial que la ultraderecha vive entre nosotros. Le preguntaron al Dibu Mart�nez, portero de Argentina, si la historia hab�a sido clave en la victoria en semifinales contra Inglaterra. Si su actuaci�n era una revancha por las Malvinas. Y el Dibu le record� a la joven reportera que cuando ocurri� aquello �l ni siquiera hab�a nacido. Le falt� apuntarle que el argentino que orden� invadir las Malvinas era un dictador al que no le importaba tanto la soberan�a de las islas como mantenerse en el poder a cualquier precio. �Les suena el relato? Hay que quedarse con el f�tbol bueno. El que ayuda a la transformaci�n de los pueblos. El que propici� que aquella generaci�n que cre�a que el f�tbol era un deporte que jugaban 11 contra 11 y siempre ganaba Alemania se transformara en otra que dec�a "soy espa�ol, a qu� quieres que te gane". Un cambio que llevaba incorporada esa dosis de orgullo que permite que las sociedades adquieran confianza y que las personas se liberen de complejos y del s�ndrome del impostor. Algo tendr� que ver el f�tbol con la autoestima con la que muchos espa�oles caminan por el mundo en todas las disciplinas. El d�a de la semifinal con Francia era impresionante ver a miles de ciudadanos de todo el mundo, en Europa, �frica, Am�rica o el sudeste asi�tico celebrando los goles de La Roja como si fu�ramos nosotros mismos. Y mientras tanto Aitor Esteban aguant�ndose las ganas. No s� si en la Castilla de sus padres le van a hacer alguna jota, no por vasco sino por impostado. Hay quien ve paralelismos entre la Selecci�n y la pol�tica. Nada m�s lejos de la realidad. Quien dirige a esta selecci�n no persigue su propia gloria. Es un tipo con valores. Ha juntado a un grupo de j�venes diversos que se aprecian, divierten y trabajan juntos aunque piensen diferente. Un buen ejemplo para un pa�s. Uno de ellos es el hermano de Keyne, ese ni�o travieso que dice �vamos! Ojal� est� domingo podamos gritar �Lamine de mi vida! O el que sea.I�aki Garay. Director adjunto de Expansi�n
Del �Iniesta de mi vida! al hermano de Keyne
Mi abuela sab�a muchas cosas, pero no ten�a raz�n. Le parec�a un esfuerzo inasumible emocionarse con 22 t�os corriendo en calzones detr�s de un bal�n. "Ni que os dieran...










