Durante miles de millones de años, la Luna ha estado expuesta al constante bombardeo del viento solar, un flujo de partículas cargadas emitidas por el Sol.
Sin embargo, un nuevo estudio reveló que ese impacto no ha sido igual en toda su superficie y que la diferencia está relacionada con una influencia invisible de la Tierra.La investigación, publicada en <i><b>Nature Geoscience</b></i><i>, </i>analizó por primera vez muestras de la cara oculta recolectadas por la misión china <b>Chang’e-6</b>, que en 2024 trajo <b>1,935 gramos de regolito</b> desde la cuenca Polo Sur-Aitken.Hasta ahora, todas las muestras estudiadas procedían de la cara visible, por lo que era imposible comparar directamente cómo el viento solar había afectado a ambos hemisferios.El equipo, liderado por investigadores de la Academia China de Ciencias, descubrió que la cara oculta conserva señales de un bombardeo con partículas de mayor energía.
Para demostrarlo, analizaron gases nobles como helio, neón, argón, criptón y xenón atrapados en el regolito, que actúan como un registro de la actividad del viento solar.Los resultados mostraron que las partículas penetraron mucho más profundamente en el suelo de la cara oculta, lo que indica una exposición prolongada a un viento solar más energético.La explicación está en la <b>magnetosfera de la Tierra</b>, el escudo magnético que rodea al planeta.Cuando la Luna pasa por la magnetofunda terrestre, el viento solar reduce su velocidad de unos <b>400 a 200 kilómetros por segundo</b>.











