Estanislao García no olvidará el fin de año de 2025. Fue el día elegido por el servicio de urología del hospital de Santiago de Compostela (CHUS) para comunicarle que padecía un cáncer de grado dos. Hoy, casi siete meses después de aquel diagnóstico, cuenta con un punto de amargura que, por lo menos, pudieron dejarle tomar las uvas en paz. Lo dice así porque han pasado casi 200 días desde aquella noticia y Estanislao sigue esperando una operación mientras sus peticiones chocan contra el muro de silencio del Servizo Galego de Saúde (Sergas). “Tengo miedo y esta situación me parece una vergüenza”, confiesa.
“La única respuesta es que espere”, narra este periodista televisivo de 62 años, que lleva oficialmente en la lista para una intervención quirúrgica desde el pasado 12 de febrero. Aquel día, en el servicio de admisión, ya le advirtieron de que los 60 días comprometidos por el Sergas para pasar por quirófano “no se cumplían” y, por eso, la daban la opción de derivarse a alguna otra área sanitaria, como Ferrol o, en su caso, Lugo.
Antes de tomar una decisión, Estanislao ejerció su derecho a una segunda opinión. El médico consultado en el hospital de A Coruña (CHUAC) fue contundente: “Me dijo: 'Yo me quedaría'”. Y fue lo que hizo. A diferencia de las alternativas, en Santiago decía tener garantizado el uso quirúrgico del robot Da Vinci para practicarle una prostatectomía radical, “la mejor opción” para un paciente de sus características: una intervención compleja, de unas cuatro horas de duración, y con un postoperatorio complicado. La conversación tuvo lugar en aquel mes de febrero. La previsión del facultativo coruñés era entonces que estaría operado “una o dos semanas después de Semana Santa”.










