Contra toda l�gicaSi ya no hay mujeres reales en la ecuaci�n, el concepto tradicional de explotaci�n queda profundamente cuestionadoPortada de Candy.ai.Actualizado Jueves,
julio
23:58Audio generado con IA�Deja que tu novia de IA se ocupe de tus necesidades [...] Tu compa�era perfecta te espera; todo lo que tienes que hacer es crearla�.Los usuarios de p�ginas porno se encuentran cada vez con m�s frecuencia con anuncios como �ste. Frente al modelo online tradicional -representado por Pornhub: sitio de acceso gratuito a v�deos pornogr�ficos sostenido por publicidad- y al reciente cambio de paradigma -OnlyFans, basado en la suscripci�n a los contenidos generados directamente por trabajadoras sexuales-, empieza a florecer una panoplia de servicios en los que la inteligencia artificial sustituye la actividad de los int�rpretes del llamado �entretenimiento para adultos�.El consumo de pornograf�a constituye el �ltimo gran territorio problem�tico de la vida contempor�nea, tal y como lo defini� la ensayista Polly Barton en Porno. Una historia oral (Altamarea). En cuanto actividad �ntima, asociada a la excitaci�n y la masturbaci�n, permanece fuera de la esfera p�blica y, sin embargo, ocupa un lugar central en ella: a su alrededor gravitan algunos de los debates m�s conflictivos de nuestro tiempo. El caso de la IA amplifica estas controversias. Por ejemplo, con los deepfakes que incrustan el rostro de personas reales -desde famosas hasta menores- en v�deos de car�cter sexual. En esos casos, las legislaciones sobre protecci�n de la infancia y del derecho a la intimidad son claras y est�n actuando con contundencia.M�s difuso resulta uno de los conceptos clave de la pornograf�a y que ha centrado gran parte de la ofensiva prohibicionista: la explotaci�n. Para numerosas feministas abolicionistas, como Andrea Dworkin o Susan Griffin, el libre albedr�o no puede considerarse plenamente libre en el caso de las actrices porno. Seg�n sostienen, el gigantesco negocio construido en torno a sus cuerpos las empujar�a a aceptar experiencias dolorosas y humillantes para satisfacer las fantas�as m�s oscuras de los consumidores masculinos.La aparici�n de sitios web como Candy.ai, Lustlab.ai, Pornify.cc o HeraHeven.ai desbarata esa premisa. En ellos se puede escoger a una de esas �novias� creadas mediante IA o formarla desde cero, definiendo tanto su aspecto f�sico como su comportamiento: desde unos ojos verdes hasta un car�cter t�mido. Esto abre nuevos frentes, como el que afect� a la plataforma OurDream, cuyo c�digo permit�a generar rostros de chicas de 15 a�os, lo que provoc� la retirada de su publicidad de Pornhub.La cuesti�n decisiva, sin embargo, es otra. Si ya no hay mujeres reales en la ecuaci�n, el concepto tradicional de explotaci�n queda profundamente cuestionado. Pero algunas feministas siguen poniendo el grito en el cielo y alertan de que estas relaciones virtuales pueden acabar sustituyendo a las reales o contaminarlas. Y aparece una nueva encrucijada: como la IA carece de conciencia, tampoco puede hablarse de consentimiento; la m�quina aceptar� cualquier fantas�a que el usuario le plantee.Estas cuestiones nos remiten a otros debates ya muy transitados, como el que plantea si los videojuegos violentos fomentan la agresividad o, por el contrario, act�an como una v�lvula de escape que impide que esa violencia salte al mundo real. �Resolver�n estas �novias� de IA algunos de los dilemas que llevan d�cadas enfrentando al feminismo con la industria pornogr�fica? �O simplemente mandar�n al paro a las actrices porno y a las modelos de OnlyFans?








