Una compañía llamada Joi AI está contratando a diez personas a las que les ofrece 2.000 dólares en un mes por masturbarse “por el bien de la ciencia”. Esta insólita propuesta laboral como “asesor de masturbación” servirá para elaborar “un estudio sobre el bienestar de cuatro semanas” mediante “sesiones diarias guiadas por audio”. Joi es una web que ofrece personajes creados por IA con fines onanistas, como muchas otras pequeñas empresas que utilizan esta tecnología en el mercado del sexo digital, con un impacto relativamente limitado, aunque de consecuencias sociales todavía por determinar, pero otras decisiones de compañías mucho mayores tendrán repercusiones más trascendentes en el conjunto de la Humanidad. Entre otras cosas, internet empieza a desaparecer ante nuestros ojos tal y como lo conocimos.

La semana pasada, Google presentó sus novedades anuales en su conferencia Google I/O, en la que anunció “la mayor renovación del cuadro de búsqueda en más de 25 años”. El cambio supone el adiós a la búsqueda tradicional. La relación entre los usuarios y el buscador, que ahora funcionará bajo el mando de la IA, ya no será mediante palabras clave que conducen a enlaces, sino una conversación con un asistente que responde directamente sin necesidad de enviar tráfico a otras páginas web.