Palma (EFE).- Un estudio internacional con participación del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea) concluye que la reinundación parcial del mar de Aral podría evitar la emisión de 605 megatoneladas adicionales de dióxido de carbono (CO₂) y generar miles de millones de dólares en créditos de carbono.
La investigación, publicada en la revista Science y liderada por científicos del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC), ha contado con la colaboración del investigador del Imedea (CSIC-UIB) Joan Pere Casas Ruiz y plantea que la restauración parcial del antiguo lago podría convertirse en una herramienta de mitigación del cambio climático.
El lago, el cuarto más grande del mundo
El trabajo analiza las consecuencias de la desecación del mar de Aral, considerado uno de los mayores desastres ambientales del planeta.
El lago, que llegó a ser el cuarto más grande del mundo, comenzó a desaparecer en la década de 1960 tras el desvío de los ríos que lo alimentaban para proyectos de regadío y, desde entonces, se ha transformado en un extenso desierto salino con importantes impactos ambientales, sociales y económicos.









