Cada verano tiene sus rituales. Las sombrillas, las olas de calor, los atascos rumbo a la costa y, desde hace cincuenta años, algún tiburón dispuesto a sembrar el pánico en la pantalla. Este julio llegan dos nuevos aspirantes al trono: Deep Water, dirigida por Renny Harlin —reincidente en el tema de los escualos—, que llega a las salas el 7 de agosto, y La boca del diablo, un thriller claustrofóbico ambientado en unas cuevas submarinas que estará en Amazon Prime Video a partir del 29 de julio. Dos estrenos que confirman que el cine sigue regresando, una y otra vez, a las mismas aguas infestadas.La boca del diabloTercerosLa culpa de todo la tiene una película estrenada en 1975. Cuando Steven Spielberg llevó Tiburón (Jaws) a los cines, no solo revolucionó el thriller moderno. También inauguró el concepto de blockbuster veraniego tal como lo entendemos hoy. La historia del escualo que aterroriza las playas de Amity recaudó cifras inéditas para la época y transformó un temor difuso en una obsesión colectiva. Desde entonces, generaciones de bañistas han mirado el mar con recelo mientras algún gracioso reproduce las ya míticas dos notas compuestas por John Williams.Tiburón de SpielbergTercerosEl éxito del 'sharkploitation'El éxito fue tan enorme que Hollywood tardó poco en lanzarse al agua. Primero llegaron las secuelas oficiales. Después aparecieron imitadores de todo pelaje y condición. Tiburones gigantes, tiburones mutantes, tiburones prehistóricos, tiburones con dos cabezas, con tres, con cinco y hasta con seis. El fenómeno acabó generando un subgénero propio, conocido como sharkploitation. Un término que combina las palabras “shark” y “exploitation” para describir películas que explotan el miedo al tiburón con dosis variables de suspense, humor, serie B y absoluta falta de vergüenza.SharknadoAhí están títulos como Sharknado, que convirtió una tormenta repleta de tiburones voladores en un fenómeno viral; Mega Shark vs. Giant Octopus, donde los monstruos marinos desafían cualquier ley física; Zombie Shark, Sharkula, Sharkenstein, Sharkman... Son películas que rara vez aspiran al prestigio, pero que han encontrado un público fiel dispuesto a pasarlo bien con estos disparates.SharktopusTercerosEntre tanta casquería, también han surgido propuestas más ambiciosas. Open Water trasladó el terror al terreno del realismo. Infierno azul, de la mano de Jaume Collet-Serra, convirtió a Blake Lively en una náufraga atrapada sobre una roca a pocos metros de la orilla. A 47 metros apostó por la angustia de dos buceadoras encerradas en una jaula submarina. Y en 1999 el propio Renny Harlin firmó Deep Blue Sea, una de las películas de tiburones más celebradas de las últimas décadas. Su mezcla de acción, suspense y tiburones alterados genéticamente terminó convirtiéndose en un título de culto.Deep Blue SeaTercerosPescado fresco de temporadaAhora el director finlandés vuelve al género con Deep Water (no confundir con la película del mismo nombre dirigida por Adrian Lyne en 2022). Se trata de una historia de supervivencia en la que los pasajeros de un avión que se estrella en mitad del océano Pacífico logran sobrevivir al impacto, pero quedan atrapados en el fuselaje semihundido mientras los tiburones comienzan a rodearlos. Por su parte, La boca del diablo, sigue a un grupo de jóvenes que explora un sistema de cuevas submarinas y descubre demasiado tarde que comparte ese laberinto inundado con un depredador mucho mejor adaptado al entorno. Nada nuevo. Deep WaterTercerosLa pregunta es por qué estas historias siguen fascinándonos medio siglo después, cuando la realidad ha demostrado que el verdadero depredador no nada bajo el agua, sino que camina sobre la tierra. La sobrepesca ha llevado a que más del 70% de las especies de tiburones oceánicos estén hoy amenazadas, convirtiendo al animal que el cine transformó en monstruo en una de las grandes víctimas de la actividad humana.Pero, como suele atribuirse al magnate de la prensa William Randolph Hearst, nunca hay que dejar que la realidad estropee una buena historia.Quizá por eso los tiburones siguen regresando cada verano a nuestras pantallas. Porque, cuando aprieta la canícula, tampoco apetece demasiado pensar. Y los tiburones de ficción no tienen motivaciones complejas, traumas infantiles ni crisis existenciales. Solo dientes.Sabemos que es mucho más probable que nos pique una medusa en la playa que acabar frente a las fauces de un gran tiburón blanco. Pero las medusas no tienen una banda sonora compuesta por John Williams.Y eso marca toda la diferencia.NO TE LAS PIERDASCinco hitos de la 'Sharkploitation'Tiburón (1975)El origen de todo. La película que convirtió un miedo ancestral en fenómeno de masas y cambió para siempre los estrenos de verano.Deep Blue Sea (1999)Cine comercial de los noventa: tiburones cabreados modificados genéticamente y acción sin complejos.Open Water (2003)La vertiente más realista y angustiosa del género. Inspirada en el caso real de unos buceadores abandonados en alta mar.Sharknado (2013)El momento en que la sharkploitation abrazó definitivamente el disparate y lo convirtió en una saga.Infierno azul (2016)La película que devolvió prestigio comercial al género demostrando que todavía era posible innovar con una premisa sencilla.SOLO APTO PARA FANÁTICOSDelírios camp Ghost Shark (2013)Un tiburón fantasma capaz de atacar desde cualquier lugar que contenga agua: una bañera, un cubo o incluso un vaso.Sand Sharks (2011)Si los tiburones nadan bajo el mar, ¿por qué no bajo la arena?Avalanche Sharks (2014)Tiburones que se desplazan por la nieve y aparecen en mitad de las pistas de esquí.House Shark (2017)La amenaza no vive en el océano, sino dentro de una casa suburbana.Ouija Shark (2020)Unos adolescentes invocan un tiburón sobrenatural mediante una ouija.Sharkula (2022)Drácula reencarnado en tiburón. Pues eso.Santa Jaws (2018)Un dibujo que cobra vida para hacer realidad el deseo de un adolescente de pasar solo la Navidad.
El verano llena las pantallas de tiburones: películas clásicas, delirios camp y estrenos
'Deep Water' y 'La boca del diablo' confirman la vigencia del monstruo favorito de las vacaciones








