La próxima celebración de elecciones primarias a la alcaldía de Madrid por el Partido Socialista está posibilitando desarrollar y conocer al menos dos cosas significativas. La primera, la importancia de la democracia interna en los partidos políticos, de la participación y la corresponsabilidad, momentos en los que los y las militantes son llamados a decidir sobre quién consideran la mejor candidata a encabezar la lista socialista a una ciudad clave como Madrid.
Pero también los modos y actitudes de hacer política, las formas de entender la participación y la democracia, el pluralismo y la lealtad. No todo el mundo reacciona de la misma manera, ni tiene la misma cultura política, ni considera la confrontación como legítimo y positivo ejercicio de la libertad. Y hay quien piensa que presentarse y confrontar es deslealtad, no se sabe bien si al proyecto socialista, al partido que lo encarna o a las personas que se consideran sus legítimas detentadoras.
Si creemos en la democracia y la participación libre de los afiliados, convoquemos las primarias en épocas en que se promueva la participación
Digo esto porque me ha sorprendido mucho la actitud de la candidatura de Reyes Maroto cuando viene centrando una parte de su campaña a las primarias en la descalificación de su adversaria, Enma López, sorpresa aún mayor porque conozco y aprecio a Reyes, como a Enma, y siempre pensé y creí que la actual campaña iba a ser “limpia”, en el sentido del respeto a la contrincante y a lo que cada una significa y puede significar en el futuro. No sé si es una decisión de ella o de su equipo, pero algunos titulares de las entrevistas y declaraciones que concede, más un vídeo infumable que alguien ha preparado para ensalzarla a ella y denigrar a Enma, muestran una línea que espero sea una excepción y en la recta final desaparezca.













