El relato del Partido Popular sufre otro varapalo. Desde que Alberto Núñez Feijóo es líder de la oposición, ha clamado contra la amnistía aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez, y han sido sistemáticos los giros judiciales que han validado la operación del Ejecutivo para coser las relaciones con Catalunya. La relación del PP con la amnistía marca el termómetro con Junts, aunque fuentes de la dirección popular asumen que la ruptura con Junts forma parte del pasado y que, se quiera aceptar o no, las relaciones deben reiniciarse para pasar página. Prueba de ello es que la formación ha pasado de definirles como "golpistas" a "demócratas" en una transformación paulatina de los adjetivos.PublicidadA pesar del tono actual, Feijóo ya bramava contra la amnistía incluso cuando la ley no había sido publicada. Según avanzaba la legislatura, el Tribunal Constitucional y, este jueves, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), han avalado el proceso. Mientras permanece su tono bronco contra la sentencia, pretende acercar posturas con Junts y lanza guiños que rápidamente tienen respuesta por parte del sector más duro del partido, liderado por Isabel Díaz Ayuso.La realidad es que ha sido una legislatura de ataques permanentes a la ley de amnistía por parte del Partido Popular. Aún no había sido tramitada y Feijóo ya la tenía por "incompatible con el ordenamiento jurídico español". Ahora que ha quedado confirmado por partida doble (española y europea) que la justicia no ha puesto peros a la reparación, el PP gira y cambia el foco del debate. A pesar de haber sostenido que la ley no sería viable en el sistema judicial, ahora defienden que "el debate nunca fue solo jurídico" y que en realidad consiste en "si un presidente puede negociar privilegios penales a cambio de una mayoría parlamentaria". Torpedeos a la leyUna vez que el Gobierno se volcó para su aprobación, el PP a través de su mayoría absoluta en el Senado desplegó todas sus armas para demorar sus tramitación el máximo tiempo posible. El 14 de mayo de 2024 se aprobó el veto a la norma y la devolvió al Congreso, aunque finalmente se tramitó. Fue el Partido Popular el que recurrió la ley y elevó el debate al Tribunal Constitucional. En febrero de 2025, el TC avaló el grueso de la norma y permitió su tramitación, cosa que volvió a dejar a Feijóo con el pie cambiado.Los intentos de torpedear la norma no han sido solo mediante la vía política. El PP ha lanzado a su militancia y sus votantes a la calle en varias manifestaciones para visibilizar un supuesto desencanto de la población y forzar a la justicia y al Gobierno a frenarla, unos planes que tampoco florecieron. Desde noviembre de 2023 hasta mediados de 2024, Feijóo convocó cinco manifestaciones contra la amnistía. La primera fue el 23 de septiembre en la Plaza Felipe II de Madrid; el 12 de noviembre llamaron a la movilización en todas las capitales; el 3 de diciembre se hizo un acto de protesta en el Templo de Debod (Madrid); y el 28 de enero de 2024 convocaron otra manifestación en la Plaza de España de Madrid; en mayo de ese año se hizo otra marcha por Madrid. Entonces, el grito era: "Puigdemont a prisión". A partir de entonces, el resto de concentraciones giraron en torno a la supuesta corrupción del Gobierno y el PSOE.PublicidadY las veces que el PP de Feijóo ha intentado acercarse a Junts, el ala dura de su formación le ha frenado los pies o ha montado un escándalo. Cuando los populares empezaron a sondear la posibilidad de ejecutar una moción de censura a Pedro Sánchez y advirtió de que haría llamadas a los grupos del Congreso de los Diputados, Junts ironizó y aseguró que la conversación debería darse en Waterloo, ciudad de Bélgica donde reside el expresidente catalán desde que abandonó España. La beligerancia del PP contra la amnistía dificulta sus relaciones con Junts, un aliado fundamental si quiere gobernar España tras las próximas elecciones. Si los escaños junto a Vox no son suficientes, entrarán en juego los partidos regionalistas. Por eso, cuando hace un año dijo que la "autoamnistía es una vergüenza para cualquier demócrata, diga lo que diga un Tribunal Constitucional dividido", se alejaba de las opciones de contar con los catalanes entre sus aliados políticos. En esa intervención, Feijóo dio una de sus declaraciones más radicales: "La amnistía es ilegal, un ejercicio de corrupción y atenta contra cualquier principio básico del Estado de derecho". Así lo defendió Feijóo, a pesar de que el TC, órgano que interpreta la Constitución Española, la había avalado.Respeto a la sentencia Al conocerse el fallo del TJUE, el PP mostraba primero "respeto absoluto al fallo del Tribunal", aunque posteriormente comenzaban las discrepancias. "Ninguna decisión absuelve la gravísima irresponsabilidad que cometió el separatismo. No se elimina su responsabilidad política. Porque todavía diez años más tarde Cataluña intenta recuperarse de ese gran proceso tóxico", sostenían fuentes oficiales del Partido Popular para contentar a la rama más dura del partido que no quiere pasar página.PublicidadIncluso, los populares pretendían restar importancia al fallo del TJUE: "El fallo se circunscribía a un análisis muy concreto. No examina la constitucionalidad, ni la oportunidad política, ni dicta una sentencia sobre toda la Ley de Amnistía. Resuelve únicamente las dudas concretas sobre determinados aspectos del Derecho de la Unión que le han planteado los tribunales españoles, por lo que ahora serán éstos quienes la apliquen de acuerdo con esta resolución".