La llegada de los 48 nuevos trenes de Metro de Madrid que circularán sin conductor por la línea 6 (L6) a partir de 2027 conllevará una redistribución de los convoyes que la recorren en la actualidad porque la activación del sistema automatizado hará incompatible su funcionamiento en el trazado. La empresa pública no se plantea jubilar estos convoyes, que hasta la actualidad son los últimos que ha incorporado a su flota, y los enviará a otra línea.La elegida ha sido la 9 (Paco de Lucía-Arganda del Rey), que recibirá los 30 trenes de la serie 8.000 que abandonarán la L6. "Pasarán a circular por ella una vez que los nuevos trenes estén ya en marcha", explican fuentes de Metro. El 'trasvase', en todo caso, no será automático. "Los trenes serán objeto de una inversión para actualizar el sistema de señalización para que puedan dar servicio en la L9", detallan las mismas fuentes, que calculan que esta operación requerirá una inversión cercana a los 15 millones de euros.Los trenes que serán trasladados cuentan con una antigüedad considerada "reducida" en términos de material móvil, apuntan desde la empresa, ya que se pusieron en servicio entre 2008 y 2010. Son de tipo bitensión, lo que les permite operar tanto a 600 voltaje de corriente continua como a 1.500. Una vez que estas unidades de la serie 8.000 estén en marcha en L9, los convoyes que actualmente dan servicio en ella también serán reubicados, aunque no en su totalidad. Las series 7.000 y 9.000 pasarán a otras líneas que aún están por definir, aunque las mejor situadas para recibirlos son las líneas 10, 7, 11 y 12 (Metrosur). Mientras, el plan para los trenes de la serie 5.000 —pertenecientes a su cuarta 'generación' y fabricadas en 1993— que aún quedan en servicio en la L9 pasa por su retirada definitiva del servicio, de acuerdo con un portavoz de Metro. La L9 recibirá los trenes procedentes de la L6 cuando se encuentra cerca de experimentar dos cambios importantes respecto de su operativa actual. Uno de ellos es la recuperación de la concesión del tramo Puerta de Arganda-Arganda del Rey (línea 9B) cuya explotación tiene TFM hasta 2029. El Gobierno regional hace ya un par de años que avanzó su intención de asumir estos 18,3 kilómetros de red una vez que finalizara el acuerdo con la concesionaria, unos planes que podrían verse materializados hacia mediados de 2030, una vez que se hayan hecho en la línea una serie de adaptaciones que es necesario ejecutar en la infraestructura. El otro hito pasa por la construcción de una nueva estación pensada para dar servicio a los nuevos desarrollos urbanísticos de Los Berrocales y Los Ahijones (sureste de la capital). El contrato para diseñar la estación se licitó hace meses y su adjudicación estaría cerca de resolverse tras dos intentos previos que no fructificaron. La decisión de llevar a la L9 los trenes que van a dejar la L6 estaría directamente relacionada con estas dos circunstancias que van a cambiar la operativa del trazado que a lo largo de 40 kilómetros y 29 estaciones conecta siete distritos de la capital con las localidades de Rivas-Vaciamadrid y Arganda.Los cambios operativos y de servicio que debe afrontar Metro de Madrid con la conversión de la L6 en su primer trazado automatizado también afecta a los alrededor de 200 maquinistas, incluidos los profesionales de reserva, que están adscritos a la Circular. La empresa pública tendrá que reubicarles porque con la llegada de los nuevos trenes estos trabajadores dejarán de ser necesarios para operar los convoyes. Los conductores de la L6 serán sustituidos por unos nuevos perfiles profesionales que figuran en el convenio colectivo de la empresa pública desde 2025 —denominados técnicamente gestores (GELAR), controladores (CLAR) y operadores (OLAR)— y que ya se están formando. Algunos de los maquinistas que hoy trabajan en la Circular han iniciado su reciclaje profesional hacia estos perfiles y otros serán destinados a otras líneas para reforzar sus plantillas. Ninguna será despedido, como ha mantenido la empresa y el Gobierno regional desde el primer minuto que anunció la automatización."Cuando los trenes autónomos estén circulando por la L6 vamos a poder distribuir a los maquinistas por el resto de la red, reforzando así el servicio, la conciliación y sin destruir un solo puesto de trabajo", aseguró Isabel Díaz Ayuso esta semana tras presentar el primero de los nuevos trenes de la Circular que han llegado a la capital. "Han iniciado con gran compromiso y con entusiasmo la formación para adaptarse a este nuevo modelo operativo", dijo la presidenta sobre los trabajadores, a quienes agradeció su compromiso con los planes de transformación de la línea 6, la más utilizada de la red regional con alrededor de 430.000 viajeros diarios que alcanzarán los 731.000 cuando los trenes sin conductor se activen, ya que permiten transportar a más personas, serán más veloces y tendrán frecuencias menores.