La campaña de Donald Trump para desacreditar la limpieza de las cruciales elecciones legislativas de mitad de mandato, en noviembre, ha despegado. Después de años sembrando dudas sobre el voto por correo, el supuesto fraude electoral de indocumentados, el amaño generalizado de las máquinas de recuento y una conspiración demócrata para acabar con la democracia, sin pruebas concluyentes según la justicia, anoche el presidente dio en horario de máxima audiencia un discurso a la nación que alimentará todavía más la desconfianza de sus seguidores en los resultados de los comicios.Con una voz ronca y sin apartar la mirada del teleprompter, anunció la desclasificación de documentos “verificados” de inteligencia estadounidense sobre una supuesta interferencia China en las elecciones del 2020, que habían sido “escondidos” por un “estado profundo”. Los documentos pueden ser consultados en la página oficial de la Casa Blanca, aunque han sido fuertemente redactados y en muchas ocasiones no coinciden con su versión o muestran conclusiones no definitivas de la inteligencia estadounidense.Según el presidente, más allá de la injerencia china, que centró la mayor parte de su discurso, los archivos demuestran también la “vulnerabilidad” de la infraestructura electoral de EE.UU., incluidas las máquinas de votación electrónica y el recuento de votos. Además, el presidente aseguró que hay alrededor de 278.000 no ciudadanos registrados para votar con la connivencia de los demócratas, un dato que sale de un estudio encargado por su Administración a una empresa privada y que contradice los estudios publicados por los principales centros de investigación.Lee tambiénEstas son tan solo las acusaciones más relevantes del largo listado citado por Trump, que concuerda con muchas de las teorías de la conspiración que lleva años alimentando. El presidente, cuyo partido está encaminado a perder al menos la Cámara de Representantes y posiblemente el Senado en noviembre, y que afronta su peor dato de impopularidad según las encuestas, está preparando el terreno para declarar inválidas –como ya hizo en el 2020 con las presidenciales– las próximas elecciones legislativas.“Nuestro propósito al divulgar esta información no es debilitar la confianza en las elecciones, sino ganarnos esa confianza enfrentando las vulnerabilidades y corrigiéndolas con rapidez”, aseguró Trump, en un anticipado discurso que se negaron a transmitir en directo algunas de las principales cadenas de televisión del país, como la CNN, la NBC y ABC, al conocer su contenido. Sin embargo, todo lo que dijo servirá para debilitar la confianza en las elecciones.En primer lugar, Trump afirmó que, desde el ciclo electoral del 2020, “la República Popular China llevó a cabo lo que se considera la mayor infiltración de datos electorales de la historia, lo que permitió la adquisición ilícita de 220 millones de registros de votantes estadounidenses”. Esta información “incluye nombres, direcciones, números de teléfono, afiliación política y otros datos sensibles necesarios para registrar votantes”, añadió, lo que “representa una pesadilla sin precedentes para la seguridad electoral”.El mandatario afirma que un “gobierno en la sombra” le escondió la información sobre el amaño chino cuando era presidenteAdemás, según Trump, esta información fue ocultada por “miembros del llamado Estado profundo”, que encubrieron la información “tanto al presidente como al pueblo estadounidense”. El mandatario aseguró que la inteligencia conoció la vulneración de registros de votantes en el 2020, cuando él todavía era presidente, pero un grupo organizado de funcionarios se encargó de que én no se enterara, creando un “gobierno en la sombra”. En su versión, “decenas de millones de registros electorales de 18 estados” fueron “comprados, robados o pirateados por China”.El republicano añadió que la inteligencia concluyó que China tiene capacidad para “amañar” elecciones. Citando un informe de inteligencia, dijo que “las bases de datos de registro de votantes, los padrones electorales electrónicos y otros sitios web oficiales de elecciones son los más vulnerables a la explotación” y “los adversarios podrían utilizar ese acceso para alterar los procesos electorales dentro de EE.UU.”De hecho, acusó directamente a China de “conspirar para amañar las elecciones venezolanas del 2020” en favor de Nicolás Maduro con “métodos para alterar digitalmente el total de votos de una manera que no pudiera detectarse ni siquiera mediante una auditoría, por exhaustiva que esta fuera”, y añadió que estos métodos podrían ser utilizados en noviembre contra él. “Se trata de una amenaza cibernética dirigida al corazón mismo de nuestra democracia”, sentenció.Trump asegura que China tiene capacidad de “alterar digitalmente” el recuento de votos y ya lo puso en práctica en VenezuelaEn la última década, las agencias de inteligencia han demostrado los intentos de países como China, Rusia o Irán de influir en las elecciones mediante operaciones de propaganda, hackeo y filtraciones. Sin embargo, nunca se ha presentado evidencia de que los recuentos hayan sido manipulados o alterados por actores nacionales ni internacionales.Las agencias de inteligencia concluyeron, en un informe desclasificado en el 2021, que China había considerado influir en el resultado de los comicios, pero decidió no hacerlo para no perjudicar sus relaciones con EE.UU. Sin embargo, Trump ha citado una opinión minoritaria de la Oficina Nacional de Inteligencia para Ciberseguridad, que evaluó entonces que China sí había dado “al menos algunos pasos para socavar las posibilidades de reelección del expresidente Trump, principalmente a través de las redes sociales y de declaraciones y medios oficiales públicos”.En este sentido, Trump ha asegurado que Pekín trabajó en el 2018 para influir en las elecciones de mitad de mandato, así como en las presidenciales del 2020, mediante otros métodos de carácter mediático. Según él, la estrategia incluía contactos con líderes empresariales para “hacer que se volvieran contra el presidente”. Además, “el gobierno chino también buscó identificar a periodistas estadounidenses que habían publicado información negativa sobre el presidente y pagarles grandes sumas de dinero para que escribieran aún más artículos negativos”. Y, por si fuera poco, “las actividades de China incluso incluían un intento de fabricar papeletas electorales ilegales para Joe Biden”.El republicano alega que Pekín trató de volver a líderes empresariales en su contra y compró a periodistas para darle mala prensaMeses antes de perder las elecciones presidenciales del 2020 frente a Biden, Trump también alimentó todo tipo de teorías de la conspiración sobre el proceso electoral. Cuando las urnas confirmaron que había perdido, llamó al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, para pedirle que “encontrara” 11.780 votos, los que le faltaron para ser vencedor en el estado y, con sus 16 votos en el colegio electoral, también a nivel nacional, donde había perdido por 7 millones de votos. Raffensperger se negó, afirmando que las papeletas se habían sometido a varias revisiones y todas coincidieron en que Biden había ganado. Trump siguió con su ofensiva y presentó varios recursos legales, que fueron rechazados por los tribunales.Al quedarse sin cartas legales, Trump decidió dar un discurso el 6 de enero del 2021 en la Elipse, al sur de la Casa Blanca, en el que alentó a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio. Allí, manifestantes, activistas y miembros de milicias ultraderechistas, asaltaron la sede de la democracia con la intención de evitar la certificación de Biden como presidente. Un intento de insurrección en toda regla, que conllevó miles de condenados, a los que Trump indultó cuando regresó al poder en el 2024.Aquel intento de manipulación electoral le valió una imputación penal en el 2023, año en el que se entregó a las autoridades y le tomaron su famosa foto policial, que después usaría durante la campaña para victimizarse. En los meses previos a las presidenciales, volvió a azuzar el fantasma del fraude electoral, pero cuando ganó en las urnas dijo que lo había hecho en unos comicios limpios, pues su victoria había sido “demasiado grande como para ser amañada”. Tras su triunfo, el fiscal especial que había sido designado para el caso de insurrección, Jack Smith, retiró los cargos a pesar de la evidencia, alegando que la doctrina del Departamento de Justicia es no perseguir judicialmente a un presidente electo.
Trump dice que China pirateó registros de 220 millones de votantes en el 2020 y el “estado profundo” lo escondió
El presidente alimenta la teoría del fraude electoral en un discurso en 'prime time' y asegura que 278.000 inmigrantes están registrados para votar











